Carta de un ganadero al ministro Alberto Carlos Garzón Espinosa

Carta de un ganadero al ministro Alberto Carlos Garzón Espinosa

Redacción.- Al correo electrónico lectores@diariodetransporte.com, nos ha llegado una carta de un agricultor, pero ante todo, ganadero, que nos pide que la publiquemos, en la que quiere dar respuesta a las polémicas declaraciones sobre la carne de vacuno del Ministro de Consumo del Gobierno de España, que reproducimos en su integridad a continuación:

«Señor Ministro de Consumo del Gobierno de España, Don Alberto Carlos Garzón Espinosa, desde el respeto que le debo por ser usted, hasta el momento, uno de los integrantes del Consejo de Ministros del Gobierno de España, -espero y deseo que no lo sea por muchos días más-, me dirijo a usted para aclararle algunas cosas que, veo desconoce usted absolutamente, sobre la situación por la que atravesamos los agricultores pero, sobre todo los ganaderos de este país.

Veo por su curriculum, que es usted economista, algo que me sorprende, porque aunque modesto ganadero, mis padres sí procuraron darme estudios y formación, que no voy a describir aquí, pero sé lo suficiente como para tener claro que, los economistas son más o menos, como los adivinos y adivinas del tarot, pero para desgracia de nosotros los gobernados, sus fallos generalizados y constantes en las previsiones, los pagamos con dinero de nuestros bolsillos.

Como también tenemos que pagar, que personas como usted, que no han visto una vaca, un cerdo, un pollo, una gallina, una oveja, una cabra o un conejo, más que en fotografías o en el plato cuando comen, seguramente en su caso, asesorados por otros «yupis», como usted, cargados de masters de pago, con aprobado garantizado a la hora de pagarlos, que visten ropas ecológicas de tejidos naturales, (la lana la producen las ovejas), zapatos de cuero, con forros de badana, (piel flor de terneros y forros de piel de cabra). Que es posible que sean veganos y coman verduras ecológicas, de huertos que se abonan con estiércol natural de animales, sin fertilizantes químicos, (estiércol que eliminan animales, esas vacas que a usted le molestan).

Por cierto, ahora después de las polémicas de sus declaraciones a un medio extranjero, me pregunto por qué no las hizo en España, a cualquier medio nacional, –pero a lo que iba-. Ahora se retracta y defiende la ganadería ecológica y natural de las montañas españolas, no las que usted denominan «macro-granjas»; bien pues, salga usted a las televisiones españolas y explíquenos a los ganaderos de montaña, que tenemos ganado ecológico que pasta por nuestros montes ¿Qué tenemos que hacer para defendernos de los constantes ataques de lobos a vacas, ovejas y demás? Explíquelo, pero con datos convincentes. Porque está muy bien defender al lobo, pero el incremento de su población está causando estos desastres, ¿qué tenemos que hacer, debemos estar las 24 horas del día los 365 días del año al lado de los animales que son nuestra principal fuente de ingresos?

Está muy bien eso de ser ecologista pero, sepa usted que antes de que esa palabra estuviera en el diccionario de la RAE, los ganaderos y agricultores ya éramos los mejores ecologistas, pero los políticos y gobernantes que, solo acuden a los pueblos para pedirnos el voto y olvidarse después, han eliminando los rebaños de ovejas, vacas y cabras que limpiaban los montes cuando pastaban en ellos, (pastaban, del verbo pastar, comer).

Políticos con asesores como usted, cargados de masters, que vienen a los pueblos, junto con los «pisamierdas» de las ciudades a casas rurales o de «familiares», a los que hace años que no visitan ni escriben, pero que con la crisis y la pandemia vienen a los pueblos, y se quejan del olor a estiércol, como si el nauseabundo aire de los túneles del metro fueran mejores, se quejan del canto de los gallos o del ruido de las campanas pero, cuando les ponen delante un plato de chorizo casero, se comen enterita la tripa y hasta la cuerda con los que los colgamos a curar; porque en campaña electoral se les llena la boca hablando de «la España vaciada», pero sus declaraciones invitan a pedir exilio político en Portugal o Francia, países en los que un ministro de sus gobiernos que hiciera declaraciones similares a las suyas a un medio extranjero, tendría que volver a su país pagándose el viaje porque su presidente le habría cesado inmediatamente.

Políticos y burócratas ignorantes supinos que, no tienen la menor idea de nada lo relacionado con la realidad, que piensan que la leche se produce en las estanterías de los supermercados, el azúcar en el mismo lugar o que los yogures son un invento de Danone. Por que me pregunto como serían sus vidas sin nosotros los agricultores y ganaderos, sencillamente los unos sin los otros no tenemos sentido, hasta el punto que hace bueno aquello que decía mi padre: «Ara profundo, echa basura (estiércol) y cagaté en los libros de la agricultura». Verdad y realidad irrefutable para tener una buena cosecha.

Pero hay algo que me intriga de usted como Ministro de Consumo ¿Por qué no se preocupa usted de los precios de la electricidad? ¿No se atreve usted con su «poder ministerial» contra las grandes eléctricas? Que están hundiendo económicamente a los consumidores, que somos todos y todas las y los españoles, que «con el agua al cuello» tenemos para pagar las desorbitantes facturas: Las familias, los agricultores, ganaderos, empresarios, autónomos, pymes y demás, esos que religiosamente pagamos nuestros impuestos, de los que sale el sueldo, las dietas y el dinero que cobra usted y su corte de asesores, o acaso ¿Espera usted también un asiento bien remunerado en sus consejos de administración?

¿Por qué no se preocupa usted de los sinvergüenzas de los banqueros? Generadores de desempleo, destructores de trabajadores, que humillan a los jubilados haciéndoles pasar por cajeros automáticos para hacer gestiones que no saben; banqueros a los que hemos financiado con más de 60.000 millones de euros, pero que encima nos fríen a comisiones que ministros como usted y del Gobierno del que forma parte, consienten mirando para otro lado, como si no fuera una competencia suya ¿Cuándo nos van a ese devolver ese dinero?, ya le respondo yo: ¡¡Jamás!!, con ellos no se atreven porque sus partidos políticos están presos por ellos a causa del dinero que les deben. ¿Cuándo va a defender usted a los consumidores, haciendo honor a su cargo de Ministro de Consumo?, entonces, tal vez, es posible, quién sabe, a lo mejor, nos empezaríamos a creer que tenemos un ministro de consumo.

Dé usted, señor Alberto Carlos Garzón Espinosa, ejemplo, ejerza de verdadero ministro de consumo, defendiendo a los consumidores de verdad, no a las grandes multinacionales, asesorado por los auténticos lobbies de presión que le agobian con informes de economistas: «futurólogos echadores de cartas«, que hacen predicciones erróneas porque son fanáticos de la teoría keynesiana, pero absolutamente ignorantes, ciegos y ajenos de la realidad que vivimos y sufrimos cada día los españoles de a pie.

Pero si a pesar de todo, como he leído hoy, aspira usted a terminar la legislatura, y no tiene el mínimo de honradez de reconocer que no sabe defendernos como consumidores, haga un ejercicio de humildad y dimita, si de verdad es usted socialista, comunista, de derechas, de centro o aspirante a pensión vitalicia, dimita honradamente, váyase a hacer predicciones de economista-futurólogo al Polo Norte y explique allí como pueden desarrollar una ganadería de gamusinos ecológica que surta de energía a Groenlandia para sus gélidos inviernos«.

Atentamente: Jesús Manuel M. J.

Foto de archivo

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