El transporte por carretera como sector esencial y motor de futuro sostenible. «Camionero García». Opinión

El transporte por carretera como sector esencial y motor de futuro sostenible

Se habla mucho de soluciones para el futuro del sector y desde la aprobación del reglamento CE 561/2006 solo se han adoptado parche tras parche en lo laboral y en lo estructural solo restricciones, tasas, peajes, trabas y pegas por todos los lados. Y esto lo han aprovechado los cargadores para apretar la soga al cuello de los transportistas.

Pretendiendo liberalizar el transporte, lo que han conseguido no es lo que se pretendía, mayor competitividad, mayor calidad en los servicios y un sector más profesionalizado y cualificado, nada más lejos de la realidad. Porque la realidad dice, que se ha conseguido, mayor competencia desleal, una cadena de suministro atomizada y estresada y una precariedad laboral que raya la esclavitud.

Pues vamos con lo laboral. Parece ser que la biblia del 561/2006 es inevitable y es el dogma por el que hay que trabajar. No es cierto solo habla de máximos de conducción y mínimos de descanso y armoniza estos, para todos los países donde se contempla este reglamento, luego cada país tiene sus normas laborales, que esas si son de imperativo cumplimiento y que no se hace, incumpliendo así, todas las leyes laborales y haciendo fraude de ley y fiscal en muchos de los países de la CEE.

Si hubiera que promover mejoras para el sector en el tema laboral ya no vale nada que sea regional o nacional. En un sector como este donde los cambios van mucho más rápido que lo que lo hace la burocracia o la ley, hay que ser mucho más atrevido y valiente de cara al futuro y avanzar a una ley que haga del sector del transporte por carretera una actividad especial con una fiscalidad única y con unas condiciones especiales y vinculantes para todos los países que permitan al personal móvil tener unos salarios acorde a su actividad y una conciliación familiar y social que permita un desarrollo personal acorde al del resto de sectores.

No nos quedemos en cobrar más por hacer más kilómetros, o días trabajados o si es de noche o de día o si se llevan mercancías generales o peligrosas, frigoríficos o cisternas, etc. Centrémonos en lo esencial, porque solo la necesidad, la mala gestión empresarial y política permiten los desmanes actuales, ¿Acaso es necesario ir desde El Ejido a cualquier punto del norte de Finlandia, Hungría, Suecia o que vaya más allá de uno o dos días de desplazamiento? Pues no, no es necesario.

¿Alguien se puede creer que no se han estudiado opciones para solucionar estos problemas? No se hace porque es caro, las inversiones enormes y sin garantías de continuidad tal y como está planteada la estructura y la forma de competencia entre empresas. ¿Pero sería posible? Claro que sí, con la involucración de las administraciones europeas y estatales de cada país, unos legislando y apoyando los cambios, los otros inspeccionando y todos ellos en continua comunicación para no permitir el mas mínimo desvío de la ley para su violación y sacar ventaja.

Si hay un momento en que se pueden efectuar dichos cambios estructurales y laborales es ahora, después de la crisis del COVID-19 y sumándose a los cambios sobre sostenibilidad y eficiencia.

No son pocos los que dicen que las nuevas tecnologías les acorralan y les hacen presos de un futuro que no aceptan, quizás estos ya estén fuera del sector y hoy por hoy son más una carga que una solución. Otros ponen valor a las horas, a los kilómetros, a los tiempos de presencia o las cargas y descargas y a mi entender son debates que si no están obsoletos lo van a estar, porque hay que ser imaginativos y buscar las fórmulas que permitan avanzar hacia un futuro atractivo a un sector de riesgo, que se desempeña en un entorno hostil como es la carretera, y ahí están muchos testimonios para demostrarlo. Pues si se quiere se puede.

Hoy que se van a exigir vehículos más eficientes y una cadena de suministro más digitalizada, no es imposible aprovechando las nuevas tecnologías y el big data para conseguir una cadena logística más eficiente y sostenible. Con la ayuda de las administraciones y con vistas a 10, 20 o 30 años es factible conseguir un transporte mucho más amable con la vida cotidiana y además atractivo.

Es posible activar unos corredores internacionales, donde con una fiscalidad adecuada, las empresas puedan abrir sucursales que permitan bases de descanso, de avituallamiento y de repostaje de esos vehículos, ya sean de pila de hidrógeno, gas vehicular o eléctricos. Bases que permitan el intercambio de remolques para el retorno sin necesidad de que un conductor tenga que finalizar el viaje y efectuar tramos que permitan unos descansos más razonables y en casa para los conductores, las casas que ellos elijan y en el país que ellos elijan para vivir, unas bases que permitan descongestionar las áreas de servicio, que hoy en día están atascada de camiones, haciendo así de la carretera un lugar más amable y seguro, sobre todo para los profesionales y unas bases donde se pueda dar servicio a los clientes de última milla con unidades mucho menos contaminantes, como pueden ser los camiones eléctricos, sin tener que efectuar largas distancias con el problema de los puntos de recarga.

Por supuesto que la colaboración entre empresas será esencial o asumir de una vez por todas que se va a centralizar el sector en grandes grupos empresariales capaces de asumir dichos costes y además ofrecer a los conductores o colaboradores, PYMES y autónomos unas condiciones de rentabilidad dignas, además de una infraestructura que muchas pequeñas empresas no pueden asumir.

Y todo ello sin tener que explotar a sus trabajadores, cumpliendo todas y cada una de las normas exigibles socio-laboralmente y que harían del sector una actividad atractiva, porque la tecnología ayudada por el big data daría fórmulas para poner allí donde haga falta las unidades, los conductores, las rutas más eficientes y sostenibles y los centros logísticos, aminorando costes en lugares de repostaje, mantenimiento y kilómetros en vacío.

Si se quiere se puede y ahora con los fondos europeos para una recuperación sostenible este sector de la carretera se tiene que tomar en serio los cambios y dejar de quejarse en vano. El tren no va a ser la solución, llevan años en ello y no se ve que llegue ni que vaya a crecer exponencialmente, sin embargo el transporte por carretera tiene un futuro muy esperanzador si todos los actores implicados se ponen a trabajar en ello.

Y permítanme que les diga, esta opción que expongo en mi artículo es realizable y va mucho más allá de un simple sueño.

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Foto: Archivo

 

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