El respeto se gana, no se impone. «El camionero en ruta». Opinión

El respeto se gana, no se impone. "El camionero en ruta".

El respeto se gana, no se impone. Esto siempre, porque toda imposición, si además es con chantajes o por la fuerza, produce generalmente un efecto contrario y perjudicial a lo que se pretende. Esto llevado al transporte de mercancías y viajeros por carretera, se puede aplicar a muchas situaciones cotidianas.

Que la crisis económica que padecemos nos puede llevar un futuro incierto, eso solo el tiempo lo resolverá. De momento estamos como estamos, observando el día a día, pero aquellos transportistas autónomos, empresarios de mayor o menor volumen de negocio y conductores profesionales que quieran mejorar su situación o, al menos, trabajar con una rentabilidad económica que les permita vivir de una manera digna, deben ganarse el respeto de cargadores y empresarios haciéndose valer. Me explico:

El transporte, tanto de mercancías como de viajeros en España, es de los más regulados legalmente de Europa, sino el que más. Basta con repasar la distinta legislación al respecto, los diferentes y últimos acuerdos entre el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA) y las asociaciones que forman parte del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), pero también los diferentes y variados convenios colectivos laborales, tanto de empresas como del sector. Eso sí, no hay dos iguales entre las provincias del país.

Ahora se pide por una parte de los transportistas autónomos una ley que prohíba trabajar «por debajo de costes«. Vamos a ver: ya hay una ley publicada el 2 de marzo de este año en el BOE, que marca unas directrices al respecto de la repercusión de costes sobre el transporte, junto a los acuerdos entre las asociaciones y el ministerio durante el paro convocado por la Plataforma en Defensa del Sector del Transporte. Después de ese paro, muchos cargadores han acordado subidas de precios en los transportes, sencillamente porque ha habido asociaciones que hicieron piña y no consintieron que transportistas desesperados por los costes aceptaran precios ruinosos.

Sencillamente porque la única solución al cargador que está dispuesto a pagar precios que no son rentables, es decirle entre todos, transportistas autónomos de un camion y empresarios de cualquier volumen ¡¡No, a ese precio no se pude realizar el transporte!!. Así cuando nadie, absolutamente nadie, le transporte la mercancía desde el origen hasta el cliente, no le quedará más remedio que subir el precio, porque de lo contrario se la tendrá que «comer» y perderá el cliente.

Simple y sencillamente porque, cualquier transportista autónomo o empresario, tiene que tener un estudio pormenorizado mínimo de cual son sus costes de explotación para hacer las correspondientes cuentas y tener claro cual es el precio mínimo al que tiene que mover sus camiones, y a partir de ahí arrancar o quedarse esperando a una carga con un precio mejor. Claro, que también hay que tener en cuenta el volumen de empresas de transporte de mercancías que tiene España en comparación con las existentes en otros paises del Norte de Europa con mayor población; prueben ustedes a buscar datos fiables y comparen, verán que sorpresa se llevan. Porque está en el ADN español muy inculcado eso de tener un camión o varios, sobre todo en los años de bonanza, sin la más mínima preparación para ser empresario.

En cuanto a los conductores asalariados, casi tres cuartos de lo mismo. El respeto se gana no se impone, se gana haciéndose respetar con profesionalidad a la hora de trabajar y hacer valer los correspondientes derechos frente al empresario. Sencillamente porque al valiente que va de frente, con la verdad y demostrando su profesionalidad, se le respeta, salvo que el empresario no sea tal, tan solo un «industrial» que ve en el trabajador otra pieza más del camión, que piensa sustituir, convirtiendo su negocio en una especie de «autoescuela», por la que entran y salen conductores a la misma velocidad.

Pero no me valen esos que utilizan las redes sociales para despotricar contra todos los empresarios, sindicatos, contra todo lo que suene a agentes de la autoridad y hasta el gobierno de turno, como si fueran los verdaderos culpables de su situación. Pero luego no saben interpretar su nómina, desconocer cuanto cotizan para el desempleo, la Seguridad Social o la jubilación, porque solo se fijan en el dinero que cobran o les ingresan en el  banco. Del mismo modo que desconocen absolutamente el convenio colectivo provincial que les corresponde, la reglamentación correspondiente al tacógrafo o cuales son sus derechos, por poner algunos ejemplos. Porque no conozco, ni sé de nadie, al que le pusieran una pistola en la cabeza y le obligaran a conducir un camión.

Eso sí, es más fácil despotricar, insultar y maldecir a empresarios, empresas y hasta el desarrollo del almendruco, desde la más absoluta ignorancia, fijándose unicamente en el camión que van a conducir, y si es nuevo mejor, como si fuera suyo, ignorante que el pago del mismo tiene que salir de la rentabilidad de su trabajo, pero sumisos y pelotas ante el jefe; de ahí que haya malos empresarios, como también hay malos conductores, y quien no esté capacitado personal y profesionalmente para hacer valer su trabajo, que se lo haga mirar. Lo contario es hipocresía e ignorancia, esa que es la madre del atrevimiento.

Como siempre: ¡¡¡Buena ruta, tanto en la carretera como en la vida!!!.

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