¡Antes de hablar infórmate primero!. «El Camionero en ruta». Opinión

¡Antes de hablar infórmate primero!.

En este recién estrenado 2022 he visto, -como observador de la realidad ajena que me gusta ser a veces-, como se opinaba desde el más absoluto desconocimiento sobre huelgas, paros, convocatorias, empresas, asociaciones, sindicatos, patronal, y todo aquello que atañe al transporte, principalmente el del transporte de mercancías por carretera, desde el más absoluto desconocimiento.

Con una falta de información antes de opinar, sobre todo en las redes sociales, que produce vergüenza ajena. Se insulta y se llama: «Come gambas, derrochadores de mariscadas, ausentes y subvencionados», a los sindicatos mayoritarios. Con la misma ignorancia, se tacha a la patronal de: «Explotadores, sinvergüenzas, abusadores, ladrones, etc…; a los medios de comunicación de sumisos a la gran patronal, de ignorar a los camioneros, de sensacionalistas y de los más variados insultos o descalificaciones, en mensajes via WhatsApp que han visto estos ojos, que producen dolor a la vista, cargados de faltas de ortografia, pero abundantes en insultos, precisamente lo que no deben tener, por lo que es lógico que cualquier redactor jefe de un programa televisivo en horario de máxima audiencia, lo ignore.

Sencillamente, porque se puede decir y escribir absolutamente de todo, sin necesidad de recurrir de entrada, al insulto y la descalificación. Sencillamente porque quien insulta o pretende ofender a otra persona con groserías variadas, tan solo se está calificando a sí mismo.

Pero no es unicamente eso lo grave. Lo realmente indignante y que retrata tan solo a ese tipo de «personajes» que lo hacen, generalmente desde perfiles falsos e identidades de dudosa procedencia son, como dice un amigo conductor profesional, y asiduo lector de las paginas de este medio que nos permite opinar con absoluta libertad: «Analfabetos Funcionales Necesarios». Porque son una clara muestra que hace real eso que se suele decir de que: «La ignorancia es la madre del atrevimiento»; porque jamás argumentan con datos sus insultos y descalificaciones, ignorantes supremos que piensan levantar a base ver «me gusta», en su desvaríos propios de amargados que van por la carretera creyéndose los mejores, pero luego en las esperas para cargar o descargar, se esconden en sus cabinas controlando y esperando a que alguien, que va delante de ellos, se despiste 10 minutos para colarse, y ser los primeros en llegar al interior de las naves, coger la primer traspaleta que encuentran y argumentar que llegan tarde a la próxima descarga, carga o destino para colocar muelles y hacer un trabajo que no les corresponde.

Graban vídeos y hacen comentarios, insinuando, incitando a la duda, sembrando insidias y sospechas que, solo están en su retorcida mente reprimida pero, eso sí, sin aportar la más mínima prueba, no vaya a ser que tengan que hacer demostración de sus «veladas calumnias» ante un juez o Tribunal; manteniéndose en esa cuerda floja. Claro que, cuando de verdad les llega la demanda de mano de la Policía Judicial de la Guardia Civil, se «cagan por la pata abajo», y reculan, niegan hasta a sus propios progenitores, si hace falta, y ya no son tan valientes.

Eso si, luego el viernes, día de retorno semanal a casa o destino, los verás y oirás en barras y mesas de restaurantes comentando en voz alta, como obligaron a carretilleros a cargar o descargar, asustaron a encargados y entre medias les paró cuatro veces la Guardia Civil y se comieron crudos a los 8 agentes, un sargento y tres funcionarios de transportes. «Mentira podrida», la realidad es la anterior y cuando le paró una pareja de la Guardia Civil para un control y encontró 6 movimientos del camión sin la tarjeta en el tacógrafo, le suplicaron y lloraron diciendo asi: «¡¡Por favor señor agente, no me multe, tengo 7 hijos, la mujer en paro, dos hipotecas y mi padre conmigo que, el pobre tiene demencia senil!!»; pero están solteros y van por la vida amargados de sí mismos, hasta el punto de ver en todo manipulaciones y mentiras, porque no se creen si sus terceros y cuartos apellidos.

No se pude criticar a los sindicatos y decir que están ausentes de la realidad de la profesión sin estar afiliados a ellos. Eso sí, se recurre a su amparo cuando hay un problema con la empresa, generalmente por sanciones y despidos justificados, pero sí son buenos para que ganen demandas para que no sean tan caros como un abogado laboralista. Por cierto, sé de más de un caso de «ilustrados», que han recurrido a abogados laboralistas independientes y se han dado de «morros con la realidad» cuando han comprobado que era el mismo abogado de la empresa que pretendían demandar. Como tampoco se puede pedir derechos sin haberse gastado 5 euros en comprar y leer el Estatuto de los Trabajadores, donde se reflejan derechos, pero también obligaciones. Como tampoco se puede reclamar el cumplimiento de convenios laborales sin haberse leído el que le atañe al insultador «profesional».

No se puede criticar generalizando a la patronal, por que generalizar lleva al error y es un retrato del insultador. Sencillamente porque, es cierto que hay mucho mal llamado «empresario», pero también los hay muchos y muy buenos que tienen muy claro que el capital más importante de su empresa son sus trabajadores, a los que procuran tener satisfechos, siendo todas las personas que forman parte de esas plantillas, plenamente conscientes de que las empresas son las personas.

Si el analfabeto funcional necesario, que opina públicamente asegurando desde la necedad que: «Es mentira, que no hay empresarios asi», seguramente el problema lo tiene él porque debería mirar hacia su propio interior, preguntándose si realmente es un conductor profesional de verdad, digno de formar parte de plantillas repletas de profesionales.

No se puede criticar y despotricar contra la formación y los cursos CAP, diciendo que son una pérdida de tiempo, sin tener claro que es una formación que le capacita para ser un profesional, por lo que si la autoescuela o entidad que imparte esa formación, no es verdaderamente profesional, su obligación es denunciarlo. Porque a los cursos CAP se va a aprender y a refrescar cada 5 años las diferentes normativas que regulan el sector.

No se pude criticar a los guardias civiles de tráfico, policías autonómicas y demás, tratándoles como «asaltadores de caminos», cuando les sancionan por exceder velocidades, límites de tiempos de conducción o aminorar descansos. Sencillamente porque el desconocimiento de las leyes no exime a nadie de su cumplimiento. Porque quien teme a los agentes encargados del cumplimento de las leyes y a la Agencia Tributaria, es únicamente aquellas personas que son plenamente conscientes en su fuero interno, de que están incumpliendo la legislación, tanto laboral, como la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial.

Además, estos analfabetos funcionales necesarios, que despotrican pública y cobardemente en redes sociales, lo único que consiguen es dar una malísima imagen de las personas que sí son auténticos profesionales, que trabajan en empresas serias, que firman contratos laborales habiéndose aprendido hasta las comas y reclamando que se corrijan hasta las faltas de ortografía, antes de firmarlos, que cumplen con lo pactado con la empresa y se ganan el respeto de sus jefes, sencillamente porque, el respeto se gana, jamás se impone.

Para finalizar, hace al menos 9 años, en un control de transportes en la cabina del camión, mientras el agente de la Guardia Civil, especialista en transportes, realizaba el correspondiente control, y con el motor del camión en marcha para que siguiera funcionando la calefacción que nos protegía del gélido frio de la provincia de Teruel, en animada conversación al respecto de la profesionalidad, el agente me comento: «Ustedes los camioneros tienen que ser auténticos profesionales en todos los aspectos, para ello hacen los cursos del CAP y tienen que conocerse al dedillo el Reglamento Europeo 561/2006 que regula perfectamente su trabajo, el uso del tacógrafo y las obligaciones tanto suyas como las de su empresa, del mismo modo que yo me he tenido que formar en la academia para ser un agente especializado en transportes». Un gran consejo de un profesional.

En fin, como todo en la vida y como suele decirse: «Hay de todo en la viña del Señor». Como siempre: ¡¡¡Buena ruta, tanto en la carretera como en la vida!!!.

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