¡Y luego dicen que no hay camioneros!. «El Camionero en ruta». Opinión

¡Y luego dicen que no hay camioneros!

Raro es el día que nos vemos en las redes sociales, por conversaciones con compañeros o por noticias que nos llegan, como se desprecia, se infravalora, se humilla y se maltrata a camioneros, ya sea por parte de empresas de dudosa honorabilidad, cargadores sin escrúpulos, restaurantes que deberían de llamarse otra cosa o almacenes donde impera la falta del más mínimo signo de humanidad.

Esta semana, un compañero de sobrada y comprobada honradez, profesionalidad y solidaridad, lo ha vivido en sus propias carnes cuando ha llegado a cargar a una empresa a ultima hora de la tarde con el objetivo de ser el primero al día siguiente, una empresa situada en medio del campo, sin restaurantes ni servicios mínimos cerca; pidió que le dejaran quedarse dentro con el camión y no se lo permitieron, unicamente le consintieron que dejara el semirremolque, ante al imposibilidad de encontrar aparcamiento para el trailer, y se tuvo que ir a dormir lejos de la empresas en el primer lugar que encontró para aparcar la cabeza tractora.

No entiendo este comportamiento por parte de la empresa ¿Acaso pensaban que les iba a robar las naranjas de los arboles?, ¿que se iba a llevar un naranjo o las puertas del almacén? No es de recibo este comportamiento, sobre todo cuando estamos escuchando constantemente que no hay camioneros, que las nuevas generaciones no quieren esta profesión, que somos imprescindibles para la supervivencia diaria de la sociedad, como se ha demostrado estas semanas pasadas con el paro y los problemas de abastecimiento.

Pero esto que le ha pasado al compañero, es tan solo una pequeña muestra de la realidad. A diario vemos como nos apartan de las carreteras como apestados, para que puedan circular los automóviles con ciudadanos desesperados por llegar a primera linea de playa o a sus diferentes destinos, algo que se volverá a repetir una vez más la próxima semana con la llegada de las vacaciones o el puente de Semana Santa.

Continuamente vemos como se nos exige por parte de almacenistas, fábricas o cargadores que nos vayamos a dormir con el camión a las puertas de sus empresas, como si fueran los dueños de nuestras vidas y trabajos. Yo lo he vivido en mis carnes con un «gilipollas» que exigía con amenazas de todo tipo a la fábrica que los camioneros fuéramos a dormir a la puerta de su almacén, por cierto sin aparcamiento en la misma, porque enfrente estaba el del cementerio del pueblo y allí había que aparcar, un sitio muy tranquilo porque los pobladores del campo santo no daban un ruido.

Tenemos que realizar los descansos reglamentarios en áreas de servicio y aparcamientos sin las más mínimas garantías de seguridad o higiene, aparcados de cualquier forma como apestados para que el ruido del motor del semirremolque frigorífico no moleste, no solo a otros camioneros, también a muchos ciudadanos que luego serán los primeros en comer la comida que transportamos o en echar pestes contra nosotros porque no está la mercancías en las estanterías de supermercados, como si nosotros no fuéramos seres humanos que merecen un mínimo de respeto.

Vemos como se nos desprecia constantemente sin respetar las horas de carga o de descarga asignadas, como se nos impide el acceso a los aseos para hacer las necesidades fisiológicas mínimas, como se nos mira como apestados cuando pedimos explicaciones por retrasos, con comportamientos cargados de soberbia y malos modos, con contestaciones groseras, como somos humillados por simples carretilleros amargados o por encargados que no sirven más que para soltar por la boca sus frustraciones y traumas contra los demás.

Constantemente tenemos que ver como somos tachados de poco menos que criminales, cuando un camionero está implicado en un accidente de tráfico, con la típica frase de: «¿ A saber como iría el camionero? Aunque la culpa no sea nuestra se nos señala como los causantes inmediatamente, vemos como desde algunos medios de comunicación se nos criminaliza desde la más absoluta ignorancia por tertulianos ignorantes supinos que son incapaces de distinguir entre un carretillo de obra y un trailer de 40 toneladas.

Tenemos que ver como deciden sobre nuestras vidas y nuestro trabajo politicos puestos al frente de ministerios para los que no tienen la más minima preparación, porque ocupan los cargos por sus ideas políticas, jamás por su formación o preparación, para los que se rodean de una corte de asesores cargados de teoria, sin la más mínima formación practica para el puesto, lo que nos lleva s ser la profesión más regulada y con más normas, como si para conducir un camión tuviéramos que tener la cabina llena de títulos y cursos, cuando toda la formación que nos exigen también la tendrían que tener esos gobernantes, como requisito mínimo e imprescindible para ocupar sus bien remunerados cargos.

Seguramente me quedan en el tintero muchos más desprecios, humillaciones y vejaciones que sufrimos los camioneros a diario. No pido tampoco que nos tengan que tener en un altar permanentemente o en «palmitas», tan solo pido unos mínimos de respeto, humanidad y consideración, porque antes que camioneros somos personas.

Como siempre: ¡¡¡Buena ruta, tanto en la carretera como en la vida!!!.

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