Cuando la costumbre es el maltrato. "Camionero García". Opinión

Cuando la costumbre es el maltrato. «Camionero García». Opinión

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Pues aunque sea un titular duro es lo que hay, es lo que tenemos. Nos estamos acostumbrando al maltrato, a las faltas de respeto, a la mala educación y tratamos a los demás como nos tratan, con indiferencia y desprecio.

Para las empresas los conductores son números, ya se les marca en la cabina como al ganado, pero no se quedan en eso solo, sino que los números o son verdes o rojos, cuando son verdes es gracias a sus despiadados jefes de tráfico, algunos de ellos y ellas auténticos maltratadores con menos comprensión que un carcelero y con más prepotencia que un tonto con un FERRARI. Para encontrar buena gente hay que hurgar, porque estos no levantan la cabeza para dejarse ver, van a sus cosas con humildad y respeto, defendiendo a su gente. Pero cuando los números son rojos es culpa de los conductores. Los tachan de todo tipo de improperios, amenazas de despido y en algún caso hasta con más de un empujón.

Una violencia que existe y se permite, la del maltrato laboral

Hoy el conductor en un ser despreciado y despreciable, apestado, apartado del resto de los trabajadores, como si fueran un ser inferior y solo muy pocos son capaces de defender su dignidad y su integridad, el resto sucumbe a la violencia psicológica a la que está sometida esta profesión. Aunque nos quieran hacer ver que hay menos accidentes de camiones en carretera, lo cierto es que raro es el día que no fallece un camionero, ya sea desempeñando su labor o de un paro cardíaco, que lo más seguro sea provocado por el estrés que sufre en su trabajo. Es muy necesario hacer los reconocimientos médicos mínimos obligatorios, nunca renunciar a ellos porque hasta hoy se ha demostrado que el único interés de las grandes empresas por la seguridad y salud laboral es que no se les sancionen por este tema de los riesgos laborales.

Ojo que nuestro riesgo pone en peligro vidas de otros usuarios que nada tienen que ver con el transporte.

Me pregunto, ¿Cuántos conductores o trabajadores del transporte soportan estados de ansiedad sin saberlo, que no duermen como debieran, que no se alimentan adecuadamente, que no desconectan del trabajo y que han abandonado hábitos saludables entre ellos la conciliación familiar y las relaciones con sus amistades? Y todo esto para entregar su vida entera a un oficio que hoy por hoy no da ninguna satisfacción y hoy, ni siquiera compensado económicamente. Lo cierto es que este es uno de los oficios menos atractivos, sin ningún desarrollo personal y a la que se le exige revalidaciones quinquenales, además de la auténtica precarización a la que está sometida. Con estas premisas ¿Quién cojones quiere trabajar como conductor de camion o autobús?. Siempre habrá, cada vez menos y aún los hay que priorizan buena maquina y buen remolque a buen salario y bienestar. Siempre a habido burros fáciles de dirigir.

Cuando digo que este oficio no tiene ningún desarrollo personal me refiero a la intencionada actitud de jefes de tráfico y empresarios que buscan analfabetos legales que no sepan, ni tengan intención de saber de obligaciones y derechos y que sean de fácil manipulación para llevarles por los derroteros que ellos quieran y después descontarles todas sus fechorías alentadas por los desalmados de sus superiores.

Todo aquel que esté informado y defienda sus derechos, conociendo sus obligaciones no son bien vistos por los señores del látigo y sus fieles escuderos. Aquí no te piden títulos académicos, eso sí el carnet y el CAP te pueden costar un ojo de la cara. Claro, ves esas enormes máquinas lavaditas con esas bocinas tan sonoras, y esas potencias tan descomunales que a un aficionado, que no profesional, se le hace el chichi agua y ahí empiezan sus problemas. Ya no queda amor a la profesión, solo son mercenarios del mejor pagador, a veces criminales en potencia y con muy poco amor propio y menos respeto por lo ajeno. Como diría el otro esta profesión, hoy “DA ASCO”.

Aún así siempre habrá quien siga peleando por la dignidad del camionero, incansable hasta el fin de su vida laboral o su vida terrenal, porque esto…, pasa. Se están dejando la vida por entregar más rápido que nadie el maldito pedido de AMAZON, o de vacilar de caballos vapor subiendo puertos con más toneladas de las permitidas. Profesionales que gastan poco en combustibles y desgaste de ruedas, esos que en sus funerales se cuchicheará por lo bajini que si iba borracho o tomaba pastillas para la depresión, y nada más acertado, porque muchas veces hay que estar borracho o empastillado para continuar en las condiciones actuales.

Ya no queda, dignidad, compañerismo ni valores en este oficio. Las empresas no buscan conductores, buscan esclavos, sumisos, serviles…, sí, al menos hasta que estos sean reemplazados por robots. Y no, no señores empresarios, ustedes no tienen la culpa, la culpa es esos conductores que están siendo sometidos diariamente a vejaciones que ningún ser humano debería soportar y lo permiten. Y si alguien no se ve reflejado en estas situaciones o tiene un chollo de trabajo que no debe soltar o no es del sector, a los cuales recomiendo se acerquen a conocer la realidad de los conductores de camión que se hacinan en aparcamientos o polígonos industriales a los que quizás en no mucho tiempo haya que llevarles víveres por ser abandonados por sus empresas. Triste realidad.

Camionero García

Foto: Diario de Transporte

 

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