Septiembre, poco o nada en el horizonte. "Camionero García". Opinión

Septiembre, poco o nada en el horizonte. «Camionero García». Opinión

Septiembre, poco o nada en el horizonte. Opinión de Camionero García

Es de entender que mientras se está negociando no se deben plantear movilizaciones o acciones en contra de la mesa de negociación. La seriedad es algo que debe exigirse a aquellos que se sientan en una mesa a dirimir los problemas de un sector que necesita una reforma en profundidad para una supervivencia digna en un futuro incierto y que traerá muchos cambios en la logística y los transportes.

No puede pasar la rentabilidad del sector por la precaria situación de sus empresas y sus trabajadores y en eso las primeras en ponerse al frente son las empresas, con acciones que permitan ser rentables cumpliendo toda la legalidad vigente y que les repercuten en su actividad. Los cargadores saben que con sus presiones consiguen sus objetivos de transportar sus productos casi gratis, pero con esta presión ahogan el futuro del sector hasta casi estrangularlo. La tercera pata es la que avala y garantiza que los convenios y los acuerdos se cumplan y no es otra que el Gobierno de turno y sus administraciones e instituciones.

Estos últimos parece que están sometidos a los intereses de los cargadores más poderosos, que no son otros que las industrias de la automoción y la alimentación. Hay una tercera que viene pisando fuerte que es el eCommerce, en la venta online y entrega en casa en el mínimo tiempo posible y que también está en la política del transporte low cost para mejorar sus beneficios, claro está que perjudicando al transporte.

Pues todo esto viene a cuento de la primera reunión de la tripartita pactada para desconvocar la huelga del sector en el pasado julio. Parece ser que esta ha sido un cúmulo de trabas, en cómo plantear los equipos de negociación, los tiempos y las futuras reuniones, donde el Gobierno quiere un acuerdo para llevar al BOE antes de fin de año y donde los cargadores se hacen fuertes en sus propuestas y priorizan el objetivo de las 44 toneladas como moneda de cambio a los objetivos de los transportistas.

El Gobierno y los cargadores saben bien en qué situación nos encontramos con la pandemia del COVID-19 y la crisis económica amenaza el futuro de muchas empresas. Los transportistas, en su órdago al Gobierno, saben que la situación les pone en el límite del aguante y no es el momento de huelgas ni de exigencias de máximos, a pesar de la situación. Y parece que no han salido victoriosos en esta primera reunión.

Nunca entenderé a este sector, ¿Por qué siempre espera al límite de la situación para poner negro sobre blanco en sus necesidades?. La lógica razonable dice que es en tiempos de bonanza cuando hay que apuntalar las necesidades que permitan a las empresas ser rentables y cumplir con los convenios, sin tener que andar en subterfugios y formas de pago de salarios camuflados en dietas que no lo son, defraudando de esta forma a las arcas del Estado.

La actual situación nos debilita frente a los cargadores, que saben que no van a ceder en sus objetivos porque la economía no va a permitir alegrías que no se puedan cumplir y frente al Gobierno, porque la cesión de algunas reivindicaciones son históricas y vienen legisladas desde Europa pero no se cumplen y tienen visado de que el futuro seguirá siendo así.

Algunas opiniones dicen que habrá un cambio de cromos, las 44 T por la carga y la descarga y eso es el grueso de la negociación y yo digo, con qué poco nos conformamos.

Yo lo veo así: el Gobierno se compromete en la ley de morosidad a poner sanciones a los malos pagadores y ya veremos como se plantea, sino va a haber más bancarrotas por no pagar y que dará paso a los acuerdos entre empresas para aplazar los pagos, que es muy posible que ocurra, porque pasa y porque seguirá pasando con la actual crisis.

Respecto a las 44 T, saben los cargadores que esto más pronto que tarde va a llegar y como ya estamos llevando entre 40 y 42, pues es algo que tienen ganado. Todos sabemos que la reivindicación más populista era la carga y la descarga, porque implican a todos los escalones del sector, empresas, autónomos y conductores. Pues esto será el chocolate del loro, se legislará con condicionalidad, osea, pondrán trabas a los cargadores y receptores que salvarán con largas esperas y con cita previa. Esto es fácil de entender, unos porque tienen contratos en exclusividad y otros que, cómo no se cobra por los servicios realizados en tiempo y recorrido, sino por los kilómetros ficticios que hace el camión, a los camioneros les entraran las prisas y se ofrecen voluntariamente a descargar para acudir a la próxima carga, bajo la presión del tacógrafo, de los préstamos y de las ganas de volver a casa.

Los transportistas están en esa dinámica de donde dije digo, digo Diego, porque la realidad no permitiría una huelga dura del sector, ni sería lo más adecuado. Vuelve a estar el sector sometido a los vaivenes de los mercados y su futuro va ligado a los caprichos de los cargadores.

Total, marear la perdiz o lo que es, cambiarlo todo para que nada cambie.

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