Pues, va a ser que no... "Siempre por lo negro". Opinión

Pues, va a ser que no… «Siempre por lo negro». Opinión

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Pues, va a ser que no… Lo del camion es una profesión, en algunos casos puede ser una pasión, pero desde luego, la vida es otra cosa. Puede ser y en muchos casos lo es, que sea una estilo de trabajar, pero desde luego, no es un estilo de vida.

El camion no es una vivienda, es una herramienta. La vida no se puede vivir en un camion. La vida se vive en la residencia, con la familia y todo lo que conlleva. En algunos casos extremos, algunos pueden hacer de esas cuatro chapas forradas de plástico un refugio de fracasos matrimoniales, huida de embargos, desestructuraciones familiares y cosas similares. Algunos, incluso, prefieren quedarse en el camion el fin de semana que volver a una casa que no tienen, a ver a una familia que no les quiere o retornar a un barrio donde les conocen, pero desde, luego no es lo normal.

La conciliación de la vida profesional y la vida familiar es primordial. En la mayoría de los casos, aunque siempre con las dificultades que esto conlleva en algunas rutas y tipos de trabajo, la norma general es querer pasar con la familia y amigos el mayor tiempo posible.

Algunas áreas parecen más campos de refugiados, cúmulos de camioneros mal pagados y penosas representaciones de refugiados en un camion, carentes de profesión. Muchos viven esta santa profesión con la ilusión de llevar el camion bien cuidado, adornarlo a su gusto con luces y cromados, pero la gran mayoría quiere tenerlo el fin de semana en su puerta aparcado, disfrutando de la familia y descansando.

Son esos que tragan carros y carretas, que aceptan sueldos y condiciones de opereta, los que degradan la profesión. Son esos que andan como pordioseros, sucios, con comportamientos sin dignidad y respeto a los demás, los que dañan la imagen de este sector profesional.

Lavándose el culo en los bidones en medio de la calle, tirando la basura en los aparcamientos, repartiendo ADN en forma de botellas por las cunetas, paseándose en paños menores por cualquier área pública, viviendo entre sobras de comida por el suelo, cagando debajo de las plataformas, rodeados de olor nauseabundo, ratas y montones de moscas.

Vendrá el que diga que todo el mundo tiene derecho a buscarse la vida. El problema viene cuando, para buscarse la suya, joden la tuya. Aceptando condiciones, salarios e imposiciones que no se pueden aceptar teniendo un mínimo de dignidad, exigiendo unión y compañerismo, excusa inequívoca de que no se tiene el valor profesional para defenderlos por si mismo. Buscando la comprensión y solidaridad hacia una situación de la que el culpable es él mismo por su falta de profesionalidad, con comportamientos fuera de todo lugar, salvo para los parias de la sociedad, cosa que en ningún caso con el oficio de camionero se debería identificar.

Los robos, la falta de seguridad, no son más que la consecuencia de subir a un camión a cualquiera que tenga un carnet, sin importar siquiera como lo haya conseguido o de donde haya salido. No es raro ver a cualquier exmilitar que deja el fusil y se pone a conducir o a cualquier expresidiario con el carnet recién sacado.

Algunos ponen el grito en el cielo cuando se propone una mayor formación, pero hay que pensar que con esos que no respetan nada, debemos convivir los demás. Que con esos, que van como van, nos tenemos que cruzar y que el que va con un camion, tiene en sus manos la vida de los demás.

Mucho, muchísimo se a denigrado esta profesión. A la marcha que llevamos, veremos muchas cosas que nada tienen que ver con esta santa profesión. Hala, por lo negro.

El Maño

(Foto de archivo)

 

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