Exento de tacógrafo. «El camionero ácrata». Opinión

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Cómo la mayoría sabéis, hay determinados transportes que no tienen obligación de llevar tacógrafo. Una de estas exenciones es la de los camiones de las orquestas que van por los pueblos amenizando las noches de verano. Algo que, en mi opinión, deberían revisar las autoridades por lo que paso a relatar a continuación.

Primavera del año 97, el pollo este que os escribe, con el carnet de camión recién sacado en una mano y la “blanca” de la mili en la otra, se dispone a buscar trabajo. Después de un par de entrevistas en las que me queda claro que sin experiencia lo tenía crudo, consigo a través de una amistad, un trabajo de chófer de orquesta.

En principio no pintaba mal la cosa. La música me encanta siempre que no sea reguetón y además me valía para coger experiencia, pero claro está, aquello tenía trampa. No era una orquesta grande de esas que llevan más tráilers que los Rolling Stones. Aquella se movía con un MAN 12.150 y el palco lo ponía la comisión.

Mis funciones no solo consistían en conducir, una vez llegado al campo de la fiesta, había que montar el escenario y mientras la orquesta tocaba, me tocaba encargarme del cañón de luz y la mesa de luces. Claro está, una vez acabada la actuación, también tocaba recoger.

Cómo comprenderéis, las horas de sueño en temporada alta eran mínimas. Recuerdo estar en Meis, al lado de Pontevedra, a las 5 de la mañana metidos en el barro hasta las orejas, intentando sacar el camión con ayuda de los de la comisión de fiestas en un estado etílico patético (neno, tú mete el camión aquí, que si luego no sale te ayudamos) y con la tensión de tener que estar en Lugo antes de las 12 de la mañana para tener todo a punto para tocar en sesión vermut.

La verdad, que a mí sí me valió para coger experiencia y más aún cuando apenas había salido de mi ciudad hasta aquel momento. Mis dos compañeros de cabina (era una cabina de tres plazas) Santi, antiguo bajista de los Nocturnos y gran técnico de sonido, me enseñó a meter el camión en sitios imposibles y Javi trompeta y espectacular guitarrista, alumno aventajado de Alberto Cereijo (guitarrista de Los Suaves) me enseñó a leer un mapa y calcular tiempos de llegada.

El ser el primero en llegar y el último en marcharse, reduce las horas de descanso al mínimo. Hay quien podrá decir que eso solo es en temporada alta, pero lo que duermas en invierno no se acumula para la primavera y verano.

No sé si las autoridades deberían vigilar más esta actividad o buscar alguna solución, pero raro es el verano que no hay algún accidente en este ramo del sector y en casi todos los casos es por falta de descanso del chófer. (Foto de archivo)

 

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