Somos el problema y la solución. "Camionero García". Opinión

Somos el problema y la solución. “Camionero García”. Opinión

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Amo este oficio y por ello procuro saber y entender su estructura. Me gustaría que la tan ansiada unidad fuese una máxima diaria, que el respeto fuera la enseña profesional y la competencia símbolo de calidad, pero nada más lejos de la realidad. 

Con una estructura dispar, grandes empresas, operadores logísticos, agencias de transportes, PYMES y autónomos, lo de la unidad es como poco una utopía. Como buen agorero que diría el otro, todo esto se abre aún más, asalariados de distinta actividad, corto, medio y largo recorrido, repartidores y demás. Unos maltratados y otros respetados y bien pagados.

Autónomos con uno o varios camiones, algunos bien situados y bien gestionados, otros con la soga al cuello, algunos formando cooperativas para competir con empresas de mayor dimensión, otros como socios colaboradores de cooperativas de más que dudosa legalidad y si la hubiere, de más que dudosa honorabilidad. PYMES que soportan los vaivenes del mercado y que no pueden competir en igualdad de condiciones ni en precio ni en costes.

Y es necesario hacer algo.

Soluciones hay, pero todas ellas pasan por el sacrificio de muchas empresas. Más del 75 % de la estructura son autónomos con uno o dos camiones, la mayoría uno. Muchísimos TRADE aunque no reconocidos ni por ellos mismos, por desconocimiento de los propios interesados. El 25 % restante son de media y gran dimensión hasta completar unos 250.000 vehículos pesados, más o menos.

¿Contamos los que ejercen de manera totalmente ilegal y sin control? unos pocos más. Hablamos del cabotaje, pues somos un país donde no se llega a hacer todo el que se demanda, sin embargo nos duele y mucho la palabra cabotaje, y la desconocemos cuando lo hacemos nosotros por ejemplo… en Francia. Ah! pero esos gabachos se lo merecen por cabrones. Gracias debiéramos darles por tratar de controlar y regular la actividad al menos en su territorio.

Resultado, que aún y todo España demanda servicio de transporte por carretera.

Hay falta de conductores profesionales, pero no se da oportunidad a los noveles. Los jóvenes no ven atractiva esta profesión, normal, para ganar 1.500 € netos no hace falta irse tres semanas fuera de casa y llegar para coger ropa limpia y volver a marchar, que nadie nos tome por tontos que solos nos bastamos. Que no se olvide nadie que el salario es algo importante pero también lo es conciliar vida familiar y social. Alguno, por sus comentarios en los foros, por 3.000 € seguiría siendo esclavo del trabajo y prisionero de su cabina. Tontos no, lo siguiente.

No es la huelga la solución.

La solución pasa por una regulación clara y ordenada del sector, con sus normas de obligado cumplimiento, sin zonas oscuras. Para las empresas no puede ser España un paraíso de incumplimiento en las normas, hay que normalizar en qué condiciones se trabaja en España, para eliminar las empresas buzón que tanto usamos por estos lares.

Hay que exigir que se cumplan los convenios a rajatabla, no puede ser que se firme cualquier cosa a sabiendas de que no se van a cumplir y eso pasa por denunciar a troche y moche aquellas situaciones que sean claras en el incumplimiento. Pero no solo hay que pedir a las empresas que cumplan y a los trabajadores que denuncien, el Estado a través de sus inspecciones de trabajo y hacienda, tienen que entrar a saco en todo tipo de fraude en el sector y no bailarle el agua a los cargadores que bien hacen honor a su nombre, cargadores de ilusiones, trabajos y economías, se cargan todo lo que toca con sus abusivas condiciones.

La unidad comienza por conocer las normas. Las empresas, autónomos y asalariados deben y están obligados a su conocimiento y a poner en práctica la legalidad y ser responsables de cuál es su obligación respecto a su trabajo y saber para quién trabajan, que no es otra que transportar las mercancías en las mejores condiciones y en el tiempo necesario, sin cargas y descargas, sin incumplir el tiempo de descanso, sin poner dinero para trabajar.

Aquel que desconozca esta regla o lo haga a sabiendas sobra en el sector, basta ya de aguantar a gente que no sabe gestionar su empresa y se muere matando, arrastrando al resto al suicidio colectivo.

Al gobierno le toca inspeccionar y sancionar duramente las irregularidades y la violación de las normas. A los autónomos les toca ponerse en su sitio y valorar sus riesgos y no tragar con el hambre y la miseria. A los asalariados les toca no aceptar la esclavitud de una cabina y denunciar todas aquellas situaciones que se salgan de los convenios firmados e infrinjan las normas.

Si queremos unión empecemos por nosotros mismos, uniendo la razón con la conciencia y el cumplimiento de las normas y poniendo en valor al colectivo. (Foto de archivo)

Camionero García

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