Transportar en tiempos revueltos. "El diván del transporte". Opinión

Transportar en tiempos revueltos. “El diván del transporte”. Opinión

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  Xavi Navarro, Director de Transporte News Radio www.transportenewsradio.com

La rutina te hace olvidar los problemas que tienes con tu trabajo. Eso no es cierto, lo que haces es empujar la realidad, apartarla de ti por unos instantes. Sin embargo, tus problemas en el ámbito laboral crecen e invaden otros aspectos de tu vida, silenciosos como un cáncer.

Te están explotando todos los días, cada vez con fórmulas más maquiavélicas, pero, como si la cosa no fuese contigo, no encuentras la inercia suficiente, la motivación que te facilite el impulso para salir del agujero. Total, todos están como tú, transportando mercancías o viajeros en tiempos revueltos.

Comenzando por la pérdida de derechos laborales y sociales

Con el estallido de la “crisis” del 2008 los gobiernos anteriores se aprovecharon de un contexto muy propicio para imponer transformaciones sin precedentes en la legislación laboral y en la protección social, generalizando el dumping social, extendiendo la precariedad en los trabajos y aplicando políticas de austeridad. Las clases dominantes llevaron a cabo una ofensiva para reducir los derechos colectivos conquistados por las luchas de los trabajadores decenios atrás.

Una de las fórmulas que más resultados les dio y que aún siguen empleando es la de la difamación de las organizaciones sindicales y de las asociaciones de pequeños autónomos. Los medios de comunicación, que en su gran mayoría colaboran con el poder, constituyen una de las formas más perniciosas de presión sobre la opinión pública, inestable y cada día más manejable, han allanado cínicamente el camino a la pérdida de los derechos laborales.

En un ámbito donde la política lo rige todo resulta que en la actualidad no existen los ideales. Lo que hoy en día vemos es que los partidos políticos son ajenos a lo que puedan sufrir las familias, las personas, los ciudadanos. Lo importante es reconducir la macroeconomía hacia unas tendencias u otras, el individuo para ellos no es más que el objeto, no sólo el objetivo, de unas formas de gobierno neoliberales y cortoplacistas en un mundo capitalista que ya no tiene ningún rubor en planificar cualquier método de explotación de la sociedad, sabedor de que no encontrará resistencia alguna. La sociedad está enferma y su sanación debería ir acompañada de cambios abruptos y difíciles que el miedo de los ciudadanos lo impide.

Un transporte enfermo que no se repone

El sector del transporte por carretera, como la práctica totalidad de sectores, es un espejo donde se refleja esta realidad. Todos los profesionales con miedo y los poderosos ejerciendo su dominio sin resistencia alguna. Los trabajadores no piensan en plural, en el colectivo, sólo las organizaciones se arrogan el término “transportistas” cuando en sus declaraciones quieren englobar al conjunto de trabajadores autónomos para los intereses propios de esa organización.

Siendo una falacia esta, en la que colaboran los medios de comunicación, dado que el conjunto de transportistas, de profesionales autónomos no está representado por esta u otra asociación, sólo unos cuantos y por el papel que representan como gestorías. Si desamparados se saben los autónomos no menos lo están los asalariados que no ven a los sindicatos con buenos ojos, eso sí, el día del despido van corriendo a afiliarse. Esa inseguridad ha calado hasta en los huesos de los trabajadores del sector del transporte que temen perder más derechos y estabilidad económica, aún a costa de su seguridad y salud.

El miedo, ese viejo compañero de viaje que el transportista debe sacudirse

Por todo ello se acurrucan en un rincón, cierran los ojos, se tapan los oídos y procuran no hacer ruido para no llamar la atención de algún servidor del Estado, de algún portentoso empresario, de alguna autoridad laboral o fiscal. En la cárcel y con miedo, así están. En la servidumbre encuentran un acomodo para el miedo que soportan. Arrancan sus vehículos y a donde quiera que la carretera los lleve intentan olvidar sus preocupaciones con música, con las conversaciones con sus familias y amigos, procuran establecer una rutina que les impida pensar.

Justamente lo que quieren aquellos que estrujan a los transportistas es que no piensen, que olviden lo que fueron y lo que podrían ser. Que renuncien a defender sus derechos, que no traten de comunicarse entre ellos, que estén mal informados y no busquen la verdad, que eviten agruparse y organizarse para la defensa de un trabajo digno. Así podrán pisotearlos una y otra vez sin resistencia. Todos los esfuerzos de la clase dominante se centran en que no caigan en cuenta de que la única forma de salir del agujero en el que se encuentran los profesionales de la carretera es pasar de la resistencia a la ofensiva en el terreno laboral, social y político.

Foto: Archivo Diario de Transporte

 

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