¿Cómo se lo vamos a explicar a una madre?. "Camionero García". Opinión

¿Cómo se lo vamos a explicar a una madre?. «Camionero García». Opinión

¿Cómo se lo vamos a explicar a una madre?. Artículo de opinión de Camionero García

¿Cómo le vamos a explicar a una madre que mandamos a su hijo o hija a un matadero?. Aunque parezca dura y fuera de lugar esta pregunta, es la realidad que vive el sector del transporte de mercancías y viajeros a diario.

La ambición de las empresas por lograr conductores para su negocio a costa de lo que sea y como sea, está rebasando el vaso de toda lógica. Hoy por hoy las administraciones competentes, lease MITMA y DGT son obedientes y serviles vasallos de las peticiones de los cargadores y de los empresarios del sector para lograr sus objetivos con métodos que bien conocemos los que llevamos algunos años en el sector y en mi caso, desde diferentes ámbitos de la actividad.

Sr. Pere Navarro y Sr. Ministro José Luis Ábalos, ¿Con qué cara nos presentamos delante de una madre para decirle que su hijo o hija de 18, 19 o 20 años, se ha dejado la vida en la carretera con un camión de 44 o 60 tn, o un autobús con 55 viajeros por una falsa idea de un puesto de trabajo que puede realizar cualquiera y a cualquier edad?.

Para manejar un vehículo de grandes dimensiones, ya sea de mercancías o de viajeros, hace falta tener ciertas habilidades y tener una capacidad mental de saber en todo momento qué es lo que llevamos entre manos. Para ello está ahí la formación correspondiente, pero además de esta formación hace falta adquirir cierta experiencia, que por corta que sea, crea esa disciplina necesaria para el buen uso y manejo de dichos vehículos.

¿Qué ocurre en España respecto a estos aspectos?. Existe la formación CAP con una formación inicial de 280 horas o 140 en formación acelerada con una determinada cantidad de horas de prácticas con vehículo. Todo esto está muy bien hasta que uno se presenta en una empresa y es contratado para ejercer su actividad con el vehículo que le asigne la empresa y hacer las rutas en las que dicha empresa trabaja con sus clientes. Ahí es donde todos deben dar la talla y ahí es donde ustedes, MITMA y DGT no ponen el énfasis necesario. Nada dicen de las condiciones que se le deben exigir a las empresas respecto a estos conductores noveles y jóvenes, que necesitan un plus de adaptación y conocimiento del medio y de los riesgos que conlleva conducir estos vehículos en cualquier condición, física y climatológica.

Cuando uno se presenta a una oferta de trabajo todo son buenas palabras e intenciones. Eso dura una semana, a partir de ahí, un conductor profesional va siempre al 120% de su capacidad, por la condicionalidad especial de estos sectores, donde siempre se trabaja bajo presión, por parte de la empresa primero, los clientes, la normativa de tiempos de conducción y descanso y las normas de circulación, todo ello se contradice y se si no se incumple una norma se incumple un compromiso. Esto es, si cumples con la ley no cumples con el cliente y para las empresas, el cliente es lo primero, no las normas. Señores Navarro y Ábalos, lo suyo es secundario y evitable.

Esta presión la conocen bien los veteranos y la dominan en cierto modo, por los años que llevan encima de un camión o autobús.

Díganme Señores Navarro y Ábalos, ¿Conocen ustedes de verdad lo que están pasando los conductores del sector transportes de mercancías y viajeros?. Más bien, la sensación que uno tiene, es que ustedes no se dignan a escuchar a estos colectivos. Pues empiecen por ahí para hacerse una idea de que se van a encontrar estos chicos y chicas cuando comiencen una actividad que muy posiblemente les atraiga pero que pasados unos meses, si llegan, se desanimen, se frustren y abandonen.

En estos oficios, muy señores míos uno pierde familias, amigos, tiempo libre, dignidad, el sentido común y los más importante, la vida. Diganle a la sociedad que los camioneros y conductores de autobús se ven inmersos en una actividad de alto riesgo para ellos y para el resto de usuarios de la carretera y que las condiciones que sufren hoy en temas de salubridad, seguridad y dignidad se acercan a nuevos métodos de esclavitud, convirtiendo a sus cabinas en su propia cárcel y su actividad, elegida voluntariamente, en una condena.

Es nuestra labor decir la verdad de lo que sucede, y sucede que estas normas y esta forma de actuar viene dado por esa voracidad de las empresas relacionadas con el transporte y distribución de encontrar conductores a bajo coste, fáciles de domesticar y fáciles de sustituir, ya sea por incapacidad profesional, por accidentalidad o muerte, sin poner encima de la mesa, ni la seguridad, ni la prevención, ni la formación.

Sí, hay que decirle a esos padres y madres que tienen hijos a los que este mundo les atrae, que les quiten de la cabeza aventurarse a montarse en un camión o autobús en las condiciones actuales. No manden a sus hijos a un matadero para alimentar esa voracidad de las empresas.

Para tomar decisiones tan importantes para la seguridad en carretera, para la integridad de las personas que transitan por ellas y para mantener una vida laboral digna, primero hay que conocer de primera mano lo que está ocurriendo en el sector, no desde el punto de vista de las empresas, sino desde aquellos que sufren sus decisiones, que no son otros que los conductores.

Rectifiquen aún estamos a tiempo.

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Foto: Archivo Diario de Transporte

 

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