La carretera para quien la trabaja. "El diván del transporte". Opinión

La carretera para quien la trabaja. “El diván del transporte”. Opinión

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Xavi Navarro, Director de Transporte News Radio www.transportenewsradio.com

Conversación entre el presidente Madero y Zapata: «No, señor Madero. Yo no me levanté en armas para conquistar tierras y haciendas. Yo me levanté en armas para que al pueblo de Morelos le sea devuelto lo que le fue robado. Entonces pues, señor Madero, o nos cumple usted, a mí y al estado de Morelos lo que nos prometió, o a usted y a mí nos lleva la chichicuilota.» La idea de Zapata no era una rebelión campesina local, sino una revolución que asegurara tierras y buenas condiciones de vida.

El revolucionario mexicano Emiliano Zapata ya exigía hace más de cien años “la tierra para quien la trabaja”, una reivindicación que aún estamos lejos de alcanzar. La tierra sigue siendo fuente de negocio para unos pocos que terminan especulando con el hambre de millones de personas.

Pues eso mismo sucede en el transporte por carretera y que se refleja en el latifundio que poseen los grandes empresarios y el minifundio que les queda a los autónomos. Las leyes y normas para el sector, de obligatorio cumplimiento, redactadas por el Gobierno, por un lado y los perjudiciales acuerdos firmados con los cargadores por otro solo traen miseria y economías de subsistencia para la gran mayoría de los profesionales del transporte españoles.

El negocio del transporte en manos de unos pocos

.- Latifundio del sector: Explotación empresarial de tamaño considerable caracterizada por el carácter extensivo y variado de sus servicios, el empleo de obreros asalariados (contratados normalmente de países del este de Europa), y el absentismo de los propietarios que delegan la gestión de la compañía en capataces que buscan resultados económicos aplicando cuantas fórmulas sean necesarias, independientemente de cómo afecten a sus trabajadores.

.- Minifundio del sector: Forma de propiedad de una tarjeta de transporte caracterizada por el pequeño tamaño de sus negocios. Suele pertenecer al propio autónomo que es el que la trabaja y su producción generalmente está orientada al propio consumo.

Hasta ahora, los distintos gobiernos y sus representantes en el Ministerio de Fomento no han hecho otra cosa que apuñalar a pymes, autónomos y asalariados del sector de mercancías por carretera con sucesivas reglas de juego pensadas primero en arrinconar en ínfimos minifundios a la parte débil del sector, aumentando la capacidad de los latifundios del gran empresariado, para posteriormente modificar la estructura laboral formando legiones de falsos autónomos y asalariados explotados.

Para quienes están en la cima del poder, la solución consiste en “desatomizar” a los transportistas, eliminar definitivamente esos minifundios. La solución final, el Zyklon B de la gran patronal.

Paralelismo con la revolución mexicana

El lujoso nivel de vida de los terratenientes, que contrastaba con el de los campesinos pobres, los cuales seguían en condiciones de extremo atraso, provocó la rabia de los campesinos, que se expresó primeramente en la lucha por recuperar sus tierras y también contra las formas de opresión en las que vivían. Quienes llevaron a cabo las transformaciones en la revolución fueron las masas campesinas y explotadas que se vieron representadas por Zapata.

El eslabón débil de la cadena de suministro, no es ni más ni menos que ese profesional de la carretera menospreciado cuyo trabajo alimenta las grandes cuentas empresariales. Ese profesional desvalido que se enfrenta día a día a cargadores y empresarios fuertes, tras su apariencia de legalidad respaldada por la Administración.

Ese profesional que recorre Europa en su camión y al que le buscan las vueltas para que pierda el descanso, pierda la posibilidad de estar junto a los suyos y pierda, incluso, hasta la vida porque el latifundio del señorito lo requiere.

Pues bien, Ya no está Zapata, pero las condiciones son muy similares. No hay conductores en España, no nacen nuevas vocaciones, hay cálculos que cifran en 15.000 los que necesita la patronal del transporte. Sin embargo, ya no son tan desconocidas las miserables condiciones de trabajo de la mayoría de estos profesionales, todo ello gracias a las redes sociales, ya que los medios de comunicación cercanos al poder, la mayoría, lo han ocultado cuanto han podido.

Y no solo eso, vienen empujando, de un tiempo a esta parte, nuevos movimientos más o menos organizados de autónomos y asalariados. Apoyados por organizaciones sociales, sindicatos y algunos partidos políticos incipientes, estos transportistas indignados se mueven como los revolucionarios de Zapata, hoy doy un golpe de efecto aquí (en Bruselas, en el Congreso, en las Administraciones) mañana allí (en las movilizaciones). Pues, visto así… ¡¡¡VIVA ZAPATA!!! (Foto de archivo)

 

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