Visión de futuro. "Camionero García". Opinión

Visión de futuro. “Camionero García”. Opinión

El transporte de mercancías por carretera amenaza con paralizar los servicios de transporte y no le falta razón. La situación es insostenible y los resultados no salen ni en el presente ni a futuro.

Hay que hacer algo y ya, para revertir esta situación.

Si las grandes empresas no obtienen resultados positivos y se ven incapaces de repercutir la subida de costes, si la administración en vez de ayudar, exprime aún más las menguadas arcas de las empresas con tasas e impuestos y el futuro se vislumbra muy oscuro por no ver una salida a la crisis para este sector cuando la recuperación económica es palpable en otros ámbitos y en un amplio espectro de la sociedad.

La competencia voraz y salvaje, a veces ilegal y delictiva, que sufre este sector hace que pierda valor añadido para los trabajadores que ya no ven este oficio como en otrora fue. Hoy, es un empleo sacrificado y precario, denigrado sistemáticamente, poco formado respecto al conocimiento de normas y derechos, donde por la propia esencia del trabajo, no permite esa unidad que sería deseada y necesaria, y además es un foco de abuso y explotación laboral.

Si mañana las empresas paralizan su actividad como medida de fuerza, que tengan muy en cuenta a sus colaboradores autónomos y a sus asalariados, porque si su fin es mejorar sus cuentas de resultados sin solucionar las carencias económicas y laborales que sufren aquellos que llevan los camiones a su destino final, si su plan es incrementar beneficios a costa de dejar de lado a los conductores y sus derechos sociales, si esto es así, no habremos avanzado nada. Si su amenaza a los cargadores y administración es solamente su beneficio final, estarán cavando su propia tumba.

El transporte necesita una restructuración que abarque nuevas normativas, necesita que se idealice un plan de rutas y corredores que no masifique las carreteras de camiones, que la seguridad sea la principal preocupación en el desarrollo de la actividad, que sus trabajadores tengan un reconocimiento justo y digno, que la conciliación sea obligatoria, estudiando cauces para su normalización, que se priorice la regionalización frente a las largas distancias y una convivencia rentable de un transporte combinado.

Europa no necesita que un conductor salga de Cadiz y termine la ruta en Bucarest el “solito”, ni siquiera en conducción en equipo para acortar los plazos. Este es un plan obsoleto si nos queremos dar cuenta que este tipo de transporte sólo devalúa al oficio y lo hace poco atractivo. Sí o sí habrá que explorar modos combinados para hacer llegar las mercancías a los más recónditos lugares y ahí, en los últimos kilómetros será verdaderamente necesario el camión con rutas más cortas, regionales, que permitan a sus trabajadores tener una vida digna y saludable ajustando los salarios reales sin trampas ni fraudes, conciliando vida laboral y familiar.

Dejad de vivir en un pasado que no volverá porque el futuro mira hacia adelante y no espera por nadie.

El transporte de mercancías por carretera existirá siempre, pero como sector vivo es cambiante y habrá que adaptarse a los tiempos y se han perdido años de avance dejando que los cargadores manejen los hilos de esta actividad, dejando claro que este modelo es el que les interesa a ellos presionando a los gobiernos para que perdure en el tiempo esta situación pero que todos sabemos que es insostenible.

El problema ya no se arregla solo con más dinero sobre la mesa, solo pondrá un parche a un problema mayor.

Camionero García

(Foto de archivo)

 

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