A los vecinos de O Rañal. La opinión de Fernando Guillén

A los vecinos de O Rañal. La opinión de Fernando Guillén

 

Quería expresar mi parecer sobre una noticia publicada en un medio local de A Coruña, de un grupo de vecinos de Arteixo que protestaban por el aparcamiento de camiones en su zona de residencia; uno de los cuales, además, parece que causó daños.

Estos vecinos viven pegados al Polígono Industrial de Sabón, el área industrial más grande de Galicia y donde tienen, entre otras, su sede central Inditex.

Bien, por delante que comprendo perfectamente a los vecinos de O Rañal y tienen mucha razón, pero también quería poner de manifiesto, porque soy conductor profesional, algunas cosas que seguramente estos vecinos no saben:

1.- No hay aparcamiento de camiones en ese polígono. En realidad, no lo hay en prácticamente ningún polígono industrial. No solo eso, en toda Galicia apenas existen aparcamientos de seguridad y si no fuera por los empresarios de hostelería, no tendríamos donde aparcar los vehículos.

2.- Los cargadores y los clientes exigen el cumplimiento de horarios de carga y entrega que muchas veces llevan al límite los tiempos en que podemos conducir. Todos los camiones de más de 3,5 Tm. llevan un dispositivo de control de conducción y descanso, además de medir la velocidad y otra serie de parámetros, denominado «tacografo». Este dispositivo es examinado por los controladores de la Guardia Civil de Tráfico que estén habilitados por transportes y el incumplimiento de los tiempos de conducción y descanso lleva consigo sanciones.

Si un conductor llega con su vehículo a descargar en Inditex, por poner un ejemplo y cuando termina la descarga le quedan 10 ó 15 minutos para detenerse y empezar su descanso, no le queda más remedio que aparcar de inmediato donde pueda, ya que los cargadores y los clientes no suelen facilitar el aparcamiento en sus instalaciones.

Inditex lo facilita hasta que el camion queda vacio, después ¡Búscate la vida!, y claro, se aparca donde se puede. La solución: habilitar una superficie de aparcamiento dotada de servicios higiénicos en todos los polígonos industriales. Pero eso, señores, no es rentable, no da dinerito, así que no se hace y a joderse tocan.

3.- Muchos de los conductores que después se ven obligados a permanecer detenidos en Sabón o en otros polígonos, aprovechan para hacer compra, porque los salarios ya no dan para comer de restaurante. Hoy un conductor profesional dentro de ruta nacional con todo incluido, dietas, salario, pagas extras, difícilmente sobrepasa en Galicia los 1.800/2.000 euros. Un conductor de internacional está trabajando por poco más que esa cantidad, lógicamente, para dejar en tu casa 1.300 ó 1.500 euros.

Así que te buscas un trabajo aquí y no estas fuera 10, 15 ó 20 días. Los ayuntamientos, gestionados por gente que no tiene ni zorra idea de lo que es el transporte, se han dedicado sistemáticamente a prohibir el aparcamiento de camiones cerca de supermercados. Los mismos supermercados que dependen de esos camiones para suministrar sus productos.

En Arteixo, aparcaban frente a la Ciudad del Mueble, pero algunos vecinos, a los que les molesta mucho que los mismos que les llevan la ropa que visten, los repuestos de sus automóviles, las medicinas o los alimentos, protestaron por tan amarga visión de unos pobres desgraciados que lo único que hacen es aparcar cerca de los lugares donde pueden comprar su comida.

4.- Cualquiera que se de una vuelta por los polígonos industriales y zonas aledañas, podrá comprobar la existencia de camiones que hacen el descanso sábado y domingo en esas zonas. Está prohibido que se realicen los descansos en cabina de más de 45 horas.

Deben realizarse en hoteles o zonas habilitadas, donde se tenga acceso a servicios higiénicos y de alimentación. Nuestras autoridades, incluyendo la Policía Local de Arteixo, -(ignoro si esta habilitada por Transportes para el control de vehículos de mercancías)-, miran para otro lado.

De hecho, en España no se tramitan sanciones por este asunto, que si se tramitan en países como Bélgica, Países Bajos o Alemania y es que el alojamiento del conductor va por cuenta del empresario y cuidado, no vaya a ser que se molesten y que tengan que hacer números para que su actividad costee todos los gastos que se producen con la misma como, por cierto, tiene que hacer cualquier empresa.

Esto no interesa controlarlo, no vaya a ser que se molesten; ahora, prohibir a los camiones aparcar y que se vayan lo más lejos posible una vez que nos han dejado lo necesario, eso sí. Eso sí que no importa lo más mínimo.

5.- Muchos conductores se ven aquejados por la ausencia de controles y por un baremo sancionador absolutamente ridículo. En teoría un conductor profesional no puede conducir más de 90 horas cada dos semanas .

De horas de trabajo mejor no hablemos, normalmente estamos en torno a las 70/80 horas de trabajo semanales, porque no solo conducimos, hacemos otro tipo de tareas como la carga y la descarga; bien, si una empresa obliga a sus conductores a conducir hasta 100 horas, es decir, 10 más ¿Saben ustedes de cuanto es la sanción en caso de que pillen a la empresa? 100 euros, que con reducción se queda en 70. Para que se hagan una ida, esa misma sanción en Alemania son 1.000 euros, en Francia 1.350 y en Belgica 700. Es ridículo.

Cuento todo esto, no para justificar el mal proceder de un compañero que aparcó incorrectamente, causó daños y además no se hizo cargo de ellos. Lo que es irresponsable y que nos deja a todos en mal lugar; si no, para que se entienda que un conductor está sometido a unas condiciones de trabajo más propias de una plantación de esclavos en la Virginia de 1.862 que a un trabajador cualificado.

¡Anda que no tenemos que estudiar y formarnos!, del siglo XXI y nadie, absolutamente nadie, ni sindicatos, ni el Ministerio, nadie repito, hace absolutamente nada por modificar una situación que es de una irresponsabilidad tal que da estos datos: Es el sector con más muertos y accidentes de todos los sectores productivos.

Sin embargo, no tenemos peligrosidad y por tanto nos jubilamos con 67 años; incluso aunque condujéramos un camión con materiales peligrosos. No tenemos enfermedades laborales, a pesar de que los muertos por accidentes cardiovasculares son de cientos cada años, que las afecciones lumbares son constantes, que cualquier profesional se ve afectado por enfermedades de vista y oído, pero no existen.

Somos un sector donde la patronal se dedica a hacernos seguros de accidente y de vida donde la beneficiaria es la propia empresa, no la familia del conductor. Así, cuando este fallece, la empresa aún gana dinero con su muerte, salvo que la familia tenga el ánimo y la conciencia suficiente para empezar un pleito judicial con el fin de demostrar que se ha producido un fallecimiento por una actividad laboral, de otra forma las empresas no te lo reconocen.

Esta, señores de O Rañal, es la situación a la que se enfrentan esos conductores que han aparcado en su barrio, créanme que les entendemos y que compartimos su disgusto. Pero a veces, un poco de empatía no estaría de más.

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Foto de archivo

 

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