El pesimismo, compañero del transporte. "El diván del transporte". Opinión




El pesimismo, compañero del transporte. «El diván del transporte». Opinión

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   Xavi Navarro, Director de Transporte News Radio www.transportenewsradio.com

En aquellos días de tensión previos a los paros de camioneros del año 2.008 los ánimos estaban muy exaltados. «Si para el transporte se para el país», así rezaban algunos manifiestos que circulaban entre los transportistas que se preparaban para la huelga de transportes en aquella España del siglo XX. Por aquel entonces sus máximas reivindicaciones se dirigían al establecimiento de unas tarifas mínimas, que evitasen dar un servicio por debajo de sus costes y frenasen la entrada de especuladores en el mercado del transporte, y una cláusula de revisión de precios del transporte, en función de la variación del coste de los carburantes.

Todo comenzó con la huelga del transporte del 2008

El día 6 de junio de aquel año dieron comienzo las movilizaciones y el paro anunciado, incluso se unieron a ellas pescadores y alguna asociación de taxistas, afectados también por el desorbitado incremento del precio de los combustibles. Tras días de altercados, piquetes, caravanas de miles de camiones bloqueando carreteras, colapsos en el tráfico de las ciudades, retenciones de cientos de camiones por la Guardia Civil, desabastecimiento de empresas y mercados, detenidos, heridos e incluso un piquete fallecido en Granada, unos días después, el 15 de junio, la mayoría de asociaciones convocantes decidieron suspender la huelga a la que, definitivamente, se puso fin el día 17 de junio de ese fatídico año 2008.

Los 11 días del ocaso de las ilusiones

Fueron tiempos de unidad del sector, luchando codo con codo, bajo unas mismas reivindicaciones autónomos, pymes y buena parte de asalariados a su cargo. Miles de camioneros dispuestos hasta el final para lograr conquistar unos objetivos mínimos, básicos para su supervivencia. Muchas familias sufriendo por todos ellos, pendientes del último minuto, de la noticia. Todos con el corazón en un puño y enfrente el Estado, los cargadores y la gran patronal del transporte, que desde un principio se opuso a las movilizaciones y al paro.

Sin embargo, la desilusión y el trompazo fue tan sonado que a día de hoy muchos se lamen aún sus heridas. No hay tarifa mínima para los portes y la cláusula de precios por el coste del carburante se aplica en contadas ocasiones. Es más, las condiciones de los transportistas han caído en picado, de tal manera que por todos se puede constatar que se trabajaba mejor y se ganaba más dinero entonces que ahora. En consecuencia, existe un desánimo generalizado a emprender actos de reivindicación, cualesquiera que sean, a movilizarse y mucho menos a participar de las actividades de las asociaciones que tanto desencanto han llevado al sector y que han salpicado, incluso, a los sindicatos que poco o nada tienen que ver con estos acontecimientos.

Pesimismo superable en esta segunda década del siglo XXI

Sin embargo, ahora el panorama es diametralmente distinto al de entonces. Tan mal, tan sumamente mal se encuentra el sector que poco tiene ya que perder. Muchos de los de antes ya han abandonado y los que siguen no han dejado de insistir que el fuego de la lucha nunca debe extinguirse. Ya sabemos quiénes son nuestros enemigos declarados, los mismos que no estaban junto a los que se movilizaron en los paros del 2008, incluyendo alguno nuevo derivado de las nuevas economías. Los transportistas cuentan ahora con aplicaciones y terminales para una comunicación inmediata, redes sociales para organizarse y nuevos actores de otras generaciones que vienen empujando. Y tanto es lo que queda por reivindicar que aquellos dos motivos principales de entonces se han quedado pequeños.

Viendo a las asociaciones de transportistas de los puertos de Barcelona, Tarragona y Valencia realizando marchas de camiones, movilizaciones y manifestaciones para solucionar aquello que no parece ser del interés del Comité Nacional del Transporte nos anima a pensar que quizás estemos ante el germen de algo que está por venir y que, mucho mejor organizado y más experimentado no caerá en los mismos errores del pasado. Ya se sabe, la experiencia es la madre de la ciencia. Ahora, no seamos incautos y vayamos a secundar un paro que viene insinuando desde hace meses la gran patronal del sector, que en aquel año 2008 estaba en contra de las reivindicaciones de los pequeños transportistas. Roma no paga a traidores.

Xavi Navarro

(Foto de archivo)

 

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