Algo enseñará la experiencia. "El camionero en ruta". Opinión

Algo enseñará la experiencia. «El camionero en ruta». Opinión

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A pesar de que al generalizar siempre se corre el riesgo de equivocarse, vienen nuevas generaciones que parecen dispuestas a comerse el mundo. Hablo del transporte por carretera, que es lo que más conozco, nuevos conductores que nos miran por encima del hombro a los que ya peinamos canas y llevamos varias décadas en esto.

Por supuesto que hay jóvenes que ponen toda su atención en aprender, en dejarse aconsejar y todo lo demás. Son esos que «tienen madera», se les ve de lejos que les gusta el mundo del camión, porque al verles desenvolverse durante apenas media hora, basta para saber que en ellos hay un camionero de verdad.

Partiendo de la base de que nadie nació enseñado, y yo no conozco a ningún camionero que viniera al mundo con un camión debajo del brazo, todos hemos sido nuevos en esto alguna vez. Pero en mis años se aprendía de otra manera, se miraba con respeto y admiración a los camioneros; te fijabas en como hacían las maniobras, como estibaban la mercancía, como conducían por la carretera, dando paso a los turismos cuando en las largas rectas no circulaba nadie en dirección contraria, como facilitaban los adelantamientos, ayudaban a otros camioneros a sujetar la carga, cerrar cartolas y puertas, desmontar arquillos y lonas, cuando sobraban manos para cambiar una rueda, y todo aquello que fuera más fácil hacer entre dos.

Ahora, aparte de esos que tienen madera de camionero, están los otros, los arrogantes, los que ya se creen que lo saben todo, que llevan cuatro días -como quien dice- en esto, pero ya se atreven a dar lecciones publicas y privadas. Presumen de conocer los atajos más rápidos, las ultimas novedades en trampas con el tacógrafo, el software más exclusivo del mismo, incluso alardean de engañar a la Guardia Civil.

¡Pobres ignorantes ellos!, ¡No les queda nada que aprender!, desconocen desde su arrogancia que, prácticamente, ya está todo inventado en el transporte por carretera. Pero ellos continúan en su cerrazón, esa que les llevara a que el destino y la carretera les vaya poniendo poco a poco en su sitio. Eso si no se lleva sus vidas por delante, espero que no sea acompañada de ningún inocente, porque les falta humildad.

Se quejan de jefes que les obligan a circular por carreteras nacionales, en la misma proporción que los hay lamentándose porque a otros les obligan a circular por autopistas. Cuestionan las áreas de servicio en las que repostan combustible, como si lo pagaran de su bolsillo. Reniegan si les toca una plataforma vieja, pero no se preocupan de cambiar bombillas que no lucen, pasan de todo olímpicamente.

Lo único que les importa es que les den un camión nuevo, aunque presten la mínima atención a las condiciones económicas de sus sueldos, de estos se quejarán meses despues. No se molestan ni en leer el libro de instrucciones del camión, lo van haciendo por el camino. Ni tampoco del semirremolque. Sé de uno que le dijeron que el congelado se ponía a menos 25 grados centígrados, estaba tan emocionado con su camión nuevo, que puso el motor del Carrier a 25 grados en positivo. Imagínense como llegó la mercancía dos días después.

Pero cuando ya estén mosqueados porque tienen que salir fines de semana, domingos y festivos, mientras sus amigos se van de fiesta o sus novias se quedan solas, empiezan a darse cuenta de que el transporte es otra cosa, el camión ya no «mola» tanto porque creían que iban a conocer España y Europa, hasta que la realidad les dá en las narices y descubren que solo las conocen desde lo alto de la cabina. Como mucho, alguna foto en un área de servicio, con suerte en el polígono industrial de alguna ciudad y si tienen mucha más suerte hasta puede que conozcan alguna urbe y puedan hacer un poco de turismo, no mucho, porque el transporte por carretera es otra cosa muy diferente que hacer turismo.

No aceptan consejos, nos miran como si fuéramos «abuelos cebolleta» que les cuentan batallitas, aunque les digan la verdad. Cuando se les habla de sueldos antiguos, de sindicatos, de luchas por conseguir mejoras laborales o salariales, te salen con eso de que «los sindicatos son una mierda y están todos vendidos». Desconocen que a los sindicatos los mueven los afiliados, que tienen el deber de sacarles de su letargo y de elegir a las personas adecuadas para defenderles.

Cuando les hablas de que en esta profesión hace falta la jubilación a los 60 años, te miran como las vacas al tren, incluso dicen que tienen asumido que se jubilarán con 80 años con un poco de suerte. Como si para ellos eso fuera una valentía., porque se lo han dado todo conseguido, sin darse cuenta de que cada vez tenemos menos derechos y somos más una parte del camión. Veremos como tienen sus cuerpos a los 60, si piensan igual o si, con el estrés de esta profesión les acosan las enfermedades y los achaques antes que a nosotros.

En fin, que me cabrea ese pasotismo de estos nuevos «camioneros». Siempre los hubo, pero ahora parece que les han educado de otra forma. Quizá porque piensan que lo conseguido hasta ahora en materia salarial o laboral viene de siglos. Ignorantes absolutos de que se los están quitando un poco cada día por culpa de ese «pasotismo». Veremos. Como siempre ¡¡¡¡BUENA RUTA!!!!.

El camionero en ruta

(Foto de archivo)

 

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