¿Qué pasó después? Segunda parte de ¿Por qué cerró? Opinión

¿Qué pasó después? Segunda parte de ¿Por qué cerró? Opinión

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Habíamos dejado la historia en el punto donde Transportes Taboada había cerrado y 35 padres de familia nos habíamos quedado sin trabajo por culpa de la ineficiencia de los señores de la dirección, pero lo que pasó a continuación aún es más esperpéntico.

Mientras los ex-trabajadores intentábamos buscarnos la vida para poder pagar hipotecas, alquileres, etc…,  que ya tenían atrasos provocados por la falta de pago de nuestros salarios los señores de la dirección se iban de rositas sin hacerse cargo de ninguna deuda de la empresa, ni asalariados, ni autónomos, proveedores, etc…, recibimos un duro.

El señor Consejero Delegado se dedicó a mover sus hilos por detrás entorpeciendo la venta del material de la empresa por parte del Administrador Judicial y provocando así que este material se echará a perder, sólo dos años más tarde se vendería prácticamente a precio de chatarra con lo cual lo obtenido de la venta no llegó a los bolsillos de los deudores. Sé que como este individuo era tan lince en los negocios acabó medio arruinado e intentó suicidarse, pero una vez más el que es inútil es inútil hasta para eso.

Pero aquí viene lo más sangrante de este caso, el señor Gerente y el Señor Jefe de tráfico como a efectos legales eran asalariados de Taboada, pues claro está se fueron al paro y mientras cobraban el paro estuvieron vendiendo viajes en negro a través de una empresa de camiones amarillos que se dedica al transporte de bobinas de chapa y que casualmente tiene relación familiar con Taboada.

Cuando a estos individuos aficionados a los productos cambadeses se les acabó el paro decidieron “legalizarse” y montaron una agencia para vender viajes de contenedores en el puerto de Vigo, negocio del siglo, dos caraduras con un teléfono aprovechándose de un montón de autónomos y llevándose la tajada del león sin más gasto y esfuerzo que coger unas llamadas.

Cómo la cosa cantaba mucho y por cubrir las apariencias se hicieron con un camión propio y convencieron a un buen amigo para que trabajará de chófer con ellos.

La cosa al principio no funcionaba mal, los contactos hechos por estos individuos gracias al buen hacer de los trabajadores de Taboada les consiguió trabajo suficiente para tener una pequeña flotilla de autónomos a su servicio.

Pero claro, una vez más se cumple el dicho: “La cabra tira al monte”,  y la afición de esta gente a los productos de Arosa y su gusto por la buena vida les llevó por medio mundo, viajes a Ucrania, EEUU, etc..,  y claro empezaron a llegar los atrasos en los pagos a su trabajador y sus autónomos, pero ellos seguían igual, viaje allí, fiesta aquí, etc….

Al final pasó lo que tenía que pasar, de un día para otro se esfumaron y ni su chófer ni los autónomos vieron un duro por el trabajo realizado, los rumores hablan de un agujero de entre 120.000 y 200.000 euros en aproximadamente año y medio que estuvieron funcionando, vamos unos cracks los individuos.

El Señor Jefe de tráfico ha intentado volver a trabajar pero sus actuaciones lo persiguen y ya lo han largado de varias empresas por que la fama le precede, lo último que supe de él es que sufrió un amago de infarto, cosa que me extraña por que para sufrir un infarto es requisito indispensable tener corazón.

El Señor Gerente sigue por ahí con su teléfono vendiendo viajes a cualquier gilipollas quiera arruinarse y escapado de los autónomos a los que arruinó, eso sí, ahora ya no usa el mismo nombre por el que se le conocía, ahora utiliza su nombre y apellido real por el que poca gente le conoce.

Y así acaba esta historia que aunque parezca surrealista es muy real y por desgracia no es la única de este estilo que pasa en nuestro sector.

(Foto: Archivo Diario de Transporte). Autor original: Basilio Aragon Posada 

 

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