12 puntos que debes revisar para que tu coche no te deje tirado este verano

12 puntos que debes revisar para que tu coche no te deje tirado este verano

Redacción.- Con el fin de las restricciones de movilidad han aumentado los desplazamientos en nuestras carreteras, con lo cual se prevé un verano marcado por desplazamientos en coche dentro del territorio nacional.

De hecho, según datos de la Dirección General de Tráfico, durante los meses de Julio y Agosto se esperan 91,2 millones de desplazamientos por carreteras españolas, cifra similar a la de 2019.

Para viajar con seguridad y evitar que el coche nos deje tirados en carretera en el momento más inoportuno, es necesario ponerlo a punto en un taller profesional. De este modo nos aseguraremos de que está en perfecto estado para realizar trayectos largos y disfrutar 100% de nuestras vacaciones. Hay que tener en cuenta que las averías se encuentran directamente relacionadas con la falta de mantenimiento del vehículo, y es que hasta 1 de cada 4 conductores no hacen las revisiones oportunas antes de salir de viaje. Algo que preocupa todavía más si tenemos en cuenta el severo envejecimiento del parque móvil español.

Además, cabe subrayar que el verano y el calor pueden convertirse en grandes enemigos para nuestro coche. Las altas temperaturas y los trayectos largos favorecen que determinadas piezas de nuestro vehículo se deterioren. Según informes publicados por las principales asociaciones del sector, las averías más comunes en verano están relacionadas con los sistemas de alumbrado y señalización, neumáticos, suspensión, frenos y aire acondicionado. En este sentido, Confortauto Hankook Masters nos recuerda la importancia de llevar a cabo una exhaustiva inspección y puesta a punto del vehículo antes de salir a la carretera en la Operación Salida, poniendo especial atención a lo siguientes componentes:

1. Neumáticos:

Es importante conocer el estado de los neumáticos y su presión ya que éstos son nuestro punto de contacto con la carretera. Si los neumáticos no tienen el aire suficiente o la goma está desgastada, nuestra seguridad se puede ver comprometida. Por ello se recomienda tener en cuenta la presión recomendada por el fabricante y comprobar su dibujo para garantizar el máximo agarre y tracción. La profundidad del dibujo de los neumáticos no debe superar los 1,6 milímetros (límite legal establecido), siendo aconsejable su cambio cuando la profundidad sea inferior a 3 milímetros. Circular con neumáticos desgastados pone en peligro nuestra seguridad y la de los demás, aumentando el riesgo de sufrir patinazos o aquaplaning.

2. Frenos:

Junto a los neumáticos y los amortiguadores, los frenos completan el “Triángulo de seguridad” del vehículo. Estos tres elementos están estrechamente relacionados entres sí, de tal manera que el mal funcionamiento de uno de ellos puede afectar al rendimiento de los otros. Por otro lado, es fundamental realizar un mantenimiento de todos los componentes que forman parte del sistema de frenado: pastillas de freno, discos y líquido, ya que si uno de ellos está afectado, nuestro coche perderá capacidad de frenado recorriendo más distancia a la hora de detenerse.

3. Amortiguadores:

Los amortiguadores, forman parte del sistema de suspensión del vehículo. Estos se encargan de absorber y neutralizar las irregularidades del suelo, asegurando que los neumáticos estén siempre en contacto con la carretera. Si nuestros amortiguadores se encuentran desajustados, el coche no se adaptará bien al asfalto, lo que ocasionará que, en determinadas situaciones, los neumáticos pierdan el contacto con la carretera, provocando un desgaste prematuro o desigual del neumático y un menor agarre poniendo en juego nuestra seguridad.

4. Batería:

Los problemas con la batería son los más frecuentes en verano, puesto que este es un elemento muy sensible a los cambios bruscos de temperatura, sobre todo cuando hace mucho calor. Las temperaturas que superan los 20º provocan un envejecimiento más rápido de la batería. El calor hace que el ácido del interior de la batería se seque con más facilidad y si la batería está cerca del final de su vida útil, tiene muchas más probabilidades de estropearse. Además, el calor también puede afectar a las baterías que están en buen estado, sobre todo cuando usamos el coche ocasionalmente o con poca frecuencia. Es posible que a priori no detectemos un rendimiento incorrecto de la batería, por ello es importante darle un mantenimiento periódico y en caso de no estar en buen estado sustituirla.

5. Luces:

El alumbrado del coche es una de las partes más importantes para nuestra seguridad. Ver y ser visto es fundamental en la carretera para evitar accidente, por ello debemos verificar que todos los faros se encienden (posición, cruce, carretera, freno, marcha atrás, intermitentes y antinieblas) y regular su altura. El hecho de llevar bien regladas las luces de cruce y carretera es fundamental para no deslumbrar a otros usuarios de la vía y para ver bien la carretera. Debemos tener en cuenta que llevar el alumbrado en mal estado puede afectar a nuestra manera de conducir e incrementa nuestra fatiga. Lo óptimo es revisar y cambiar las luces cada 50.000 kilómetros o 2 años. Además, siempre es recomendable que cambiemos las luces por parejas, aunque una de ellas todavía funcione, de esta manera evitaremos que la intensidad del alumbrado quede descompensada.

6. Lubricante:

Los lubricantes minimizan el desgaste de las piezas del motor, canalizan las partículas metálicas surgidas de ese desgaste hacia el filtro, ayudan a la refrigeración y evitan diminutas fugas en el circuito por sus propiedades sellantes. Por tanto, además de sustituirlo cuando indique el fabricante (entre 5.000 y 30.000 kilómetros, según modelo), hay que revisar su nivel con frecuencia. Al menos una vez al mes y siempre antes de un viaje largo. Si el nivel es bajo lo más apropiado es acudir directamente al taller y pedir un cambio de aceite. Los vehículos más antiguos, por lo general consumen más lubricante de lo esperado, en este caso conviene hacer el cambio en menos kilómetros.

7. Limpiaparabrisas:

El 90% de la información que necesitamos para conducir la recibimos a través de la vista, por tanto, es crucial tener una buena visibilidad mientras se conduce. No en vano muchos de los accidentes suceden con malas condiciones de visión y bajo condiciones atmosféricas adversas, por lo que es importante mantener los limpiaparabrisas en perfecto estado. Aunque las lluvias no sean frecuentes en verano, el día más inesperado nos puede sorprender una tormenta de verano o “gota fría”. Las gomas de los limpiaparabrisas son muy sensibles al calor y pueden deteriorarse debido a los efectos del sol, por ello debemos revisarlas bien, para asegurarnos de que no esten cuarteadas y pierdan eficacia. También debemos chequear el buen estado y funcionamiento de las escobillas, su coste sustitución es muy reducido por lo que, si detectamos que alguna no está del todo bien, lo más idóneo es cambiarla. Es también importante que revisemos el nivel del líquido limpiaparabrisas y rellenarlo con agua destilada, ya que el agua del grifo tiene mucha cal y puede llegar a obstruir los inyectores.

8. Refrigerante:

El refrigerante cumple una misión fundamental entre los líquidos del coche. Si en invierno, su función principal es evitar la congelación del agua del circuito de refrigeración, en verano su cometido es refrigerar el motor, transfiriendo el calor de la combustión al exterior. Esto impide que el líquido entre en ebullición evitando un sobrecalentamiento peligroso del motor. Un exceso de temperatura podría fundir los pistones e incluso desencadenar una peligrosa explosión interna. El refrigerante está compuesto, habitualmente, de agua destilada y anticongelante concentrado, que también se encarga de que el líquido no se congele y estropee el circuito en invierno. En resumen, el refrigerante debe tener una temperatura de ebullición muy alta y una temperatura de congelación baja, aparte de propiedades anticorrosivas y antiincrustantes. Conviene comprobar su nivel con regularidad y reponerlo cuando sea necesario.

9. Sistema de Climatización:

Gran parte de los vehículos que acuden al taller durante los meses de verano lo hacen por una avería en su sistema de aire acondicionado o climatización. Debido al buen tiempo del que gozamos en nuestro país durante gran parte del año, el aire acondicionado y/o el climatizador no lo utilizamos ya que podemos circular sin necesidad de ajustar la temperatura en la que se encuentra el habitáculo del vehículo. Precisamente por todo este tiempo que permanece inactivo, el sistema puede acabar generando averías. Por ello antes de que las temperaturas más altas lleguen, es indispensable poner los sistemas de climatización a funcionar para comprobar su estado, y en caso de detectar algún problema, acercarnos por nuestro taller más cercano para su reparación y/o recarga.

10. Filtros:

Cambiar a tiempo los filtros del automóvil es clave para evitar que el coche no sufra desgastes prematuros o graves averías. Los filtros son cuatro: el filtro de aceite, el filtro de aire, el filtro de combustible y el filtro del habitáculo. Es importante que cada uno de ellos esté libre de suciedad y partículas que puedan dañar al motor impidiendo que el vehículo funcione de forma apropiada. El buen mantenimiento de cada uno de ellos hará que la vida de nuestro vehículo sea más duradera y que su rendimiento sea mayor. Entre otras cosas, los filtros en buenas condiciones contribuirán a conservar el motor, disminuir el consumo y no dañar el medio ambiente.

11. Correa de Distribución:

La correa de distribución es el elemento encargado de la sincronización de los 4 tiempos del motor (admisión, compresión, expansión y escape), la apertura y el cierre de las válvulas, así como con el encendido de las bujías en los motores de gasolina o la inyección en los motores diésel. Esta pieza merece especial atención por su importancia en el engranaje interno del motor, puesto que su mal funcionamiento puede generar un efecto dominó y afectar a otras partes del mismo. Además, su rotura puede ocasionar una grave y cara avería en el motor. La mejor previsión es reponerla en base a los plazos aconsejados por el fabricante e incluso cambiarla preventivamente. La duración estimada de la correa de distribución está establecida en el libro de mantenimiento del coche, donde se recomienda un kilometraje máximo.

12. Sistema de escape y catalizadores:

El sistema de escape tiene una doble misión en el cuidado del medio ambiente: reducir las emisiones contaminantes y el ruido de los gases al salir del motor. Los elementos del sistema de escape son piezas que hay que cambiar periódicamente, una vez que presentan fatiga o deterioro en su funcionamiento. Si no lo hacemos a tiempo, nuestro vehículo además de no funcionar correctamente, consumirá más carburante y aumentará las emisiones de CO2. Es importante realizar una revisión regular de todos los componentes del sistema de escape de nuestro vehículo, ya que su buen funcionamiento repercutirá directamente en nuestra seguridad, en nuestro bolsillo y en el medio ambiente.

Foto: Confortauto

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