¿Éxito, de qué? Camionero García. Opinión

¿Éxito, de qué?

Perdonen mi ignorancia, si es que la hubiera, pero no veo éxito alguno en este pasado paro patronal, mejor dicho, de una parte de la patronal donde lo cierto es que se ha demostrado lo mismo de siempre, gente que paró por propia convicción y otros, muchos, que pararon por temor a represalias y luego están los que ni han escuchado a los convocantes y han seguido su actividad, como si nada pasara. Véase el transporte internacional que ha campado por todo el territorio como si de una anécdota se tratara.

Cosas que tiene la vida, empresas pequeñas que han dividido la actividad, mientras una parte trabajaba a escondidas, por decirlo de alguna manera, otra parte de la empresa, iba a las marchas lentas y se manifestaba en ruina por no poder asumir los costes de sus empresas. Que grande es la hipocresía cuando se está en una cosa y la contraria. Tanto es así que algunos trabajaban días alternos, uno en paro y otro sirviendo a su cliente, por no decir trabajando.

Y no digo nada de los que apoyaban el paro pero pasaban la frontera cada domingo a las 22:00 horas, para mearse y no echar ni gota. Autónomos por cierto.

Lo mejor de todo es ver a conductores asalariados conduciendo los camiones en las marchas lentas de esas empresas que muy seguramente les han descontado la inactividad, o al menos algunas de ellas así han hecho, dando vacaciones, cuando legalmente no pueden hacerlo o descontando a sus trabajadores suplementos por disponibilidad, porque aunque haya sido un paro, lo cierto es que esos conductores han estado disponibles para prestar servicio en cualquier momento, y si alguno no sabe lo que dice la ley al respecto, que se informe. Que ya somos mayorcitos para saber cómo manejar nuestros asuntos.

Que sí, que había motivos para parar, incluso para una huelga general, pero si algo nos diferencia de los animales es nuestra inteligencia para gestionar situaciones complejas y complicadas. Aquí la cuestión cambia, cuando algunos energúmenos se adueñan de la violencia y se permiten actuaciones criminales para coartar la libertad de trabajar. Y aún los muy salvajes, alguno conductor de camión, pretenderá tener razón con las formas utilizadas. Y ya no cuela lo de que sin acciones violentas no se saca partido. Vivimos tiempos donde no se hace necesaria la violencia y en este sector menos aún porque sin transporte no hay actividad alguna. La verdad es que no nos fiamos de nuestro compañero y traicionamos nuestras propias convicciones y es por esto que pedimos al gobierno que vigile nuestros actos a la vez que no queremos que nos sancionen por nuestros incumplimientos de la legalidad vigente.

Pero es más, en mi opinión, ojo, es que se pretendía que se unieran otros sectores al paro, como si el sector del transporte necesitara de otros para demostrar su fuerza y de ahí mi visión del éxito a medias. Y entrabas en los foros de los convocantes en diferentes provincias y veías que se habían colado algunos elementos con otros intereses que nada tenían que ver con el transporte y buscaban otros fines políticos ajenos a las reivindicaciones de los transportistas. Todo esto a la luz de cualquiera que viera las cosas con cierta distancia y analizando la situación creada.

Pero decir que no había ningún tinte político en todo esto, es faltar a la verdad visto el transcurrir de los días. De una u otra manera el ideario político se coló en este paro que de no ser por la escalada en el coste del carburante ya veríamos cuál hubiera sido su seguimiento, porque al final todo el plantel de reivindicaciones se quedó en una, pasando el resto a ser meramente testimoniales. Sí, porque ya veremos en qué queda la ley de cadena del transporte y si se elimina parte del intermediario que en sí son parte muy importante del problema.

Al final, quien decía alguno, que no representaba al sector fue el que negoció con la administración y quedó como representante válido frente a los ministerios y lo demás no fue más que una mera representación necesaria para hacer una desconvocatoria en falso del paro.

Tanto es así, que se declaró una tregua de dicho paro y que podría reactivarse en cualquier momento. Como si de un juego se tratara lo de la supervivencia de miles de pequeños transportistas. Vista la cuestión, el que estaba arruinado antes del paro, lo sigue estando después, o no, porque una vez eliminados los piquetes violentos, la gente volvió a trabajar normalmente. Y digo normalmente, porque era normal que antes de descontar 20 céntimos al litro de combustible, en el poste ya se había subido y descontado la subvención.

Pues al final de todo esto hay dos cosas que saco en conclusión. Quien dice querer defender al conductor asalariado dentro de un movimiento patronal, no lo hace, ni lo ha hecho nunca, ni lo va hacer en el futuro y la otra es que tampoco parecen ser tantos los afiliados de pago en Plataforma y que aunque con la boca pequeña no se quiera estar en el CNTC, ese órgano que no representa al sector, se está pidiendo que se pongan encima de la mesa las autorizaciones para entrar en ese foro y todo esto me hace pensar que se busca un chiringuito para sobrevivir del pequeño transportista y lo de menos va a ser si tú, pequeño transportista puedes o no mantener tu negocio.

¡Que desilusión!, que decía el maestro Rosendo.

Más artículos de opinión de Camionero García  Prohibida su reproducción parcial o total sin el permiso expreso y por escrito del autor y el editor.

Foto de archivo

 

Síguenos en Telegram
¡Publicamos tus noticias, fotos, vídeos y opiniones junto con los avisos de vehículos de transporte robados! Envíanos la información únicamente a través de e-mail: lectores@diariodetransporte.com.
, ,

Etiquetas

, ,

Las noticias más leídas