Muy flojos de memoria. «El camionero en ruta». Opinión

Muy flojos de memoria. "El camionero en ruta"

En esta España nuestra, o como cada cual quiera llamarla, que con tantos géneros con el lenguaje, somos por naturaleza, tradición e historia, flojos, muy, muy flojos de memoria. Para comprobarlo basta con dar un pequeño repaso por nuestra historia más reciente, mucho más si cabe, en el transporte, tanto de mercancías como de viajeros.

Hasta el punto que, cuando se nos mete entre ceja y ceja un nombre propio o una persona o personas, nos volvemos obsesivos, repitiendo incansablemente definiciones y nombres de organismos anteriores. Lo digo porque me llama especialmente la atención que, después de tanto pedir un Ministerio de Transportes, que ahora se ha añadido incomprensiblemente eso de: «Movilidad y Agenda Urbana, aún haya quien no deja de llamarle: «Ministerio de Fomento», aunque los responsables del actual ministerio sigan actuando prácticamente igual.

El otro día, me comentaba una persona que acumula muchos años de experiencia en cargos de responsabilidad, tanto en la empresa privada como en las públicas, que estaba convencido que ahora mismo tenemos al peor ministro de transportes de toda la historia. Uno ¿Qué quieren que les diga? Ni suscribo las palabras de mi amigo, ni tampoco las desmiento, sobre todo porque siempre me ha gustado observar un poco y recapacitar antes de afirmar con rotundidad.

Lo que sí creo, es que el actual responsable, ha tenido y tiene una gran oportunidad de cambiar muchas cosas en el transporte, mucho más despues de este largo año que llevamos de maldita pandemia, que nos deja tras de si una profunda crisis económica que, a diferencia de las anteriores, no ha distinguido entre millonarios, empresarios, trabajadores y personas normales y corrientes; aunque, como toda crisis, desgraciadamente quien más personas fallecidas se ha llevado por delante, sean las humildes supervivientes de este mundo incomprensible.

Pero somos flojos de memoria, son flojos de memoria los empresarios del transporte que lanzaron aquél órdago tan flojo de amenazar con una huelga antes de la pandemia, que como muchos anteriores se quedaron en nada. Lo único a lo que se quisieron aferrar, más como excusa intentando conseguir apoyos fue, la tan traída y llevada carga y descarga por parte de los conductores profesionales, algo que la gran mayoría de nosotros, los camioneros, ya reclamábamos mucho antes que las empresas, porque bastante tenemos con conducir y sufrir los consiguientes desprecios hasta de un simple carretillero que haya dormido mal la noche anterior.

Ahora con esta «supuesta alarma» de la imposición de los peajes, que nadie dude que volverán a intentar sumarnos a su lucha, de hecho ya sonroja ver como hay conductores asalariados mostrándose encarecidamente en contra de la imposición de peajes a los camiones, como si la fueran a pagar ellos de su bolsillo, en lugar de reivindicar lo que deberian, como el cumplimento de convenios provinciales o el de los acuerdos empresariales que el anterior gobierno aprobó en una reforma laboral de la que muchos, parece que no se acuerdan cuándo, cómo y quien la sacó adelante, sin que muchos camioneros levantaran la voz ni estuvieron dispuestos a movilizarse. Otra muestra más de la mala memoria.

Asi que si este gobierno, por el que nadie daba un duro, pero que con sus muchisimos errores y algun acierto, lleva ya dos años, si no consigue ahora hacer lo que debería para cambiar la situación del transporte sea, por iniciativa propia o por imposición desde Bruselas, por eso del dinero, es que si va ser cierto del todo que estamos ante el peor ministro de la historia y que da exactamente igual que se llame de transportes o de fomento.

Porque en gobiernos de distinto color, en muchas cosas si se vio mucha más eficacia en algunos temas. En lo laboral eso ya no depende del color del partido político que gobierna, sencillamente porque si son necesarios los cambios, los tienen que forzar los gobernados con todas las armas legales de las que disponen en nuestra variada legislación. Aquí no vale echarle la culpa a otros, como ignorantemente pretenden algunos, acusando cobardemente y sin más argumentos que el insulto fácil e ignorante, de señalar a gobiernos, DGT, Guardia Civil o empresarios, que también los hay muy buenos, buenos, regulares y malos, como todo en la vida.

En cuanto al transporte de viajeros, sobre todo de autobús, mejor no hablar, porque quien no conozca un poco a fondo la realidad que atraviesa ese importantisimo sector para el empleo y la economia del pais, corre el riesgo de equivocarse. Tan solo mandar toda la solidaridad del mundo a esos compañeros profesionales del volante y a las empresas de todos los tamaños, porque muchos de ellos y ellas se han visto abocados al paro, a inhumanos ERTEs o a tener que reciclarse en el duro mundo del transporte de mercancías por carretera, desafortunadamente muy diferente en cuanto a compañerismo del que uno ve entre los profesionales del autobús y el autocar.

En fin, esto es solo una reflexión personal, como siempre y repitiéndome, quien tenga su propia versión y quiera hacerle pública, lo tiene fácil, en este medio les darán voz via correo electronico como hacemos otros y otra. Para todas y todos, se ganen la vida y vivan como buenamente puedan, lo dicho: ¡¡¡ Buena ruta, tanto en la carretera como en la vida!!!.

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Foto archivo

 

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