De pasotas, irresponsables y traidores. "El camionero en ruta". Opinión

De pasotas, irresponsables y traidores. «El camionero en ruta». Opinión

De pasotas, irresponsables y traidores

Nadie me negará que vivimos tiempos difíciles, confusos y complicados, tiempos en los que abundan, por desgracia, los pasotas, los irresponsables y los traidores. Evidentemente han existido siempre, pero parece que ahora, más que nunca, se dejan ver y sentir, por sus actos, sus comportamientos y las consecuencias de sus actos.

Seguramente ya habrá alguien quién se preguntará: «¿Qué tiene que ver esto con el transporte?», pues tiene que ver y mucho. Sencillamente porque los primeros, los pasotas, esos a los que siempre les ha dado igual todo, capaces de soportar lo que les caiga encima con tal de seguir sobreviviendo como sea, les da igual que el trabajo de conductor de camión o de autobús esté precarizado, que haya compañeros soportando situaciones vejatorias, simplemente porque tienen la mala costumbre de comer y mantener a los suyos.

Les dá absolutamente igual todo, ellos van a su bola y cuando alguien les habla de unirse, de asociarse, de luchar por mejores condiciones laborales y sociales, se hacen los locos, se ríen ignorantemente de la propuesta e, incluso, la critican, eso no va con ellos, que les dejen tranquilos que saben buscarse la vida, aunque sea a costa de peores condiciones laborales o salariales, están en esto de paso, les da exactamente igual que les bajen sueldos o les esclavicen, ellos son supervivientes de sí mismos, y van tirando como pueden sin importarles nada más que su propia existencia, para ellos la solidaridad es una «desconocida», aunque maldigan en silencio su situación.

Luego están los segundos, los irresponsables, los que al igual que los anteriores van solamente a lo suyo, pero además lo amplían empleando todas las artimañas e ilegalidades posibles para que sus camiones corran más, lleguen antes que el resto, presumen en publico de sus «machadas», van por la vida y por las carreteras con egoísmo exacerbado. Solo les importa lo suyo, da igual que sea a riesgo de sus propias vidas o de su bolsillo via denuncias. Ellos se consideran los mejores, los más valientes. No miran si en un adelantamiento ponen en peligro la vida de otros compañeros o de otros conductores. Ellos a lo suyo. Por supuesto, ni hablarles de unidad, luchar por mejorar las condiciones laborales y todo lo demás. Eso no les interesa, si acaso, como mucho, si otros consiguen alguna mejora, entonces puede que se sumen al carro de las mejoras, pero solo lo harán por puro egoísmo, nada más.

Después vienen los terceros, los traidores, los más peligrosos. Son una mezcla de los dos anteriores, pero con malas intenciones. Sufren de doble o triple personalidad, Capaces de dar la razón con pasión a los que luchan por mejorar las condiciones laborales, pero solo cuando están con más compañeros. Una vez a solas, son los primeros en avisar a los jefes de las intenciones de sus compañeros. Son «chivatos» profesionales, sutiles, egoístas hasta el extremo, capaces de venderse por simplemente estrenar un camión nuevo, conseguir un semirremolque mejor o una ruta más cómoda.

Van por la vida haciendo patente su maldad, no tienen amigos, solo conocidos a los que traicionan a la mínima oportunidad. Para ellos solo exiten ellos mismos, nadie más. En su historial acumulan traiciones y venganzas como otros hacen colección de cualquier objeto. Pero, además, se consideran en posesión de la verdad absoluta, entienden más que nadie de camiones, motores, leyes, trampas y recovecos.

Desgraciadamente son una especie que está en aumento, como consecuencia de la crisis que padecemos, el afán de supervivencia en tiempos como estos, les hace crecer como la mala hierba. Tenemos que padecerlos y cada vez resulta más difícil identificarles.

Evidentemente, en esta profesión quedan más tipos de personas, pero estas tres son las que más abundan. Por lo que los tiempos que nos esperan no son nada buenos para que la situación laboral en el transporte mejore. Vivimos en una sociedad que se ha vuelto egoísta hasta el extremo, insolidaria y terrible. Mucho me temo que de aquí a unos años esta profesión se volverá maldita para las nuevas generaciones, mucho tendrán que cambiar las cosas y no parece que vaya a ser así. En fin, como siempre ¡¡¡¡ Buena ruta!!!!.

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Foto: Archivo Diario de Transporte. Prohibida su reproducción parcial o total sin el permiso expreso del editor.

 

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