¡Cómprate un camión!. «El camionero en ruta». Opinión

¡Cómprate un camión!

Llevo demasiado tiempo escuchando como aquellos transportistas autónomos que se quejan de la mala situación por la que están atravesando, cuando algún conductor asalariado debate con ellos sobre el sector, responden con eso de: «¡Cómprate un camión y luego me cuentas como te va, si crees que lo puedes hacer mejor que yo!».

Bien, sin ánimo de entrar en matemáticas, administración de una empresa, ni gestión personal o laboral, porque aunque el transportistas solo tenga un camión, también tiene que funcionar básicamente como una empresa, con sus previsiones de gastos e ingresos, y los correspondientes costos fijos de explotación diarios. No creo que a nadie la hayan puesto una pistola en la cabeza para obligarle a ser autónomo, propietario de una microempresa o de una pyme, ni tampoco a obligarle a dedicarse al transporte de mercancías por carretera.

Como también es una elección absolutamente libre y respetable, la de ser únicamente un conductor asalariado que lo único que quiere es un sueldo digno y acorde con su trabajo y una conciliación familiar y personal acorde con su trabajo, y que por muchos años que pase en la profesión, prefiera seguir siendo unicamente conductor profesional.

La evolución que ha tenido el transporte en los últimos 30 años ha sido muy importante, en ese tiempo a las personas que trabajan al volante de un camión, se les han presentado muchas oportunidades para dejar de ser conductores asalariados y pasar a ser transportistas autónomos, unos hicieron el cambio porque creyeron que era una oportunidad de mejorar su economia y otros decidieron seguir siendo asalariados.

Yo he conocido a muchos que pasaros de empleados a ser autónomos y después dueños de una pequeña flota, cambiando radicalmente su comportamiento, ya no eran el empleados que pedía mejores sueldos, ahora era quien los recortaba y exigía a sus empleados que trabajaran más, quien les inducia a cometer ilegalidades con el tacógrafo, el que se quejaba constantemente que no había buenos camioneros, -por supuesto que se adaptaran a su forma de trabajar-; era el que convertía su empresa en una especie de autoescuela por la que pasaban conductores que se marchaban cuando comprobaban que habian sido engañados en las condicione que les prometieron.

He visto autónomos convertidos en malos empresarios, que solo miraban su cuenta bancaria a final de mes, sin previsiones empresariales, ni conocimientos para ello, que inmediatamente se compraban el mejor coche y se hacían la mejor casa. Me parece perfecto, estaban en su derecho y era su dinero. El problema venía cuando eran incapaces de hacer valer la importancia de su trabajo y contrataban cargas a precios ruinosos, en una huida hacia adelante suicida, lo que llevaba a pérdidas económicas, cuentas que no cuadraban y el castillo de naipes que hicieron en su mente se derrumbaba; incapaces de solucionar sus propios errores, terminaron arruinados porque creyeron que estaban en el mismo nivel que los propietarios de grandes empresas, pero sin sus conocimientos empresariales, y ahora tienen una flota que son auténticas chatarras sobre ruedas.

Conozco a muchos autónomos que ahora venden sus camiones y trabajan como conductores asalariados, porque han sido incapaces de unirse y defenderse como colectivo frente la gran patronal, que negocia con lar cargas y marca precios y el ritmo de trabajo. Luego son víctimas de sus propios errores y esclavos de su ego, que no culpen a nadie y miren hacia ellos mismos reconociendo en qué se equivocaron muchas veces; porque el paro general de transportistas autónomos, microempresas y pymes de marzo ha sido un auténtico fracaso que nadie sabe que consecuencias tendrá, pero no pinta muy bien, porque la verdadera unión no va con el ego de los españoles.

Lo mismo que sé de falsos autónomos a los que otros «compañeros», les vendieron «la moto» de que estaban muy bien, y sin comprobarlo concienzudamente se metieron en la trampa de cooperativas y falsas empresas, entrando en un circulo ruinoso del que no saben como salir, esclavos de unas condiciones que firmaron de las que solo vieron resultados los tres primeros meses, para caer en una especie de «estafa piramidal», pero eso si, con un camión que no es suyo en realidad, pero del que presumen como propio.

Por supuesto, también conozco ex conductores convertidos en empresarios, que les va bien o muy bien, porque han sabido gestionar adecuadamente su empresa, hacer valer su trabajo, dar calidad de servicio a sus clientes, pagar salarios acordes con convenios y valorar a sus conductores asalariados como se merecen, plenamente conscientes que el verdadero capital y prestigio de una empresa son sus trabajadores, porque son su verdadera imagen ante el resto de la sociedad y del sector, por lo que se merecen el respeto y la admiración, porque aunque incrédulos que dudan de su nombre y apellidos no se lo crean, haberlos los hay, y muchos.

Por el contrario, el asalariado, que no decidió en su momento comprarse un camión, para hacer lo que hicieron otros, siempre ha sido consciente de su situación personal y de que tendría que adaptar su vida a su salario, intentar mejorar hasta dar con la empresa en la que se sienta valorado como trabajador y con un salario acorde al trabajo. Aquellos que no lo han conseguido que se lo hagan mirar, porque nadie les ha obligado a estar mal, cada uno negocia su vida laboral libremente, no vale aceptar condiciones no escritas, sin leer contratos, porque solo se están fiando en el camión que les van a dar o en el trabajo que tienen que hacer. Pero que tampoco le hagan las cuentas a nadie, que se preocupen de lo suyo conscientes de que el mejor jefe es el que paga lo acordado en el momento acordado, no el que más paga, pero cuando le dá la gana.

Así que eso de: «¡Cómprate un camión!», tiene su sentido siempre se que haga conscientemente, no solo por tener el mejor y el más bonito, sino porque se compra para ganar dinero y llevar una vida digna, de la que cada cual es responsable de su comportamiento como empresa, haciendo valer la calidad de su trabajo, pero todos lo de su misma situación lo tienen que hacer igual, no como hasta ahora, hablando de unión pero sin ser efectiva y traicionándose entre ellos rebajando precios de cargas, solo por no ir vacío, lo que les llevará a la ruina de todos los autónomos, microempresas y pymes, en beneficio unicamente de las grandes empresas que si saben planificar su negocio adecuadamente recurriendo a lo que las leyes les permiten y benefician.

Como siempre: ¡¡¡Buena ruta, tanto en la carretera como en la vida!!!.

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