Perro ladrador, poco mordedor. "Camionero García". Opinión

Perro ladrador, poco mordedor. «Camionero García». Opinión

Perro ladrador, poco mordedor. Opinión de "Camionero García"

Perro ladrador, poco mordedor, es un refrán, que muy bien podría tener interiorizado el Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA) respecto al sector de transporte de mercancías por carretera. 

Que el transporte de mercancías por carretera sea la parte más débil de la mesa tripartita de negociación, junto a cargadores y ministerio, quizás se deba a la división existente y a la diversificación de intereses que hay dentro del sector. Y sí, la hay, porque los intereses de cada empresa o subsector están muy vinculados a la actividad a la que dedican en mayor parte cada una de las flotas y a la presión que ejercen los cargadores para conseguir sus objetivos y esta presión puede poner en peligro la vida de las empresas.

Está muy claro que estar en el Comité Nacional de Transporte por Carretera es estar en el sitio adecuado para poder influir o tener información privilegiada, respecto al futuro del sector y de cómo actuar con sus asociados en un sentido u otro. Y digo esto, porque cada vez hay más distancia entre el Comité y sus asociados y esto se nota más entre asociaciones y autónomos y PYMES. Ya no digo nada de los sindicatos y los trabajadores.

Y siendo este Comité un órgano de consulta donde están representados todos los actores del sector, yo me pregunto ¿Para qué sirve este órgano?, si no son capaces de convencer a sus propios asociados ¿Cómo van a convencer a cargadores y Ministerio de las necesidades del sector?, y esto lo saben cargadores y Gobierno, como saben que no hay por qué preocuparse por un posible paro del sector.

Lo que sí observo últimamente, es un movimiento desde las empresas hacia los trabajadores asalariados y es que parece que los están encabronando para ver si ellos, a través de las condiciones de precariedad que padecen, se pusieran al frente de una posible huelga para sacarle las castañas del fuego a la patronal, vulgarmente dicho.

Esa patronal incapaz de enfrentarse a sus miedos, a la competencia y a los cargadores. Una patronal que se está suicidando poco a poco con las estrategias que eligen para sus empresas, basadas en la precariedad de sus trabajadores y en las ayudas del Gobierno para financiar sus inversiones o sus costes. Una patronal llorona y escondida que no hace frente a los hechos, cuando es ella la que puede y debe poner orden en esta selva en que se ha convertido el sector, donde cada uno hace de su capa un sayo y lo que no hace es cumplir estrictamente la legalidad vigente en todo su ámbito.

No puede ser que se cargue sobre los asalariados o autónomos el peso de la responsabilidad de sus malas decisiones y de sus falsas reivindicaciones. Y es incomprensible la capacidad de aguante de los conductores asalariados y de los autónomos ante tanta desfachatez por parte de los que dirigen o pretenden dirigir el futuro del sector.

Pero, grupos y asociaciones que han hecho muy bien su trabajo, dividiendo a la base del sector, escogiendo a quienes menos formación tienen y a una banda de edad donde las deudas acucian más y por ello se traga más, que busquen ahora su apoyo para salvar al sector. Consiguieron sus objetivos y ahora que dicen ellos, que faltan conductores de cara a un futuro muy cercano, quieren la comprensión de aquellos a los que explotan y maltratan.

No se asuste nadie, no va a haber ni huelgas ni paros, ni va a desaparecer el transporte de mercancías por carretera aunque sí está claro que las instituciones apuestan por el ferrocarril y el barco para los grandes tránsitos y quedará la última milla para el camión o la furgoneta.

No va a desaparecer porque los modelos de negocio se transformaran y hasta que llegue la próxima reforma, que no pinta mejor que ahora con la uberización del sector, seguirá habiendo malestar entre los actores. Las empresas a por lo suyo, los autónomos cada día más apretados y los asalariados cada día más desunidos y solitarios.

Esta es mi percepción de los hechos y Dios quiera que me equivoque, porque eso será un símbolo de cambio, porque estructuras para el cambio hay y que no se hacen uso de ellas, también. Los problemas y responsables también están identificados, ya solo queda ponerse a trabajar para cambiar las cosas.

El transporte de mercancías por carretera es esencial, diría imprescindible y tiene un poder increíble si se lo propusiera pero, ¿Quién tiene interés en que no avance?. Quizás el enemigo esté más cerca de lo que parece.

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Foto: Archivo

 

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