Los recambios de segunda mano que jamás deben comprarse

Los recambios de segunda mano que jamás deben comprarse

Los recambios de segunda mano que jamás deben comprarse

Redacción.- A la hora de adquirir un nuevo vehículo, existen múltiples factores a tener en cuenta. No solo el diseño, el consumo, el precio o el tipo de combustible han de ser tenidos en cuenta, sino que la fiabilidad de la marca es la que realmente preocupa a los consumidores.

El estudio de J.D. Power -famosa consultora estadounidense- examina y mide los componentes del vehículo que más fallan y las características que tienen el funcionamiento esperado por los propietarios durante los primeros 90 días. Las cifras -basadas en consumidores norteamericanos muestran que Dodge y Kia tienen mucha mayor fiabilidad que por ejemplo Tesla, que usa
tecnología puntera aún sin testar por el gran público, y que es por esto susceptible de fallar. Por su parte, la OCU, ha realizado un estudio similar con datos recopilados en España y cuyos resultados son muy distintos.

Y aun escogiendo la marca más fiable, seguro que, con los años, el uso y los posibles incidentes que el vehículo pueda sufrir, hay que acudir al mecánico para una puesta a punto, o en el peor de los casos, para realizar la sustitución de determinadas piezas.

Llegado el momento, lo habitual es que los profesionales del sector o los interesados en obtener el máximo ahorro en lo que a la compra de componentes se refiere, hagan uso de un desguace para proveerse de las piezas necesarias. Entrevistados los trabajadores de RO-DES, la Red Operativa de Desguaces Españoles, informan de que “es necesario hoy por hoy, no vender únicamente piezas usadas, porque hay elementos que no deben ser reutilizados en otros vehículos, y desde nuestra empresa queremos ofrecer al cliente las opciones más seguras”.

Y es que hay partes del vehículo en las que no se debe escatimar a la hora de comprar recambios. Es cierto que las piezas de segunda mano suponen un ahorro importante con respecto a las nuevas, pero hay algunos recambios que no se deberían adquirir usados debido a su relación con los distintos sistemas de seguridad activa del vehículo o por tratarse de elementos de desgaste

Son las siguientes:

Neumáticos:

Deben tener una profundidad del dibujo de 1.6 centímetros, pero es posible que, aunque la tengan, no estén en buen estado y estén cuarteados o cristalizados. No se recomienda adquirirlos de segunda mano.

Correa de distribución:

La correa de distribución es un elemento esencial del motor que tiene una vida útil limitada y que es propensa al desgaste. Además, es difícil determinar con exactitud la antigüedad de esa pieza o los kilómetros que acumula. Instalar una de desguace, puede ocasionar su rotura. Una vez se sustituya la correa, se recomienda también adquirir una bomba de agua nueva. Tienen un precio muy bajo y tampoco conviene adquirir una de segunda mano debido a la máxima importancia que tiene dentro del sistema de refrigeración del motor.

Batería:

Es sabido por todos que este elemento tiene una durabilidad determinada de aproximadamente cuatro años. Este elemento presenta una dificultad añadida, y es que no puede ser examinado internamente porque contiene elementos químicos tóxicos, volátiles y peligrosos, de modo que su estado no puede ser verificado. El precio de una batería nueva ronda los 80€, y dado que su instalación requiere muy poca mano de obra, conviene adquirirla de estado “nuevo”.

Discos y pastillas de freno:

Son sistemas de seguridad del vehículo que el tiempo desgasta, pero que también se ven afectados por el método de conducción del vehículo. Es importante reducir las marchas antes de frenar para no forzar estos elementos. Hay que dejar rodar el coche por su propia inercia hasta que reduzca velocidad, pero con la marcha metida. Así se consigue un mínimo desgaste para alargar la vida de estas piezas, que con el tiempo necesitarán ser sustituidas. ¡En este tipo de elementos tan importantes, mejor elegir siempre recambios nuevos!

Amortiguadores:

Deben ser sustituidos cada 30.000 kilómetros aproximadamente, y es muy difícil determinar su nivel de desgaste y que permitan garantizar un mínimo de seguridad para el usuario. Así que hay que asegurarse de que su estado sea impecable antes de instalarlo en el coche, y no hay mayor garantía que un repuesto nuevo.

Debido a la necesidad de primar la seguridad frente al ahorro, muchos vendedores de piezas de segunda mano disponen también de una selección de recambios totalmente nuevos, con su correspondiente garantía. Esto no excluye que dispongan también de elementos reconstruidos, y por supuesto de desguace, recuperados de otros vehículos. Estos últimos se ponen a la venta después de pasar minuciosos controles de calidad, limpieza, puesta a punto y catalogación.

El trabajador entrevistado, profesional del sector afirma que este último paso requiere un protocolo muy férreo. “En un desguace hay muchísimas piezas procedentes de vehículos ya descontaminados y desguazados, y si no se catalogan correctamente, después son imposibles de encontrar. Por eso se debe anotar toda la información relativa a ese recambio, al vehículo de procedencia y acompañarlo con fotografías, ayudando así después a ubicarlo rápidamente”. Al parecer, a la hora de solicitar una pieza de desguace o nueva, es un hecho habitual que los interesados la pidan sin aportar todos los datos que facilitan su localización.

Qué tener en cuenta a la hora de adquirir y solicitar información sobre un recambio:

Si se trata de adquirir un motor de desguace, es importante facilitar el código de motor del fabricante y la potencia fiscal que se especifican en la ficha técnica. Una caja de cambios, por ejemplo, se localizará mejor por su número de referencia. Para la compra de un retrovisor, hará falta informar del número de pines. Para las piezas de carrocería, tener fotos ayudará a identificar el acabado… Y por supuesto en todos los casos, conviene tener a mano la ficha técnica del vehículo para poder informar del número de bastidor, variantes, marca, modelo exacto, etcétera.

Muchas piezas, también llevan impreso el código del fabricante en el propio cuerpo de la pieza, o incluso en las instrucciones del vehículo puede aportarse información importante sobre la pieza para favorecer su localización. Con esto, de lo que realmente se quiere concienciar es de que, a mayores datos aportados, el margen de error es menor, y por tanto el servicio será más eficaz.
Al final lo principal es que el recambio que vaya a instalarse en el vehículo se localice y se entregue al cliente de la manera más eficiente y segura posible, favoreciendo el bolsillo y minimizando los riesgos para el comprador que, de una manera u otra, confía en la experiencia de los profesionales para la adquisición de un repuesto, ya sea usado o nuevo.

Foto: RODES

 

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