Militares al camión. La opinión de Fernando Guillen

Militares al camion

Ha levantado cierta polémica el convenio firmado con el Ministerio de Defensa por la patronal murciana del transporte de mercancías por carretera, (si, si, esos que se niegan a pactar un convenio decente, que, dicho sea de paso, es culpa nuestra por no apoyar la movilización sindical que se convocó en su día), todos sabemos que esta patronal no destaca precisamente, gran parte de sus asociados, por unas fantásticas buenas prácticas laborales ni en general son un derroche de ética. Esos pecados, sus prácticas laborales y su poca ética, es la que lleva al sector de transporte de carretera murciano a una situación dramática en la falta de conductores, es, posiblemente, el lugar con más falta de conductores profesionales del país.

Hasta ahora, suplen esta falta de conductores como podían, y muchas de las empresas recurrieron a traer estos conductores del extranjero, pero es que esa «mina» también se va acabando, y a eso a pesar de la complicidad de las administraciones que obligan a los conductores foráneos a cumplir el compromiso de contratación impidiéndoles cambiar de empresa, algo de lo que seguramente el Tribunal Supremo tendría algo que decir, ya que el abuso en las condiciones es sencillamente intolerable en muchísimos casos de los que tenemos conocimiento. Gente a la que se le cobra barbaridades por trámites que son generalmente gratuitos o con tasas de poco más de 100 euros para de esta manera mantenerlos enganchados con una deuda que, creo yo, podría ser declarada ilegal por un tribunal de justicia.

Pero volvamos al convenio con defensa que ha generado alguna polémica. Los militares profesionales que no logran ascender a Suboficial, o Cabo Mayor si no recuerdo mal, deben abandonar las fuerzas armadas a los 45 años, tal como se especifica en su contrato cuando comienzan a servir en las mismas. Lo que hace este convenio es exactamente lo mismo que han establecido convenios similares en 2017 o en 2021, todos aquellos que se ven obligados a abandonar las fuerzas armadas podrán acceder a la formación necesaria para convertirse en conductores profesionales.

Yo he sido militar hasta 1997, participando posteriormente como reservista hasta 2004. Conozco las fuerzas armadas y conozco el ejército profesional. Obtuve mis permisos de conducción en el Ejército, pero claro, cuando yo deje la milicia no tenía las alternativas que tienen ahora los soldados profesionales, ni tampoco las condiciones del transporte eran las que son en la actualidad.

Lo primero que hay que entender, es que la mayoría de los soldados y marineros no aguantan hasta los 45 años. En realidad, la enorme mayoría en las Fuerzas Armadas, mucho antes, a los 35 de media, y eso que la edad media de permanencia ha subido mucho. Y esto es por una razón: saben que o estudian y aprueban para ser suboficiales, o no tienen futuro. Muchos de ellos, lo que van hacer es aprovechar las ventajas que tienen para incorporarse a la Guardia Civil, al Cuerpo Nacional de Policía o a las policías locales, los menos, a cuerpos de Seguridad Privada, donde son muy valorados, y otros complementarán la formación que tienen en el Ejército para abrirse campo en la vida civil, como sucede en otras fuerzas armadas del mundo. Incluso algunos decidirán realizar una carrera universitaria o ciclos de formación superior, para lo que cuentan con ayudas diversas. Lo que os puedo garantizar que no harán es subirse a un camión, salvo que las condiciones ofrecidas sean como poco las legalmente establecidas, algo que en España no es ni de lejos la norma, sino la excepción. De hecho yo me forme en Logística, y os puedo decir que de mi promoción, 120, solo 6 hemos terminado en el camión…, y teníamos los permisos…, y en unos tiempos donde se ganaba dinero y las condiciones eran otras.

No. Este plan, como todos los demás, está condenado al fracaso. No va a funcionar porque los señores empresarios no entienden que el fondo del problema no es tener conductores, sino tener condiciones que permitan tener conductores, y esas condiciones están marcadas: figuran en los Convenios Colectivos y en el Estatuto de los Trabajadores. Y aun cumpliéndose, les seguirán faltando en cuanto no dediquen esfuerzos a mejorar la calidad de vida de los profesionales que día sí y día también nos subimos a una cabina. No, señores de FROET, no funcionara…, su déficit de 1.000 conductores no se va a cubrir con militares, es más, va a seguir aumentado. Supongo que su próximo paso será con los ucranianos, claro que en este caso no están de suerte: o tienen mucha cualificación, o directamente no han venido y se han quedado defendiendo su tierra.

En cuanto al papel de Margarita Robles, Ministra de Defensa, es en mi opinión lógico: se limita a dar alternativas a los hombres y mujeres que dependen de su departamento, no es su función hacer de Inspector de Trabajo o de Transportes, Las críticas no me parecen atinadas.

Ahora bien, si hay dejación de funciones por parte de los gobiernos, y hablo en plural porque esta situación no la crea este gobierno, ni el anterior, ni el otro…, viene de lejos y todos han ido mirando para otro lado, hasta llegar al punto de que ahora no hay forma de controlar la situación, no hay medios, ni humanos, ni materiales, y los inspectores no se materializan de la nada de la noche a la mañana, lleva tiempo. mucho tiempo. Desde el Ministerio de Trabajo se han hecho esfuerzos por dotar de medios personales y materiales a la Inspección de Trabajo, pero no son suficientes porque los desmanes de muchos empresarios en este país son de órdago, y llegan al punto de que denuncian cualquier campaña de inspección porque la consideran un «acoso». Es demencial considerar un acoso que se vigile el cumplimiento de la ley, es algo así como denunciar que hay policía en las calles y te sientes perseguido cuando resulta que te dedicas a delinquir..., es el país de Gila.

El nuevo procedimiento de Inspección, recientemente anunciado, contará con la participación activa de Inspectores de Trabajo, pero es que el verdadero problema es a cuantos se va controlar: el 3%. Esta cifra está marcada por la UE como el mínimo exigible a un Estado, pero es que claro, en un país como el nuestro, donde el transporte por carretera supone el 5% del PIB esa cifra no es sensata, debería ser bastante mayor y no bajar del 10%…, pero claro ¿Con qué van hacerlo cuando los Inspectores de Trabajo no saben leer los tacógrafos ni mucho menos interpretarlos y los de Transporte dependen de otro departamento y aun tienen menos medios? Mientras no se cree un cuerpo específico de inspección, separado de Transportes y de Trabajo, únicamente para Transportes, con competencias laborales y de transporte, mala solución tiene esto. Y eso lleva tiempo, mucho, mucho tiempo.

Creo que desde el Ministerio de Trabajo se hace lo que se puede con lo que se tiene, y creo que la pata donde más cojea es precisamente en quien tiene competencias claras: Transportes. ¿Sabéis que somos el único, o casi el único, país de Europa donde no hay empresas que perdieran la honorabilidad? ¿Sabéis que tenemos un Baremo Sancionador ridículo que invita a la impunidad? Las presiones que recibe Transportes desde la patronal intuyo que deben ser potentísimas, en tanto que los sindicatos carecen de fuerza real alguna para contrarrestar estas presiones…, y el político hace caso a quien le puede romper la cabeza en la calle…, así va el mundo.

En resumidas cuentas, los soldados no son la solución. Pero las cosas tampoco se van a arreglar por inercia como algunos queréis. Las condiciones laborales no van a mejorar si no se lucha por ello. Para eso hace falta organizarse, pelear, unirse a asociaciones, a sindicatos, luchar por nuestros derechos que están legalmente establecidos y que no se cumplen porque nosotros permitimos que no se cumplan. Nadie más que nosotros es culpable de la actual situación, no echemos balones fuera. Os aseguro que si mañana los conductores asalariados paramos, el gobierno, los ministros, y el «sum sum corda», se preocupan, reciben a sindicatos y asociaciones de asalariados, y buscan soluciones, pero si saben que no somos un problema…, no existimos. Esta es la realidad. Buscarán cualquier acuerdo, hoy soldados y mañana traer conductores en masa de Rwanda…, lo que no van hacer es mejorar las condiciones, que mejorar, cumplir lo establecido, de motu propio.

¡¡Buena ruta a todos!!.

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