¿Corren malos tiempos para la unidad? "El camionero en ruta". Opinión

¿Corren malos tiempos para la unidad? «El camionero en ruta». Opinión

Observando desde la cabina del camión, escuchando los diversos medios de información, comprobando el comportamiento de empresarios y compañeros, analizando, en la medida que modestamente uno puede, he de confesar que me asalta la duda: ¿Corren malos tiempos para la unidad?.

Es curioso, justamente cuando parece ser todo lo contrario, cuando vemos solidaridad a raudales entre los españoles en esta lenta recuperación, ¿O no? de la maldita pandemia del dichoso coronavirus, que trae a mal traer a todos los países del mundo, y que en el nuestro, genera confusión y enfrentamientos que no dejan de parecerme absolutamente inútiles cuando, precisamente deberíamos estar más unidos que nunca, y cuando toda esta desastrosa pesadilla-realidad pase, ya veremos.

Duele ver en las redes sociales, en las conversaciones de las esperas para cargar o descargar, en los medios de comunicación, tanta y tanta rabia contenida, tanto enfrentamiento inútil y sin sentido. Unos, sacando banderas a la calle y ondeando a los cuatro vientos ideas del pasado, como si aquellos que no las muestran en público fueran traidores o no las sintieran tan o más que ellos como propias. Sobre todo cuando uno cree que, las banderas donde de verdad hay que llevarlas es en el corazón.

Pero no quiero entrar en el turbio barro de la política, yo de lo único que sé un poco, no mucho, es de transporte después de 38 años al volante. De ver y comparar la evolución de la profesión desde entonces hasta ahora, de comprobar cómo hemos ido cambiando todos, lógicamente a medida que cambiaban los tiempos. Justo cuando ahora pintan un horizonte muy negro.

Ya sé, con absoluta certeza de dos pequeños empresarios con menos de 10 camiones que han puesto tractoras y semirremolques en venta, mientras están buscando trabajo como conductores asalariados, pero me llegan noticias de más, autónomos, con un solo camión que se encuentran buscando también el mejor empleo en la carretera. Del mismo modo que me ha dicho alguien de absoluta confianza que hay empresas que se desharán de camiones y conductores, por no poder hacer frente a los pagos más inmediatos, sencillamente porque por muchas ayudas que pueda dar el Estado, es imposible seguir, no solo en el transporte de mercancías, también en el de viajeros en autobús y autocar.

Por eso me surge la gran duda de la pregunta del principio. ¿Habrá unidad y solidaridad? o ¿Cada cual tirará por su lado para intentar sobrevivir a la grave crisis económica que ya está encima nuestra? Crisis que se acrecentará en todos los sectores, con pérdidas de cientos de miles de empleos.

Malos tiempos para la unidad de un sector como el nuestro que, ha dejado pasar muchísimas oportunidades de hacerse valer tal y como se merece. Tanto por parte de las empresas, como por la de los trabajadores. Mucho me temo que, como siempre ha ocurrido, «los buitres del transporte«, seguirán sacando provecho de la muerte de otros, de hecho ya lo están haciendo, no solo en esta España nuestra, lo hacen en Europa y en Estados Unidos, donde el Fiscal General ha decidido intervenir con fuertes sanciones económicas a los propietarios de las empresas de bolsas de carga.

Pero aquí en este país nuestro, parece que estamos hechos de otra pasta muy diferente. Aquí las ideas de unión, suenan a todo lo contrario. Empezando por los empresarios, que después de reunirse en sus asociaciones, salen inmediatamente para sus despachos a traicionarse entre ellos por ese afán de ganar más. Tres cuartos de lo mismo ocurre con los conductores profesionales. Aqui nada de unión, mucho hablar de ella en redes sociales, en reuniones cercanas y las consabidas barras de bar. Pero nada más, como siempre «mucho ruido y ninguna nuez«.

Da igual que hablemos de intentos de unión en redes sociales, que de los sindicatos tradicionales. Aquí lo que prima y, mucho me temo que seguirá primando más, es eso de que se mojen otros, que les partan la cara a ellos, para después, si eso, tal vez, puede, ¿Quién sabe? Si triunfa entonces nos subimos al carro del triunfo.

Pero si él que o los que ponen la cara por el resto, fracasan ¡Pobre de ellos!. No saben la masacre que les espera, las traiciones que van a ver, cercanas y no tanto, el abandono, la crítica, el desprecio, eso de… ¿Porque él lo diga? y el consabido: «Estaba visto que fracasaba», se convertirán en su devenir diario. Que nadie se rasgue las vestiduras antes de reflexionar, que somos muy dados a cortar el cuello del  que sobresale sobre el resto a las primeras de cambio. Da absolutamente igual si sus intenciones son completamente honestas o no. Seguramente lo primero que dirán la grán mayoría es eso de: «Otro «geta» que quiere vivir a cuenta del resto».

Triste realidad la nuestra en este país, tan maravilloso y tan desconcertante, con tanto bueno en nosotros, capaces de la mayor solidaridad cuando hace falta, y del mayor de las lapidaciones y desprecios cuando se hacen correr bulos y mentiras interesadas por eso tan nuestro del «Piensa mal y acertarás».

Me viene a la memoria ahora algo que me dijo alla por los comienzos del año 2.000 un camionero belga con el que coincidí cargando y descargando varias veces, casado con una asturiana que emigró a su país. Hablaba pausado desde aquella boca en un cuerpo de más de 120 kilos. Me miró fijamente y dijo: «Vosotros los españoles solo sois peligrosos cuando os quedáis en silencio, mientras discutís, habláis a gritos y parecéis furiosos, no hay problema, pero callados sois muy peligrosos«.

He de confesar que tenía mucha razón, se nos va la fuerza por la boca, pero callados y con la cabeza caliente, somos capaces de cualquier cosa, desde traicionar, matar o hacer lo que sea posible por sobrevivir sin tener la menor piedad de quien esté a nuestro lado, da igual que sea familiar, amigo, compañero o jefe. Pero incapaces, también de pensar con la cabeza fría para tomar decisiones y determinaciones que nos lleven a una visión de conjunto social, en el que, en una medida o en otra, pudiéramos salir beneficiados, aunque solo sea un poco.

Por eso la gran duda que me asalta en estos momentos de gran incertidumbre y crisis sanitaria y económica: ¿Corren malos tiempos para la unidad? Sinceramente, aún espero que no. Como siempre, y más en estos días: ¡¡¡¡BUENA RUTA, TANTO EN LA VIDA COMO EN LA CARRETERA!!!!.

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Foto: Archivo Diario de Transporte

 

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