Porque lo bueno no hace ruido y lo que hace ruido, no es bueno... "Siempre por lo negro". Opinión

Porque lo bueno no hace ruido y lo que hace ruido, no es bueno… “Siempre por lo negro”. Opinión

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Porque lo bueno no hace ruido y lo que hace ruido, no es bueno… Vamos por la vida matando moscas a cañonazos, pisoteando al que no nos hace caso, sin darnos cuenta, quizás, que esos alaridos de patética impotencia los soltamos donde y a quien no le importan nada.

Porque a ese profesional que va respetando las normas, la distancia de seguridad, nuestras premuras de “caga prisas” no les importan nada. ¿De verdad es necesaria esa forma de trabajar?, ¿En que nos han convertido?

Porque a ese profesional que cobra como tiene que cobrar, simplemente nuestras injustificadas razones para andar siempre con prisa, para andar haciendo triquiñuelas, nuestra falta de respeto hacia las formas legales de trabajar, solo le sirven para sentir lástima de nosotros. Es increíble que se nos haya convencido de trabajar a destajo y pagarnos como a peones.

Porque a ese profesional que valora su trabajo como se debe valorar, no le despertamos más que sentimientos de indiferencia hacia ese fulgurante camino hacia la indigencia laboral que nos empeñamos en alcanzar. Si señores, no somos profesionales, no cobramos lo que tenemos que cobrar, no nos hacemos respetar y no nos hacemos valorar.

Lo más triste es, que lejos de entonar el mea culpa, nos empeñamos en culpar a los demás. Parecemos pordioseros en muchas ocasiones, ni un minuto para lavarnos las manos, con nuestras ropas sucias de realizar trabajos que no nos pertenece desarrollar y nuestro aspecto desaseado, malhumorados, estresados, agobiados por la falta de puntualidad y seriedad de los que programan nuestra actividad laboral. Algunos cagando debajo de las plataformas, tirando botellas de meados aquí y allí; y demostrando poco o ningún respeto por las normas de urbanidad.

Profesionales quedan cuatro, difícil es catalogar a los demás en lo profesional, aunque sí es fácil calificar el comportamiento social de muchos advenedizos, ávidos de ingresos, dispuestos a cualquier desaguisado ilegal, absurdo y desleal.

Mucho entonar el compañerismo, mucho apelar a que se nos debe respetar, mucho canto de sirena con lo que se debe cobrar. Mucho protestar y poco reclamar… Lo que se hecha de menos es ese respeto, ese comportamiento de compañero que tanto se pide a los demás, ese guardar las distancias, saber las normas a respetar, ese exigir que nos paguen con arreglo a lo que dice nuestra categoría laboral.

Hay que apuntar el objetivo hacia quien lo merece, reprochar la conducta a quien lo demuestra con su falta de profesionalidad, despreciar a quien con su conducta y su forma de obrar, hace que este santo oficio esté donde está. “El que crea que su culo vendrá otro a salvar, es el mismo que no duda en su culo arrastrar”.

¿Quieres respeto?, hazte respetar. ¿Quieres cobrar como debes?, demuestra que lo mereces y no dudes en reclamar. Que corra el aire, compañero. El aire es vida…. la tuya y la de los demás. Por lo negro, compañero. Aunque pocos tendrán el honor de recibir ese calificativo sincero. Ser camionero es algo más que manejar un camión, es un motivo de orgullo y amor a la profesión.

El Maño

(Foto de archivo)

 

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