Ni tan jóvenes, ni tan viejos. "El camionero en ruta". Opinión

Ni tan jóvenes, ni tan viejos. «El camionero en ruta». Opinión

Ni tan jóvenes, ni tan viejos

Parafraseando en plural al maestro Joaquin Sabina, «ni tan jóvenes, ni tan viejos»; a pesar de que el «busca-dobles-intenciones» de turno me diga eso de: «viejos son los caminos», que nadie se me ofenda, viene el titular a cuento de la noticia de que la DGT anuncia la aprobación de la reforma de la edad para obtener el carné de conductor profesional.

Pues eso, ni tan jóvenes, ni tan viejos, seamos realistas. Hay una vieja regla que estudié cuando era más joven que decía: «Lo que no evoluciona se revoluciona». Esto llevado al transporte de mercancías por carretera y de viajeros, en los momentos actuales, le viene que ni pintado. El sector del transporte por carretera necesita una evolución o una revolución.

Los tiempos cambian, los camiones, afortunadamente ya no son aquellos, Ford, Ebro, Barreiros o Pegaso que yo conocí en mi infancia. Han mejorado muchísimo, y más que lo harán, en comodidad, seguridad y todo lo demás. Pero tampoco, afortunadamente repito, los camioneros no son los de aquellos años; es posible incluso, que sean mucho más esclavos que entonces, ahora nadie almacena, sencillamente porque lo más caro es la mercancía parada y almacenada que no se vende.

No están tan lejanos aquellos años en los que empezábamos en octubre, noviembre y primera quincena de diciembre a llenar almacenes. Ahora no, lo que se vaya a vender el día de Nochebuena en cualquier supermercado, tiene que estar en el almacén como muy pronto el día antes, incluso el mismo día antes de las 6 de la madrugada para que los camioneros y repartidores lleven las mercancías, que nadie piense que se las llevan en helicóptero para ellos en exclusiva.

Eso conlleva un trabajo muy diferente, por consiguiente, también las empresas tienen que adaptarse. En vehículos, pero que nadie se olvide, que la pieza más importante es el camionero o el conductor de autobús. Porque es posible que mis nietos conozcan la conducción autónoma y todo lo demás pero, de momento en estas estamos. Por lo tanto hay que cuidar, ojo, no mimar, -que nadie se crezca-, al conductor profesional. Porque mientras no se demuestre lo contrario, el valor más importante y el mejor capital de las empresas son los trabajadores. Las máquinas cumplen la función mecánica para la que fueron fabricadas.

Ahora, como escribía la semana pasada, faltan conductores profesionales. Son muy pocos lo que aman el camión o el autobús, porque tienen vehículos en la familia o son hijos de conductores y quieren seguir la profesión de su progenitor o progenitora. Pero seguramente, antes esas madres y padres les habrán intentado convencer para que estudien y se dediquen a otra cosa.

Porque en el transporte por carretera pasa un poco como en la mina del carbón con aquello de que: «Que estudie si yo lo puedo, que no baje al pozo, no lo quiero, que para eso su padre ya fue minero».

Aquel empresario que no cuide al buen profesional, en los tiempos que se avecinan, que se lo haga mirar, porque su futuro es negro. Demostrado está que el buen profesional del camión o del autobús, lo cuidará, mirará niveles, ruedas, baterias, estará atento a cualquier alarma en el cuadro; se parará a comer, cenar o descansar y dará una vuelta alrededor del autobús o el camión; cuando termine, antes de sentarse al volante volverá a repetir lo mismo. Dormirá con un ojo abierto y otro cerrado para que no le roben cuando no le quede más remedio que echarse a dormir donde pueda, y todo lo demás.

El «empresario» que vea en el conductor profesional a una pieza más del vehículo, que delegue en un incompetente de la oficina de tráfico, que no ha visto un camión en su vida, de esos, que los hay, que cuando van por la carretera en su «jodeteuve» y adelantan un camión solo ven un estorbo; un «cantamañanas» de esos que hay en toda oficina que miran al conductor o conductora con desprecio. Ese, que no se llame empresario, que no insulte al verdadero empresario, que los hay, que se llame «industrial». Porque empresario viene de emprendedor, el que no lo sepa, lo tiene fácil, ahí tiene el diccionario de la RAE.

El conductor profesional de muchos años arrastra achaques, por mucho que se cuide. Pero ¡ojo!, el que no quiera jubilarse a los 60 años, que no lo haga, allá él. Cuando yo empezaba en la ruta, admiraba a un camionero que hacia internacional, no fumaba, no bebía, hacia deporte, se cuidaba con la alimentación. Se jubiló con 65 años y tres meses. Desgraciadamente murió un mes después de un infarto en el sofá en un ataque de risa viendo una película en la tele del gran Paco Martinez Soria. ¡¡Ráfagas al Cielo, maestro Darío!!.

Es solo un ejemplo, a este mundo venimos con fecha de nacimiento, pero como yo digo, sin fecha de caducidad. Es triste ver como vi esta semana a un compañero con el que coincidí en un restaurante de carretera. Hablaba en la barra tomando un café y yo al lado, 71 años y en la carretera como conductor asalariado en los ultimos 7 años para que le quedara un poco más de pensión, el resto de la vida en la carretera como autónomo.

Al volante para terminar de pagar la segunda hipoteca, rezando para que su hija más pequeña acabara una carrera universitaria para seguramente tener que emigrar, que esa es otra. Pero él cargado de achaques, tomando pastillas para todo y tirando de volante, de lona, amarrando mercancías y cabreándose cada día cuando el tonto de la oficina le decía que tenia que descargarse él la mercancía, para que como ese día, cualquier amargado de un almacén le montara la bronca porque no le dejaba los palets alineados perfectamente para que los cogiera con una máquina que transporta tres, mientras escuchaba música por los cascos.

Tres cuartos de lo mismo para los conductores y conductoras de autobús. ¿En manos de qué gobernantes tecnócratas mandados por el Fondo Monetario Internacional estamos?, ¿Qué realidad miran?, ¿Cuántos de esos o esas han pasado tres meses tan siquiera al volante de un autobús o de un camión?, ¿Por qué tienen que decidir sobre nuestras vidas funcionarios, médicos y tecnócratas? Que sus vidas serían una miseria, porque menos el aire que respiran, todo lo que consumen se transporta en camión o furgoneta. Incluso llamarán exigiendo a la empresa de transporte de mensajería urgente porque nos les ha llegado el teléfono móvil ultimo modelo y tienen que ir a tomar el café con churros para exhibirlo. ¿Qué seria de sus vidas si cuando viajan en autobús de alta clase no pusieran su seguridad en manos de los grandes profesionales del transporte de viajeros?

Ahí lo dejo, para todos y más en estos duros tiempos de maldita pandemia: ¡¡¡¡Buena ruta, tanto en la carretera como en la vida!!!!.

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Foto: Archivo Diario de Transporte. Prohibida su reproducción parcial o total sin el permiso expreso del editor.

 

 

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