El linchamiento público a un camionero. "El camionero en ruta". Opinión

El linchamiento público a un camionero. «El camionero en ruta». Opinión

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El suceso protagonizado por un camionero y una familia que viajaba en un automóvil, el pasado domingo en la N-121-A en la Comunidad de Navarra, y que fue grabado por los pasajeros del coche, en un vídeo que se ha convertido en viral, pero no solo la grabación, también la noticia posterior, de la que se han hecho eco todos los medios informativos nacionales, prensa, radio y televisión, ha servido para que el camionero haya sido linchado públicamente.

Linchado en el sentido figurado, porque solo falta ya que le fusilen al amanecer y sin juicio previo, como suele hacerse en las dictaduras. Fuera a parte de que la culpa sea, o no, del conductor del camión, de que si se observan detenidamente las imágenes, en ellas se puede ver como se reflejan en la cabina del camión las luces de freno del coche, que hace suponer y casi dar por seguro, que frena el conductor del automóvil de manera premeditada. Que incluso el camión se aparta al carril de la derecha y el automóvil intencionadamente se vuelve a poner delante, y todo lo demás, fuera a parte de eso, no es de recibo, ni mucho menos, lo ocurrido desde el domingo con este suceso y con las noticias posteriores.

Como camionero, intentando ser objetivo e imparcial, sangra a la vista ver el sensacionalismo con el que ha sido tratado, buscando únicamente criminalizar al camionero, como si el conductor del automóvil fuera un «santo» y la familia que viajaba en el vehículo, unas pobres víctimas del comportamiento de un camionero. Porque ha sido juzgado y condenado sin escuchar su versión de los hechos. Hubiera sido muy interesante que el camión tuviera una cámara que grabara lo que sucede delante de él, para ver esas imagenes en su totalidad.

Del mismo modo que también sangra a la vista, muchos de los comentarios posteriores a la noticia. Los hay de todo tipo, desde el: «Que le quiten el carné a todos los camioneros», pasando porque: «Todos los camionero son unos irresponsables que se creen los amos de la carretera», incluso otros mucho más ofensivos e insultantes que prefiero no repetir, sencillamente porque son un retrato claro de quien los hace.

De acuerdo en que todos los camioneros no somos unos santos, que como en todas las profesiones hay de todo. Pero tampoco todos los automovilistas que salen todos los días a la carretera lo son. Seguramente, todos los camioneros pueden dar muchos testimonios del comportamiento irracional de muchos conductores de coches.

Conductores, que con toda la familia en el automóvil, hacen adelantamientos arriesgadísimos, poniendo en riesgo no solo sus vidas, también las de los demás; conductores que salen a la carretera con miedo y realizan frenazos bruscos inesperados, irresponsables cambios de carril, y todas y cada una de las «jugarretas» imaginables.

Sin ir más lejos, la semana pasada en la A-7 a la altura de la localidad alicantina de Albatera, en torno a las 11 de las mañana, yo circulaba con el camión dirección Murcia. Bien, pues una señora o señorita, iba tranquilamente por el carril de la derecha con su Peugeot 308 a 65 kilómetros por hora. La circulación en ese momento era densa. Pero ella a lo suyo, fumando tan feliz. Sin hacer caso de los pitidos y ráfagas de luces del resto de vehículos, a su aire, sin importarle lo más mínimo el peligro que estaba creando.

¿Esto no es denunciable? Pues claro que si. La Ley de Seguridad Vial dice claramente que: «Hay que adaptar la velocidad del vehículo a las circunstancias del trafico». También está penado circular por debajo de los límites permitidos, lo mismo que lo está hacerlo por encima. Lástima no haber llevado una de esas cámaras que graban delante del camión, porque habría sido también un vídeo viral.

Pero en el caso que nos ocupa, se han pasado doscientos pueblos los medios de comunicación, los sensacionalistas mil ciudades, al juzgar y linchar públicamente al camionero protagonista de este suceso, sin escuchar su versión para sacar conclusiones posteriores. Solo ha bastado con que una publicación en Twitter de la Policía Foral de Navarra, calificara al camionero como «El diablo sobre ruedas», para que prácticamente todos los medios, de entrada, ya le hayan comparado con el camión protagonista de la película de Steven Spielberg. Sencillamente, bochornoso.

Ahora saldrán los puritanos de sofá a decir que estoy siendo corporativista. Pues no, sencillamente estoy diciendo que no es justo el comportamiento público que se ha tenido con este camionero, sin haber escuchado su versión, dejándose llevar únicamente por el tecleo fácil buscando sangre a la hora de escribir, y por los indices de audiencia de algunas televisiones, que más les valdría informar, detenida y detalladamente, de todos los problemas que sufrimos a diario los camioneros.

De pronto se nos criminaliza, se piden nuestros carnés de conducir, mano dura contra nosotros y todo lo demás. Pues nada, tendremos que dejar de trabajar si somos un peligro público. Veremos que comen después esos que piden nuestras cabezas cuando las estanterías de los supermercados estén vacías, como van a trabajar muchos ciudadanos a sus empresas cuando les falte la materia prima, como repostan combustible si no hay camiones que lo lleve a las gasolineras, y todo aquello que depende directamente cada día de nuestro trabajo.

Porque si somos malos, si somos unos descerebrados y unos acosadores en la carretera, tendremos que cambiar de profesión. Es curioso que ahora, de pronto, ya no seamos los camioneros, imprescindibles para una sociedad. En fin, este país llamado España nunca deja de sorprenderme. Como siempre, en este caso solo para los compañeros: ¡¡¡¡BUENA RUTA!!!!.

El camionero en ruta

(Foto: Twitter Policía Foral)

 

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