Como vacas viendo pasar el tren. "El diván del transporte". Opinión

Como vacas viendo pasar el tren. «El diván del transporte». Opinión

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   Xavi Navarro, Director de Transporte News Radio www.transportenewsradio.com

Ahí los tienen, profesionales del transporte que sufren un abuso tras otro y se quedan paralizados, absortos, con cara de bobos, sin enterarse de nada. Quietos ante algo que los supera, sin saber por qué, sin reaccionar.

Cambiando paja por trigo

Los que están en la cima de la cadena de suministro, los súper depredadores del «mercado», los empresaurios de la logística, las poderosas familias del transporte (ya sabéis, la familia es lo primero…) establecen las reglas de juego. Se sirven del clientelismo político para adaptar las leyes, modificar las normativas e inocular su veneno sobre todo el arco laboral, sobre su servidumbre, llámese trabajadores asalariados, autónomos e incluso pymes. Como es bien sabido y comprobado a lo largo de los siglos, son aquellos que poseen más «cash» los que crean la barrera entre clases sociales para someter a sus antojos a los que menos medios tienen para sobrevivir. Los métodos que usan esa élite social no tienen límites y frecuentemente, están relacionados con las capas más altas de dirigentes del país para asegurarse de que así sea.

Tras ellos y a su vera les siguen aquellos que sin entrar en su estrato social viven engañados con los restos que el poder arroja de su mesa, gente también muy desgraciada que normalmente, se da cuenta de ello al final de su vida, aunque antes han dejado un rastro de cadáveres tras de sí, de amigos y enemigos. Estos son los verdaderos rostros visibles de los que nos vienen sometiendo desde ancestros, las caras que vienen a representarlos. Y entre sus armas se encuentra el engaño propio y ajeno, todo con el propósito de engordar las arcas de sus amos y, de paso, recoger alguna de las migajas que caen de sus mesas.

Ellos nos explicarán que se aprueba una determinada medida “legal” para mejorar las condiciones del sector del transporte, que debemos comprender que hay que apretarse el cinturón, que el «mercado» (ente capitalista, anónimo y caprichoso) marca las reglas y que no hay más remedio que flexibilizar las condiciones, que han de pagarnos menos porque tienen muchos gastos para mantener los contratos. Eso sí, sus cuentas de resultados anuales aumentan año tras año, así vemos que tanto han flexibilizado, tanto han apretado y recortado que a día de hoy tienen serias dificultades para encontrar conductores. El trabajo precario es lo que ofertan y encima tienen la cara dura de afirmar que gracias a ellos se puede acabar con el paro. Nos ofrecen paja por trigo y la mayoría lo acepta, sí, lo acepta a regañadientes, pero lo acepta.

Que viene el lobo

Pero es que lo tienen fácil, hagan lo que hagan, les ha salido bien hasta la fecha. Nos han colado el megacamión y nadie ha protestado, nos han obligado (sin ser nuestro cometido) a cargar y descargar el vehículo, nos han alargado las jornadas hasta la extenuación, nos han alejado de nuestro derecho a compatibilizar la vida laboral con la familiar, mal cobrando a 90 días unos y por kilómetros otros, en vez de por horas de trabajo efectivas, y así un largo etcétera. Pero nada, aquí no se mueve nadie, todos quietos observando lo que sucede, como esas vacas que pacen plácidamente en el prado y miran como pasa el tren con la lengua fuera y, sobre todo, con cara de bobos.

Y eso que lo hemos podido prevenir. Todo lo que ha dejado a este sector de tal forma que casi podríamos decir que es «un trabajo de mierda» ya se veía venir. Fijaros bien y os pongo este ejemplo muy ilustrativo: las 44 toneladas. Una verdadera canallada para los autónomos, especialmente los pequeños, que deberán reventar sus vehículos y perder más dinero con esas cuatro toneladas más que quieren colarnos a toda costa.

Los asalariados que no se sientan aliviados que también se verán perjudicados, tanto en la conducción (más peligrosa) como en el movimiento de mercancía y estiba de esas cuatro toneladas de más. Bueno, pues se viene advirtiendo de esta nueva hecatombe para el sector una y otra vez ¡Que viene el lobo, que viene lobo! y como en tantas otras ocasiones los profesionales se quedan paralizados y no reaccionan, como las vacas de la famosa frase.

A río revuelto, ganancia de pescadores

Pero es que tenemos lo que nos merecemos. Sabemos de memoria que la única manera de poder plantar cara al poder, que son menos, es unirnos, ya que somos más. Que juntos podemos paralizar el país y tal y tal y tal. Sin embargo, el hormiguero siempre anda revuelto con lo clásico, que si tú eres asalariado o autónomo, que si vas a módulos o a directa, que si eres cooperativista, que si haces nacional o internacional o eres repartidor…

Y nadie quiere ver que nos debería traer sin cuidado que tengamos diferencias mientras estemos jodidos, que el rival es otro, aquel que desde la cima se ríe de todos nosotros mientras recoge sus ganancias. Líbrate ya de tus complejos y no cierres la puerta a nadie, incluso amplia tu horizonte con la fuerza de unidad de otros colectivos. Así, unidos, taxistas, autobuseros, repartidores, camioneros, riders, autónomos y asalariados… y a ver quién ríe el último. 

Ya lo dijo Andy Warhol: Siempre dicen que el tiempo cambia las cosas, pero de hecho tienes que cambiarlas tú mismo.

Xavi Navarro

(Foto de archivo)

 

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