Soluciones ante la falta de chóferes de camión, bus o taxi. "El diván del transporte". Opinión

Soluciones ante la falta de chóferes de camión, bus o taxi. “El diván del transporte”. Opinión

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   Xavi Navarro, Director de Transporte News Radio www.transportenewsradio.com

El transporte de mercancías por carretera y viajeros sufre de una carencia cada día más acuciante de conductores. De todos es sabido que el trabajo de estos profesionales es muy duro, en ocasiones agotador, que las interminables jornadas dejan una huella indeleble en su salud, acelerando una vejez prematura. Si bien, siempre se ha puesto como ejemplo de trabajos severos el realizado por los mineros o la gente de mar, las condiciones laborales de los chóferes asalariados y autónomos transportistas se asemejan cada día más a las de los sectores con mayor penosidad.

Sin embargo, como transportar materias y personas es indispensable para el buen funcionamiento de la sociedad el Estado hace la vista gorda cuando recibe reclamaciones para la mejora de las condiciones de estos profesionales. Prefiere mirar para otro lado, para el lado de los que llevan tiempo sacando rendimiento económico de la explotación, cada día mayor, de estos trabajadores. Por lo que esperar soluciones del regente es como pedir a un banco un crédito sin intereses. Las mejoras laborales sólo se pueden obtener con el esfuerzo de la lucha constante y mantenida en el tiempo.

Los ciudadanos, manipulados, son ajenos a este drama

De todos es sabido que si el transporte para todo se detiene. Toda la logística de los núcleos urbanos e industriales ve mermada su capacidad para la producción y comercialización de cualquier tipo de materia prima o elaborada. Los ciudadanos pierden el medio para desplazarse a sus puestos de trabajo. El caos se instala en un país si este sufre un paro prolongado del transporte, llegando a darse el caso de que este se desestabilice y repercuta en su gobernabilidad.

Es por ello que nuestros políticos realizan todo tipo de maniobras para evitar llegar a esa situación ¿cómo? pues, primeramente, sirviéndose de su instrumento más cómodo y fiel, los medios de comunicación. Estos podrían ser los mensajes más comunes ante un paro: “Los transportistas, malvados, sólo miran por lo suyo sin tener en cuenta los daños que causan al país y a tu propia economía”. “Las carreteras cortadas y el resto colapsadas porque un colectivo, que no tiene razón en sus quejas, no piensa más que en su propio interés”. Estos mensajes con distintas palabras repetidos una y otra vez hasta la saciedad y allá donde la vista y oído de los ciudadanos alcance. A posteriori las cosas cambian y el gobierno de turno, local o estatal, pone en marcha su maquinaria represora: persigue a los líderes de las movilizaciones, cierra y sanciona aquellos medios de comunicación que apoyan y difunden los comunicados de los transportistas, prohíbe o disuelve cualquier tipo de manifestación, llegando incluso a sacar al ejército para reducir a los rebeldes (como en el año 2.008).

En cualquier otro sector este proceso es diferente, incluso llegan a triunfar sus reivindicaciones, no como en el transporte, que parece estar maldito por la sociedad. Cuesta mucho que el mensaje de las reivindicaciones de los profesionales de viajeros o mercancías llegue a los ciudadanos sin antes haber sido este manipulado por los medios fieles al poder. Ya lo hemos visto con las huelgas de conductores de metro o de autobús, las marchas lentas de los camioneros catalanes, los paros y manifestaciones de los taxistas. Los malvados transportistas, siempre ellos… “por su culpa llegaré tarde a mi manifestación contra la expulsión de Fulanito del Gran Hermano”, para cosas así nadie se siente ofendido ni molesto y mucho menos el Gobierno que se frota las manos comprobando lo dañado que están los cerebros de sus ciudadanos.

Argumentos sólidos y acción, movilizaciones

El sector del transporte debe movilizarse, sí, pero organizadamente y con todos los colectivos afectados. “Todos a Una”. Viajeros y mercancías unidos. Antes han de verse, negociar los puntos más básicos que han de servir de referencia a las llamadas a la acción. Elaborar un argumentario para presentar a la ciudadanía y a los políticos que sea conciso, claro y lo suficientemente convincente. Organizar a todos los trabajadores autónomos y asalariados preparando el terreno en asambleas, en las redes sociales y en las reuniones entre asociaciones y sindicatos. Convocar movilizaciones asegurándose de que existe el músculo suficiente y manifestar su descontento en cada reivindicación, para finalizar con paros patronales y huelgas de trabajadores. Un proceso que no se debe difuminar por el tiempo ya que la situación exige premura.

A todo esto ¿qué pasa con los conductores?

Conductores con sus derechos vulnerados todos los días salen a carretera, con peligro de su salud, de sus vidas y con economías en precario aceptando todo lo que les imponen, incluso saltándose la legalidad.

Autobuseros exhaustos, jornadas de trabajo interminables (con 5 horas para dormir, comer y ducharse), doble tacógrafo, que aceptan de sus patronos certificados de descanso falsificados.

Taxistas que realizan jornadas de cerca de 16 horas, tras acordar con el propietario de la licencia superar márgenes de recaudación que le obligan a trabajar esas horas, ya que el Convenio Colectivo incluye una coletilla por la que se pueden pactar otras condiciones laborales distintas entre las partes.

Chóferes de vehículos de transporte con conductor (VTC) a los que se les exige 10 horas mínimo de conexión en la aplicación de turno con jornadas de 12 horas o más, durante 6 días a la semana y con nóminas ridículas, a expensas de no sufrir un accidente ya que deberán pagar con su dinero las franquicias de los seguros.

Furgoneteros, que tienen el dudoso honor de ser el colectivo con más accidentes de tráfico, con jornadas de trabajo estresantes y larguísimas, sin tacógrafo y casi sin derechos laborales.

Chóferes de camión asalariados que hacen horas y horas de carretera para luego esperar otras tantas (a disposición permanente de sus jefes y clientes) a que le faciliten la mercancía que han de cargar o descargar ellos mismos en sus tiempos de descanso.

Transportistas autónomos que ven peligrar sus propiedades y las de algún familiar que les ha avalado en la compra de su tractora, peleando con las demoras de pago de sus clientes, con altísimos costes de mantenimiento de sus vehículos y que no tienen otra que pasarse la vida dentro del camión.

Las asociaciones patronales de taxistas declaran que no hay suficientes asalariados, al menos en Madrid se estima que se necesitan cerca de un millar. Están negociando con los ayuntamientos para rebajar las exigencias en los exámenes de admisión para la obtención de sus cartillas o incluso eliminar estas. Todo con tal de parecerse cada vez más a los empresarios de las VTC que no tienen dificultades en contratar personal ya que no le exigen profesionalidad alguna. Los empresarios españoles del transporte de mercancías por carretera “sufren” la carencia de unos 15.000 chóferes. Pero nadie habla de mejorar condiciones laborales y económicas, de dignidad y derechos de esos conductores (mejor traer esclavos de otras latitudes, vender cursos de formación para recibir más y más subvenciones). En el reparto y distribución de paquetería la cosa cambia, no es tan dificultoso encontrar conductores, incluso logísticas como Amazon realizan tretas como la de reclutar particulares para sus repartos. Los conductores de autocar no es que escaseen tampoco, además, su patronal no hace otra cosa que darle vueltas al autobús autónomo, sin conductor. Todo sea por ganar sin arriesgar, beneficios sin pagar personal.

Aires de cambio

Es el tiempo de que las bases apuren a los representantes de sus sindicatos a que se pongan del lado de los trabajadores, que miren por ellos y no por otros intereses en ocasiones espúreos. Que los asociados a organizaciones del transporte exijan otros horizontes a sus ejecutivas, que dejen de hacer de gestorías por un día y reivindiquen de forma efectiva, en las calles, todo el terreno perdido.

Mientras tanto representantes de las asociaciones más activas de los distintos modos del transporte (con camioneros, repartidores y taxistas a la cabeza) se verán las caras próximamente para programar un ideario y unas movilizaciones que, no por esperadas, dejarán de sorprender a una ciudadanía que en su nube sueña con unas ciudades perfectas gracias a una movilidad sostenible sin los molestos transportistas.

Foto: Archivo Diario de Transporte

 

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