¿Y si me despiden? Opinión de Fernando Guillén

¿Y si me despiden? Opinión de Fernando Guillén

¿Y si me despiden?

Queridos compañeros. Otro de los principales motivos, quizá el mas importante, por el que tenemos consultas en un sindicato es cuando se produce el despido. En esto nos parecemos mucho a Dios y la Iglesia, nadie quiere saber nada de ellos hasta que se ven con el agua al cuello, y aquí sucede exactamente lo mismo.

Normalmente, se acude al sindicato cuando ya el daño esta realizado y en plan desesperado, se quedan escandalizados cuando les anunciamos que les defendemos,pero que tendrán que pagar la asesoría y el abogado, aunque a precios muy reducidos, y es normal que sea así, porque en caso contrario estaríamos abusando de personas afiliadas que pagan sus cuotas todos los meses para luego beneficiarse unos cuantos que no han pagado un céntimo. No sería justo.

Los despidos pueden tener varias justificaciones por parte del empresario, desde el fin de contrato hasta el resultado de un expediente disciplinario, habitualmente el empresario intentara buscar una excusa que permita un despido procedente, porque disminuye mucho la indemnización a pagar,e incluso puede suceder que no exista dicha indemnización.

Lo primero que se nos tiene que entregar es un carta de despido. En esa carta nos describirán los hechos por los que nos despiden, y la fecha debe ser la misma en que nos la entregan, y esto es muy importante,porque esa fecha fija los plazos para su impugnación. Podemos firmarla sin problema alguno, ya que simplemente con ello manifestamos el recibi de la carta, pero nada mas, no decimos que estemos conformes. En el mismo acto nos deben entregar nuestra liquidación o finiquito, y ahí si, o no firmamos, o firmamos dejando claro el no conforme. Esto es importante, porque en caso de firmar sin objeciones estamos reconociendo que hemos sido liquidados correctamente y no nos adeudan nada.

Si estamos ante un despido procedente, lo normal es una indemnización de 20 días por año, si es improcedente, será de 33 días por año. En caso de un despido disciplinario, puede no dar lugar a indemnización, de ahí la importancia de estar afiliado y comunicar al sindicato la apertura de un expediente disciplinario para poder recurrirlo en tiempo y forma.

En caso de que recurramos el despido, lo haremos buscando dos vías, bien la declaración de improcedente, o bien la declaración de despido nulo, dependiendo de las circunstancias. Para aspirar a un despido nulo necesitamos demostrar que se han violado derechos fundamentales del trabajador, por ejemplo, que te despiden después de conocer la empresa que te presentas a una lista de delegados sindicales, o porque has ejercido tu derecho de pedir reducción de jornada para cuidado de hijos. Son casos tasados muy concretos. En el despido nulo el empresario no tiene opción: tiene que readmitir al trabajador, tiene que pagarle todos los salarios que ha dejado de percibir desde la fecha en que fue despedido y además tiene que pagar una indemnización que fijara el juez.

En el despido improcedente será el empresario quien decida si indemnizar o readmitir.

Algunas cosas que tenéis que tener en cuenta: nunca desobedecer órdenes de la empresa salvo que sean una violación clara de derechos laborales o un abuso grave por parte del empresario, y os repito lo que os dije en el último artículo: negarse a cargar y descargar los jueces consideran que ocasiona un quebranto grave a la empresa y no es especialmente grave para el trabajador, y pueden justificar el despido.

Otra cosa que tenéis que saber es que discutir es perder el tiempo. Una vez que la empresa decide despedir, va hacerlo y la discusión no sirve de nada, al revés, pude convertirse en un argumento a favor del empresario si las cosas se salen de madre.

Las empresas, aunque firméis el finiquito como no conforme, suelen abonarlo igualmente, porque saben sobradamente que no hacerlo jugara en su contra en un juicio. No tengáis miedo en ese sentido.

Olvidaros de los compañeros: os van a vender. Y no os extrañéis de que comparezcan en el juicio como testigos favorables a la empresa. Y mas en nuestro sector, el del ¡transporte de mercancías. Os aseguro que he visto a compañeros ponerse pálidos cuando ven a aquellos que consideraban aliados declarar ante el juez que ellos habían hecho esto o lo otro, no siendo cierto. Los compañeros, salvo casos excepcionales, os venderán, por mucho que os digan que teneis un par de huevos y que haceis las cosas bien, eso lo dicen en el bar, pero de ahí no pasan, como norma general.

No tengáis miedo. Nunca. No permitáis que os amedranten. Las empresas juegan con vuestro miedo, pero cuando ven que estáis defendidos¡, entonces ya se ponen en un plan mas modesto y buscan acuerdos extrajudiciales. Otro motivo para estar afiliado. Si saben que os podéis defender, que estáis asesorados, las cosas las suelen hacer de otra manera.

En fin. Espero que os sea útil. ¡Buena ruta a todos!

Autor: Fernando GuillénProhibida su reproducción total o parcial sin la autorización expresa y por escrito del autor o el editor.

Foto: Archivo

 

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