Estamos cayendo como moscas. «Camionero García». Opinión

Estamos cayendo como moscas. La opinión de "Camionero García"

La semana pasada no fue una semana agradable para mí. El lunes me avisaban que un excompañero sufría un infarto mientras lo cargaban y no lo pudo superar; y el martes me llaman para decirme que un excompañero y amigo, había tenido un percance mientras revisaba la carga antes de iniciar su ruta. Esto fue el lunes y el martes falleció, no pudiendo superar las graves lesiones que le causó dicho accidente.

Yo me pregunto, ¿En qué posición ponemos en valor nuestra seguridad? ¿Nuestra salud?. El transporte por carretera, tanto de pasajeros como de mercancías, son dos actividades de alto riesgo de sufrir un accidente y así lo dicen las estadísticas y los informes emitidos por el MITMA cada año.

Aunque no queramos verlo, las cifras están ahí. Tenemos ocho veces más posibilidades de sufrir un accidente en la carretera que otros sectores, siete veces superior de tener un accidente laboral por la actividad que realizamos, carga y descarga, estrés, somnolencia, etc. y cinco veces más de que uno de esos accidentes sea mortal.

Por ejemplo, en el 2018, que es un año que se tienen datos fehacientes, hubo 163 muertos en nuestro sector, y provocamos otros 449 a terceros con 472 heridos hospitalizados y 9237 heridos sin hospitalización.

Ya sé que las cifras son frías y no dicen mucho de quien pudiera ser culpable de estos siniestros, pero sí es cierto que un transportista estuvo involucrado en ellos, ya fuera de furgoneta, ligero, pesado o autobús. Sabiendo que un vehículo pesado involucrado en un accidente puede provocar mayores daños que si son turismos los involucrados.

También sé que esto que digo no deja en buen lugar a nuestra profesión, pero la realidad es así de cruda y a nosotros solo nos queda poner remedio a esta tragedia. Por nosotros, por nuestras familias y amigos y por el resto de personas que comparten con nosotros la carretera. Que seamos buenos profesionales de nuestro oficio, no nos libra de sufrir un accidente. Por eso, tener presente siempre el respeto por la vida debe retener nuestro instinto y nuestro cabreo siempre que sufrimos las diferentes acciones que soportamos en ruta.

Sí, es verdad que podemos sufrir desprecio por nuestras empresas y los clientes donde cargamos y descargamos; y también la falta de respeto por parte de el resto de usuarios, pero eso no nos da derecho a tomarse venganza por ello.

Siempre he admirado a los mineros. Cuando sufrían un grave accidente mortal, la mina se paraba en respeto a los caídos y me preguntaba, ¿Y si cada vez que muere un camionero, sus compañeros de empresa pararan durante 24 horas el camión, estuvieran donde estuvieran, qué pasaría?. Quizás la empresa valoraría más la salud y seguridad de sus trabajadores y se cuidaría más de tener los camiones en óptimas condiciones. Pero esto no es más que una utopía, dado como está montada la estructura del sector.

Se ha deshumanizado este oficio, convirtiendo al conductor en una pieza más del camión, por eso nos mostramos tan fríos cuando un compañero de otra empresa sufre un accidente mortal y nos preguntamos cómo iría, en vez de en qué situación sociolaboral se encontraba.

Tenemos las herramientas y no las usamos, porque cuando se habla de formación, todo el mundo cree saberlo todo y pensamos en ello como un sacaperras y una pérdida de tiempo. Pero las cifras dicen claramente que no estamos bien formados para solventar y aceptar la cuestión de la accidentalidad, ya sea por siniestro o por enfermedad.

Ahí está la valoración del puesto de trabajo y los cursos de protección de riesgos laborales, que junto con nuestras experiencias, nos hacen optar por comportamientos más serenos y seguros y aprender a valorar la salud, que con la edad va dejando mella en nuestra situación laboral.

Con este artículo no quiero más que llamar la atención a un problema real que nos está matando poco a poco y al que hacemos poco caso pero que es fundamental para nosotros los primeros y después, para la buena marcha de las empresas, pues los costes de los accidentes o enfermedades en itinere, junto con la media de edad avanzada del sector, son una losa que con el tiempo lastran el futuro de su actividad.

Para terminar, quiero puntualizar el tema de los autónomos en esta cuestión. Son muchos los que están absorbidos por esta vorágine que es el transporte por carretera y que no les permite muchas alegrías a la hora de acudir al médico o hacerse los reconocimientos necesarios y es según alguna estadística, un lastre a la hora de diagnosticar una realidad palpable por la falta de información real de la situación de la salud sociolaboral del sector.

No podemos, ni debemos tomarnos esto a la ligera, porque todos estamos expuestos a un accidente o a sufrir cualquiera de las enfermedades achacables a nuestra actividad y hay muchas veces que no avisa, pero si podemos mirarnos en las experiencias de los demás para poner remedio.

En memoria de O. Botanski y J.L. Mancebo (Muñecon)

Más artículos de opinión de Camionero García  Prohibida su reproducción parcial o total sin el permiso expreso y por escrito del autor y el editor.

Foto de archivo

Síguenos en Telegram
¡Publicamos tus noticias, fotos, vídeos y opiniones junto con los avisos de vehículos de transporte robados! Envíanos la información únicamente a través de e-mail: lectores@diariodetransporte.com.
, , , ,

Etiquetas

, , , ,

Las noticias más leídas