¿Qué pasa con el transporte de base? «El camionero en ruta». Opinión

¿Qué pasa con el transporte de base?

¿Qué pasa con el transporte de base? Ese que de acuerdo con algunas encuestas supone el 84% del transporte de mercancías por carretera en España compuesto, principalmente, por transportistas autónomos con un solo camión y pequeñas empresas de menos de 10 camiones. Ese que se supone que debería tener la suficiente fuerza en el sector como para ser el mayoritario que marcara las reglas de juego.

Pues pasa que está desorientado, mal, muy mal asesorado, perdido en esa maraña en la que se ha convertido el transporte en España, con guerras de precios en un mercado que les lleva irremediablemente a la supervivencia y a moverse al ritmo que marcan las grandes empresas, los cargadores y un mercado en el que prima por encima de todo una gran desunión, por mucho que la gran mayoría de esos transportistas autónomos y pequeñas empresas formen parte de asociaciones incluidas en una gran federación como Fenadismer.

Pero que utilizan esas asociaciones como meras gestorias encargadas de los trámites burocráticos, para la renovación de las tarjetas de transporte, de combustible o de compañías de seguros con las que conseguir un precio mejor, pero nada más.

Da exactamente igual que dentro de ese transporte de base haya voces discordantes con las asociaciones, que pretenden ir por libre intentando que se unan a su lucha los autónomos y pymes descontentos con la situación actual, no hay forma de que se unan, ni tan siquiera que se puedan poner de acuerdo. Son demasiado grandes los egos como para pararse a pensar que si de verdad fueran capaces de unirse se impondrán por amplia mayoría al resto y se harían respetar como se merecen.

Uno que ha asistido a varias reuniones de iniciativas promovidas por esas iniciativas, se ha dado cuenta de que, o mucho cambian en la forma de pensar y de actuar, o no hay nada que hacer, porque en esas reuniones sorprende que todos esten de acuerdo en el descontento generalizado, en que tienen que hacer algo para cambiar la situación, pero nada más, no son más que proclamas de buenas intenciones.

Reuniones en las que nunca se toman decisiones para llevar a cabo acciones concretas, reuniones a las que asisten muy pocas personas, convocadas por grupos que son muy activos en las redes sociales, pero poco más. Intentando que se sumen a sus reivindicaciones los conductores asalariados, cuando es una mezcla un tanto difícil, por mucho que puedan estar de acuerdo en tres o cuatro reivindicaciones, pero que no dejan de estar en polos opuestos.

Desgraciadamente, es muy difícil que vuelva a repetirse el éxito que tuvo en la huelga del año 2.008 aquella Plataforma en Defensa del Transporte que tuvo el poder suficiente como para parar el transporte, pero que fue traicionada por alguno de sus componentes y los representantes de las grandes asociaciones. Será difícil porque desafortunadamente ya no están al frente aquellas personas que la promovieron, aunque la Plataforma siga en la lucha, pero muy mermada de fuerzas.

Después de todo, el transporte de base no deja de estar metido de lleno en esa selva salvaje en la que se ha convertido el transporte, donde lo único que puede hacer es intentar sobrevivir como puede, moviéndose el ritmo de las grandes patronales que están en una asociación que cuenta con la mayoría en el Comité Nacional del Transporte por Carretera. 

Es muy triste que ese transporte de base se encuentre en esta situación, que sea incapaz de despertar y darse cuenta del poder real que tiene. Que por muchas iniciativas y reuniones que se hagan, prevalezca siempre una lucha de egos por figurar al frente, con la pretensión de algunas personas de tener una silla en ese CNTC para que nada cambie y todo se quede en un «quitaté tu para ponerme yo». 

Porque si alguna vez ese transporte de base llega a despertar, entonces sí se resolverán muchos de los problemas que padece, pero me temo que eso es una quimera. Aunque una situación límite les lleve a movilizarse y unirse, como fue en aquel 2.008 la subida de los precios de los combustibles, sencillamente porque si se movilizan acabaran engañados una vez más con buenas palabras con el único objetivo de la desconvocatoria de las movilizaciones para que, posteriormente, todo siga igual o peor. Veremos.

Como siempre ¡¡¡Buena ruta!!! tanto en la carretera como en la vida

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