El camionero ilusionista. «Camionero García». Opinión

El camionero ilusionista

Posiblemente existan motivos para una huelga general por la actual situación de incertidumbre económica y social, pero no tendría razón de ser si lo que se pretende es un quítate tú para ponerme yo, sin soluciones reales a una situación convulsa e inflacionista donde nadie está en posesión de la solución y de la verdad absoluta, que parece más en acabar en conflicto generalizado que en tiempos de prospera paz y tranquilidad.

Lo mismo pasa en el sector del transporte de mercancías por carretera, donde no existe una varita mágica que permita cambiar de la noche a la mañana el actual estatus de incompetencia y precariedad que vive el sector, aunque algunos se aferran a que «Papá Estado» haga lo que uno mismo no está dispuesto a hacer.

En cambio lo que sí parece que hay, es algún mago que pretende engañar a nuestra mente por el arte del discurso fácil diciendo lo que el oído quiere oír, pero que en realidad parece buscar el don de la oportunidad para seguir en la brecha del problema sino también, vivir del problema. Ya lo hemos visto antes con algunos de los dinosaurios que pululan por el Comité Nacional.

No voy a negar la utilidad de Plataforma y su fuerza en el momento de la convocatoria de paro de marzo, sin obviar la coyuntura en aquel momento, que arrastró a las asociaciones provinciales que fueron también fundamentales en la movilización pero que se han mostrado no afines a la estrategia de Plataforma.

Lo que sí es una realidad, es la falta de preparación y de formación de muchos de los conductores, ya sean autónomos o asalariados por cuenta ajena a la hora de interpretar las normas, sus herramientas y cómo actuar con ellas. Ha quedado claro con la polémica creada por la inspección del precio en la carta de porte y a quien le toca dicha inspección, donde se ha pretendido desviar la verdad y se han manipulado las interpretaciones sobre las instrucciones dadas, generando un bulo con cierto interés particular que confunde más que aclara.

En otro tiempo se le echaría el mundo encima a aquel que pidiera más inspección por parte de la Guardia Civil al camionero en carretera. Hoy todos parecen estar perdidos y no acaban de entender lo que pasa con tanta burocracia, pero, quien dice ahora que no a lo que tanto se pidió durante el paro de marzo.

Me parece a mí que ese llamamiento a otros sectores para una movilización por el descontento de la sociedad en general hecho desde Plataforma por su presidente nacional, nada tiene que ver con la situación del sector en la actualidad, eso sí, reconociendo que tampoco el sector es inmune a la incertidumbre y que no escapa a la situación económica actual.

Ojalá se centrara en defender la parcela que dice él que defiende, que no es otra que la de los pequeños transportistas y micro pymes y se dejara de discursos populistas de política general que en nada ayudan al sector, porque el propio sector es partícipe en el alto coste de los precios dada la dimensión de la cadena de suministro y de la cantidad de agentes que en ella intervienen.

Si se pretende confundir al personal, está muy claro que lo consigue, aunque reflexionando solo un poquito vemos que la actual situación es una rémora que el sector viene arrastrando desde hace ya mucho tiempo y esa rémora la constituyen aquellos que prefieren estar al margen de la norma o esquivarla siempre que pueden y que quieren tener como siempre, a la administración como aliado para protegerlos a base de falta de inspecciones y salirles más barato la multa que el cumplimiento de la ley. Y en esas estamos o seguimos.

El sector debe defender al propio sector y además debe ser exigente cumplidor de sus obligaciones y sus responsabilidades y no ir más allá de lo que le toca que bastante tiene, por ser parte del problema que viven sus trabajadores y no aportar más soluciones que la de la sumisión y la precariedad laboral.

Véanse, por ejemplo, algunas de las ofertas publicadas en los portales de empleo digitales. Queda claro que con cumplir la ley vigente, gran parte del problema se soluciona.

Bien es sabido del abandono hacia los trabajadores del sector por parte de los sindicatos tradicionales y de cuyo abandono se aprovechan quienes nada aportan por los conductores asalariados y nada van a hacer por ellos, con discursos como el de “si se cobrara más, se pagaría más” cosa que no han hecho cuando se llenaban los bolsillos y que tampoco van a hacer nunca mientras el propio trabajador no haga frente a esta política empresarial del todo vale, y que tiene el límite en el frío asfalto de la carretera, donde la solución ya nada importa.

No nos engañemos, nadie regala nada, ni siquiera su tiempo, aunque estos ilusionistas, hoy por hoy sean necesarios.

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