Esclavos de la política. "Camionero García". Opinión

Esclavos de la política. «Camionero García». Opinión

Esclavos de la política. La opinión de "Camionero García"

Nos pongamos como nos pongamos, estamos sometidos a los dictados de la política. La cuestión es quien dicta esta política, siempre claro está, hablando de políticas sobre lo referente al sector de transporte de mercancías por carretera.

Hasta hoy y desde que tengo pleno conocimiento de todas las cuestiones referentes a nuestro sector, ningún gobierno le ha metido mano en profundidad a la tan necesaria reconversión del sector; unos, por intereses populistas y otros, por falta de interés. La derecha porque tiene un buen nido de votos en el sector y no se ha atrevido a acometer las políticas que otros países han hecho, como es la equiparación de los impuestos o tasas a los combustibles o los peajes a las vías de gran capacidad, a sabiendas que se van a imponer pero que le dejan el papelón al centro izquierda. Pero es que estos de centro izquierda, tienen un desconocimiento brutal del sector y no aciertan una en su discurso, dando la bendición a los cargadores, como si de ellos dependiera la gran transformación que necesita el sector.

Somos un sector de servicios y tal cual así nos quieren, serviles, sumisos y precarios para con los trabajadores. Existen algunas mentes pensantes que dicen que hay que dejar fuera la política de las reivindicaciones del sector, entonces ¿Qué hacemos? ¿Esperamos una inspiración divina para que alguien nos haga algo de caso?.

Pienso que quien quiere dejar la política aparte tiene una tendencia a no molestar al sistema establecido, por decirlo amablemente. Pero la realidad es, a mi modo de entender, que a nivel empresas el sistema es sumiso a las grandes corporaciones y solo se queda con esa manida frase de no morder la mano que te da de comer. Esta es la parte conservadora del sector, que es mucha; porque la otra es la de los derechos de los trabajadores en el más amplio sentido de la palabra y esto según ellos es comunismo. Comunismo frente a nacionalismo rancio y esclavista, visto lo visto.

Pues mi visión del tema es clara, exigir que se cumplan los convenios con todos sus derechos es lo que las empresas tenían que tener por bandera y a partir de ahí hacer sus previsiones de costes para poner precio a su trabajo.

Cuando alguien dice «compra tu camión y me dices» o «monta tu empresa y me lo cuentas», realmente estamos escuchando la incapacidad del empresariado que basa su rentabilidad en el recorte de la nómina de sus trabajadores. La libertad para montar o no una empresa es de cada cual y la obligación del trabajador es cumplir diligentemente con su trabajo exigiendo que se cumpla lo pactado en los convenios avalados por las administraciones correspondientes y firmados por las patronales y los representantes de los trabajadores. Y la de las empresas es cumplir con todas las cuestiones que le obligan al hacerlo, con la premisa de ganar dinero, no de trabajar por debajo de coste y trasladar las pérdidas al bolsillo del trabajador.

Necesitamos de la política para sacar adelante al sector, empresarialmente hablando, pero también respetando los derechos de los trabajadores, porque tildar de vagos y comunistas a quien exige estos derechos, se alinea con las tesis de la más rancia política de ultraderecha, donde los trabajadores deben ser pobres, no tener un horario digno y aún menos una remuneración acorde a su trabajo y el nuestro es de alto riesgo por el tiempo al que estamos expuestos a entornos poco amables.

Y ahí voy y me voy a posicionar en contra de muchos de mis compañeros que aplauden a cierto partido como salvador de todos los males, amparados en banderas y patriotismos que a la larga significan, más precariedad, menos derechos y dejación de funciones inspectoras, recayendo en nuestro sector la mayor responsabilidad en los trabajadores y liberando a las empresas de sus obligaciones.

Allá cada cual lo que piense, pero esta orgia de banderas y patriotismo en un sector globalizado y donde muchas de las empresas y trabajadores son multinacionales, el discurso nacionalista es más perjudicial para las empresas que para los trabajadores, porque para recibir una miseria, uno se queda en casa a matar el hambre con los suyos. Que es lo que está pasando ahora prácticamente por esa inacción del sector y por enfrentar sentimientos políticos en vez de buscar en la política la forma de salir de la ruina.

Mal futuro tenemos si seguimos enfrentando por la política en vez de valernos de la política para avanzar, que buena falta nos hace.

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Foto de archivo

 

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