De ingenieros, arquitectos y otras especies. "El camionero en ruta". Opinión

De ingenieros, arquitectos y otras especies. “El camionero en ruta”. Opinión

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Todos los que conducimos un camión nos hemos acordado en mas de una ocasión -lo seguimos haciendo- de mas de un ingeniero, arquitecto o “cerebrito” a la hora de enfrentarnos a una rotonda, un muelle de carga, acceder a una empresa, o atravesar una calle.

Es mas, muchas veces hemos oído eso de: “¿¡Por aquí pasan camiones como este y mas grandes!”. Pero desgraciadamente casi siempre tienen poco que ver con la realidad.

Muy pocas calles que tiene como punto intermedio una rotonda, esta ultima esta realmente adaptada para que pueda circular por ella un trailer sin necesidad de invadir el resto de los carriles para evitar el riesgo de dejar una rueda en los bordillos. Contando además con la escasa colaboración de los conductores de vehículos mas pequeños que circulan por la misma. Lo normal es que haya una rotonda de cientos de metros cuadrados en la que perfectamente cabrían las réplicas de las tres carabelas de Colón y con sitio suficiente para rellenarla con algunas esculturas de Botero.

Pero en cambio carece de carriles suficientemente anchos para poder circular por ella con un camión, es más si consideran las calles demasiado amplias no dudan en incluir mas carriles. Hasta cierto punto sería disculpable -no comprensible- en una avenida normal, pero que esto pase en los accesos a polígonos industriales es motivo mas que suficiente para acordarse del ingeniero de caminos que la diseño y de toda su familia aunque no tenga culpa.

Tal vez el licenciado no fue consciente de que la mercancía llegaría en camiones. Es posible que pensara que esta llegaría por el aire. Aunque lo mas normal suele ser que, como él llegó al destino final de cualquier empresa con su “Jodeteuwe” pues los demás serían capaces de lo mismo independientemente del vehículo que utilicen.

Tres cuartos de lo mismo ocurre con las calles que llevan y que incluyen muchos polígonos industriales a los que solo se puede acceder a determinadas horas para no correr el riesgo de llevarse los turismos aparcados y el desconocimiento por parte de muchos de los diversos tipos de camiones.

Con los muelles de carga suele suceder también algo similar. Empresas con muelles que no utilizan nunca pero que cuando el arquitecto de turno o la empresa los diseñaron los dejaron demasiado juntos obligándonos a maniobras complicadas con el consiguiente riesgo. De alturas diversas que se alejan de la altura media de los remolques. Se de un caso en el que cuando la empresa estaba en construcción se tiraron los cerebritos una mañana comprobando alturas con un trailer. Cuando terminaron la obra dejaron los muelles 40 centímetros más altos de lo normal.

Más de una en la que han teniendo la posibilidad de poner el muelle en accesos mas fáciles, pero acabaron por hacerlo en el más difícil, para rematar la faena colocaron dos gruesas vigas de hierro a cada lado; muros de hormigón y ninguna línea en el asfalto para que el remolque entre el muelle “si o si”, ocasionado en muchas ocasiones desperfectos en los vehículos.

Seguramente se me quedan en el tintero de la memoria mas situaciones y comportamientos de aquellos que desconocen la realidad de este trabajo. Lo arriba escrito es a modo general, pido disculpas por ello. Como siempre ¡¡¡¡BUENA RUTA!!!!. (Foto: Archivo Diario de Transporte)

 

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