Las reflexiones de un camionero jubilado

Las reflexiones de un camionero jubilado

Me llamo Francisco López López (Pancho).  Mi esposa y mis hijos, mi familia, son mi vida, pero el camión desde siempre fue mi pasión. De niño, en la escuela no hacía los deberes pero llenaba las libretas con dibujos de camiones.

Empecé en el transporte con 22 años en Transportes Corte de Lieres (Asturias), para mi una maravillosa casa en la que estuve cinco años. Por entonces éramos 14 ó 15 compañeros que formábamos una gran familia con los jefes, Luis y Lola a la cabeza.

Después me hice autónomo y pasé a formar parte de Transoas Sociedad Cooperativa donde permanecí 25 años hasta que en contra de mi voluntad y por culpa de una desgraciada enfermedad tuve que bajarme del camión. En estos 30 años desde mi ingreso en la profesión el transporte ha cambiado mucho.

Uno de los principales problemas de nuestro sector es que la toma de decisiones así como la promulgación de las leyes que nos atañen, son llevadas a cabo por políticos de Bruselas o Madrid que desconocen por completo nuestro día a día y nuestras circunstancias. No estaría de más que estos señores de vez en cuando, antes de legislar, se pasaran un par de semanas subidos en una cabina sufriendo en primera persona los problemas e inconvenientes que padecemos a diario.

Por ejemplo ¿No podían ser un poco más flexibles con el tema de la disponibilidad? Estoy totalmente de acuerdo con el cumplimiento de los periodos de conducción y descanso estipulados pero, cuantas veces no puedes comer o echar la siesta o tomar un café con un compañero por la disponibilidad, o tienes que que ir a dormir al destino en un polígono oscuro e inseguro en lugar de quedarte en un lugar apropiado y con servicios por mor de la misma disponibilidad.

Las restricciones especiales a la circulación son otro de nuestros caballos de batalla. A la mínima nos prohíben la circulación en las cercanías de las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao, etc, para que los coches salgan de vacaciones o fin de semana porque ellos sí pueden trabajar 8 ó 9 horas y a continuación hacer otras 8 horas en coche, nadie los controla. Y tú, que a lo mejor llevas dos semanas sin ver a tu familia y ese día podías estar en tu casa a las 9 de la noche, te tienes que quedar un día más en un parking tirado como un perro.

Maqueta realizada por Francisco López de su camión

 

Los “amigos” de la Benemérita ven en nosotros una presa fácil para conseguir esos incentivos económicos en base a sanciones a los que les incitan desde arriba. Esta es otra cosa que deberían hacerse mirar los políticos, como predisponen a los efectivos de la Guardia Civil a salir a la carretera a recaudar y no tanto a velar por la buena marcha de la circulación. Pues bien, como se te ocurra beber agua de una botella que no cumpla con las medidas reglamentarias, sanción y puntos aunque vayas subiendo una cuesta a 40 km/h.

Te vas rascando una oreja y si el agente dice que vas hablando por teléfono sanción y puntos. Le importa un bledo que tengas Bluetooth y que en el teléfono no haya llamadas registradas en la última hora. Si te pasas 10 ó 15 minutos de conducción o disponibilidad, 28 días sufriendo, o lo que es más triste, deseando que te paren en Francia donde los gendarmes, quien nos lo iba a decir hace 20 años, son más comprensivos con estas pequeñas faltas.

Llegas a una fábrica donde todo son normas y en cada fábrica distintas, en su mayor parte inútiles, tú las tienes que conocer todas, como hagas algo mal, expediente. Te tienes que cargar, descargar y pesar tú y no digas nada porque no vuelves a entrar.

Después de todo lo expuesto, ¿quien va a querer ser hoy en día camionero?, palabra que pienso que nos define mejor que transportista. Si estuviéramos más unidos, tanto autónomos como asalariados, otro gallo nos cantaría.

Me gustaría decir muchas más cosas, pero tendría que estar un mes entero escribiendo. Ya sólo me queda mandar un saludo a todos aquellos trabajadores de fábricas, gasolineras, restaurantes, etc. de España y Europa que por los azares del destino y de la salud, difícilmente volveré a ver. Un fuerte abrazo también a tantos compañeros de profesión a los que nunca olvidaré y siempre llevaré en mi corazón.

(Foto: Francisco López López)

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