A vueltas con los peajes. «El camionero en ruta». Opinión

A vueltas con los peajes. "El camionero en ruta".

Desde que José Luís Ábalos Meco, Ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA), anunció la imposición de peajes en las autovías y autopistas españolas, primero por boca de Pere Navarro Olivella, Director General de la Dirección General de Trafico (DGT), ¡Vaya la que se ha liado! y lo que nos queda.

En este país nuestro, eso de que nos toquen el bolsillo con subidas de impuestos o tasas, nos sienta mal, muy mal, rematadamente mal. Rápidamente saltamos como resortes y la grán mayoría ya empieza con esa cantinela de: «Para mantener a políticos», «Ellos como van en un coche oficial, se lo pagamos todo», «No hay más que corruptos» o «Este Gobierno de…,».

Una cantinela que se hubiera repetido exactamente igual, gobernara el partido político o coalición de partidos, fueran del color que fueran. Ya sabemos que eso de «mirarnos el ombligo» y maldecir contra nosotros y contra los que nos gobiernan es muy, muy español; sencillamente porque somos pasionales hasta el extremo, incapaces de reflexionar 5 minutos, tirar de memoria y de la reciente historia, con suficiente capacidad para reflexionar como para darnos cuenta de las carreteras que había en este país nuestro allá por el año 1.981.

¿Alguien se puede creer que las autovías por las que circulamos, con sus baches actuales y pasados, las hemos pagado solo de nuestros impuestos?, ¿Aún hay quién piensa que el dinero nos llovía del Cielo? Precisamente en una década en la que España atravesaba una de sus mayores crisis económicas, con una reconversión industrial terrible, que, necesaria o no, había que hacer y todo lo demás. Quien lo dude, que tire de hemeroteca o de «san google» y luego me diga, por si aún piensa que la posterior entrada en aquella Comunidad Europea, ahora conocida como Unión Europea, no tenía nada que ver.

Recuerdo allá por el año 1.995 las palabras que me dijo un camionero austriaco: «Estas autovías que tenéis en España son nuestras, son de todos ciudadanos de los paises que fuimos los primeros en la Comunidad Europea, porque el dinero que dieron a vuestro país salió de nuestros impuestos». Sí, como lo escribo, tal y como si me lo terminara de decir. Pues bien y ¿Ahora qué?, ¿Por qué nos quieren poner Euroviñetas o peajes?

Pues sencillamente, porque aquella Comunidad Europea ya no existe, ahora esta Unión Europea se ha ampliado a 27 países. Ahora les toca a los recién incorporados mejorar sus carreteras, modernizar su industria o su agricultura. Todo eso sumado a una crisis económica no prevista, por una pandemia sanitaria de la que nadie, ni el mejor economista sabe como saldremos. Por mucho que los analistas y economistas cargados de títulos, masters y la mejor formación, nos den previsiones, porque no dejan de ser más que meros adivinos del futuro pero que, en vez de cartas del tarot, manejan estadísticas, números y previsiones sobre un futuro que solo Dios sabe.

En este tema de los peajes en las carreteras españolas, que se veía venir desde hace mucho tiempo, incluso antes de la crisis económica como consecuencia del coronavirus y todas sus variantes, yo siempre he tenido clara una postura, la mía por supuesto, que no tiene porqué ser la buena, ni mucho menos.

Pienso que las empresas de transporte, tanto de mercancías por carretera, como de viajeros, los transportistas autónomos con uno o varios camiones (Pymes), -no confundir, una vez más, con camioneros, que estos solo son conductores asalariados-, ya pagan suficientes impuestos. Por lo que si se imponen esas Euroviñetas o peajes, sea a los vehículos industriales no matriculados en España, todos, no solo los de empresas extranjeras, también a las españolas que las deslocalizan como «empresas buzón» fuera de nuestras fronteras, me refiero a las cabezas tractoras, que los semirremolques no circulan solos.

En cuanto a las españolas y españoles que ahora mismo están circulando por nuestras autovías, autopistas o carreteras, que no utilicen los automóviles para uso exclusivo profesional; los que solo salen a las carreteras, -que parece que se ponen todos y todas de acuerdo para hacerlo a la misma hora-, que los camiones se convierten en un enemigo acerrimo que les impide llegar a las playas, montañas o pueblos, estos en los que ahora, por arte de magia post-pandémica ya no huele a «caca de vaca», no hay mosquitos y los que los habitamos ya nos somos unos «catetos y vulgares campesinos», aunque nos riamos de ellos. Esas personas, que paguen peajes por los kilómetros que recorren.

Que aquí en esta España nuestra hay mucho ecologista de salón, que aún se piensa que la leche la da «Pascual», la lechuga que comen «conservas y verduras La Pepa», y todo así. En cuanto al resto, tranquilos y tranquilas, no gasten ustedes energías inútilmente que, de una forma u otra, habrá tasas y peajes por circular por carreteras, autovías o autopistas. Otra cosa es como se terminarán aplicando de aquí al año 2.024, pero eso es «previsiones a futuro».

En fin, esta es mi opinión, así que como siempre: ¡¡¡Buena ruta, tanto en la carretera como en la vida!!!.

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