De empresario déspota a conductor asalariado. "El camionero en ruta". Opinión

De empresario déspota a conductor asalariado. «El camionero en ruta». Opinión

De empresario déspota a conductor asalariado

¡Hay que ver cómo cambian los tiempos!, te conocí siendo un empresario déspota, de esos que trataban a los conductores a látigo, siempre encima de ellos, controlándolos permanentemente, presionándolos para que cometieran todas las ilegalidades posibles, sacar tarjetas del tacógrafo para cargar y descargar, poner imanes cuando hiciera falta, pasarse de horas de conducción, hacer menos horas de descanso semanal de las obligatorias y todo lo demás.

Pero llegó esta maldita crisis del coronavirus y sus consecuencias económicas, los viajes te bajaron hasta el punto de tener solo uno de los cinco camiones que tenías trabajando a precios de risa, despediste a los conductores de mala manera, pensabas que tú solo, al menos, sacarías para seguir tirando, pero no, los ingresos eran muy inferiores a los gastos, porque las letras de los camiones y de las plataformas hay que seguirlas pagando. Total que, como el mundo es un pañuelo y, encima, lleno de mocos, de pronto me entero que has pasado de empresario déspota a conductor asalariado.

Ahora, como la vida sigue siendo ese pañuelo, aunque cada vez más sucio, me dicen que andas por la vida despotricando, porque aquel amigo que te dió trabajo como conductor, mientras te ibas deshaciendo poco a poco de camiones y plataformas, malvendiéndolas para poder seguir pagando deudas, ahora decía, ese que era tu amigo, aplica contigo la misma disciplina dictatorial y controladora que tú aplicabas a tus empleados.

Me cuentan que andas buscando trabajo en otra empresa, es verdad, ¡Cómo cambian los tiempos!. Ahora el destino, mira tú por donde, hace justicia contigo y te devuelve en tus propias carnes el sufrimiento que tú aplicabas a otros. Ahora te has dado cuenta de que cada vez que cometes una ilegalidad con el tacógrafo te la estás jugando tú, no tu supuesto amigo-jefe, que se lavará las manos ante cualquier denuncia que te pongan, Dios quiera que no tengas un accidente con el consiguiente atestado de la Guardia Civil, que entonces sí que sabrás lo que es bueno.

Ahora ya no es lo mismo, ya no opinas igual, es más, me cuentan que hasta evitas a tus antiguas amistades de «empresario» porque te avergüenza que sepan que eres un conductor a sueldo de otro, no quieres que se enteren de tu ruina, precisamente tú que eras de los que te comías el mundo, de los que criticaban a los demás, de los que se bajaban los pantalones hasta abajo con tal de conseguir un viaje más para tus camiones.

Pero lo peor de todo es que, esta maldita crisis económica, durará mucho, no creas que va a pasar a un año vista, ¡Ojala!, pero no, de esta nos va a costar salir, por lo que será muy interesante ver tu devenir como conductor asalariado a medida que vayan pasando los meses. Veremos cómo terminas, porque aunque no me caíste nunca muy bien, ni medianamente siquiera, no te deseo ningún mal, al contrario, después de todo me das pena. 

El destino, lo queramos o no, acaba poniendo a cada uno en su lugar, contigo tiene para rato, porque fueron muchos los años tuyos como «empresario déspota», la lección que te está dando ese destino es buena, porque merecías una «bajada de humos», como suele decirse. En fin, veremos. Para el resto, incluso para tí a pesar de todo, como siempre ¡¡¡¡Buena ruta!!!!.

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Foto: Archivo Diario de Transporte. Prohibida su reproducción parcial o total sin el permiso expreso del editor.

 

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