No se puede politizar el transporte. "El camionero en ruta". Opinión

No se puede politizar el transporte. «El camionero en ruta». Opinión

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No se puede politizar el transporte, es un error, un inmenso error. Sencillamente porque en el transporte, sobre todo en esta España nuestra, tan dada a mezclar «churras con merinas» y «la velocidad con el tocino», caben todas las opiniones y opciones políticas, siempre que sean legítimas, por lo que politizarlo dependiendo de quien nos gobierne, tanto a nivel nacional, como autonómico, provincial o local, es un error.

Viene todo esto a cuento de los últimos acontecimientos que han sacudido gravemente al país, sobre todo al transporte por carretera, con lo sucedido en Cataluña. Porque siempre es el transporte el pagano inocente de cualquier acontecimiento político, sindical o de cualquier protesta. Se cortan carreteras, se prohibe trabajar a las personas que si quieren hacerlo pero, ademas, se vuelca sobre los trabajadores del transporte y sus empresas causando graves perjuicios, siendo, una vez más los inocentes «paganos».

Pero es que todos estos acontecimientos, de una forma o de otra, acaban salpicando al sector y llevan a enfrentamientos inútiles entre nosotros, centrando las polémicas en cuestiones políticas de baja estopa, que están lejos de nuestro alcance y no podemos aportar soluciones, tan solo conseguir enfrentamientos, cabreos y «malos rollos».

El transporte en España tiene otros problemas mucho más graves, problemas que tenemos que solucionar nosotros, tanto desde las organizaciones empresariales, como desde las laborales de los trabajadores con los sindicatos al frente. Problemas que se van acumulando, día tras día, mes tras mes y año tras año, sin que nadie tenga lo que hay que tener para coger el toro por los cuernos y plantearlos de una maldita vez en busca de soluciones reales.

Problemas que. aunque puedan parecer tan distantes entre si, están mucho más cerca de lo que parece. Porque si las empresas, tanto pequeñas, como medianas o grandes, tienen serios problemas, no sólo de competencia entre ellos, con las consabidas deslocalizaciones de empresas, el cabotaje salvaje, los precios de los combustibles, o la falta de conductores, por poner tan solo algunos ejemplos; los trabajadores del sector también los tienen; sueldos bajos, condiciones laborales precarias, presiones de empresarios sin escrúpulos, y todo lo demás.

A estas alturas ya habrá quien dirá que no se pueden solucionar. Pues lamento decir que se equivoca. Sencillamente porque si las empresas fueran mínimamente capaces de ponerse de acuerdo entre ellas, incrementar los precios de los transportes, tanto de mercancías como de viajeros. Conseguir que se fijen por decreto ley unos precios de referencia mínimos, con graves sanciones económicas a las que intenten reventar el mercado por debajo de esos precios. Entonces podrían dejar de lamentarse por la falta de conductores profesionales y pagar unos salarios acordes con el trabajo a realizar.

A su vez, si se terminara de una maldita vez esa división tan nuestra de tirar cada uno por su lado, entre los conductores profesionales, si se ejerciera la suficiente presión sobre las organizaciones sindicales para que dejaran de apoltronarse de una maldita vez y tomaran la delantera atrayendo tras ellas a los trabajadores para conseguir, como mínimo, que se aplicaran los convenios provinciales, -no vamos a hablar ya de un convenio único nacional-, entonces seguramente otro gallo nos cantaría a todos.

Claro, que tal vez todo esto no sea más que una utopía. Pero muchas de las realidades que vemos hoy en día, fueron en su momento una utopía. Solo se pueden hacer realidad aquellas que se marcan como objetivo el que se vuelvan factibles. Sin necesidad de llegar a enfrentamientos inútiles que no llevan a ninguna parte. Nadie se come a nadie por sentarse en una mesa a negociar con sensatez, y si algo le falta por encima de todo al transporte español,  es dialogo interno.

Porque la misión de los gobiernos, sean del color que sean, es gobernar y cumplir y hacer cumplir los acuerdos de organizaciones empresariales y sindicales. Lo otro, lo de ahora, es ponerse vendas constantemente, parchear una situación en la que pocos parches caben ya; cabrear al personal y conseguir que una profesión tan bonita como la del transporte de mercancías por carretera y de viajeros, sea cada día mucho menos atractiva para las nuevas generaciones.

Porque todo eso de «la conducción autónoma» está muy bien como visión de futuro y como progreso tecnológico, pero aún está muy lejos de ser una realidad, antes hay que hacer muchos cambios y mejoras en todo lo que le rodea pero….. ¿Mientras tanto que?, ¿Seguimos mirando para otro lado como si estos problemas no fueran con nosotros? Ahí dejo las preguntas, que cada cual les añada las respuestas que quiera. Como siempre ¡¡¡¡BUENA RUTA!!!!.

El camionero en ruta

Foto: Archivo Diario de Transporte

 

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