A un "camionero" que ya se cree "el dios de la carretera"

A un “camionero” que ya se cree “el dios de la carretera”

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@Camioneroleones.- Uno se encuentra en la carretera a personajes, compañeros, camioneros, y no tanto, supuestos “profesionales”, recién llegados al transporte, y todo aquel tipo de personas que circulamos a diario con nuestros camiones, para hacer el trabajo que hemos hecho siempre, sin que tengan nada que ver, para el caso, las décadas y años pasados y los actuales.

Pero en este caso, el azar y ese destino con el que nacemos marcados desde que venimos a este mundo; en mi caso particular ha hecho que me tenga que encontrar con alguien, que cuando lo conocí por primera vez, ya me pareció que siendo un simple aspirante de autoescuela a la profesión, ya daba muestras de saber demasiado. De querer dar lecciones sin haber cogido el volante de un trailer, a este que ya peina demasiadas canas a mis cuarenta y dieciocho años, -como le gusta referirse a sus años al maestro Sabina-.

Pasado un tiempo me llegan noticias directas de que nuestro protagonista ya está en la carretera con un trailer. Así que por amistades más o menos cercanas me van poniendo al corriente de su trayectoria. Hasta que un dia, suena mi telefono móvil, el numero es desconocido para mi, contesto y al otro lado está su voz. Me pide ayuda porque está haciendo un viaje con el camión, el GPS del mismo no le aclara demasiado el trayecto y el del navegador de Google del telefono le parece poco claro. Abro el Google Maps en el ordenador, le guio por el mejor trayecto y damos por terminada la conversación con los saludos y gracias correspondiente. Algo que suelo hacer habitualmente con aquellos que acuden a mi pidiéndome ayuda por facebook.

Pasa el tiempo, como tres meses, desde aquella conversación, hasta que el destino hace que coincida comiendo con un viejo amigo y compañero de ruta. Mire usted por donde, resulta que nuestro protagonista acaba de ser despedido de la empresa en la que él ahora trabaja. Así que pasa a relatarme sus andanzas de manera detallada, ya que fue testigo directo de sus “aventuras”, sus “machadas”, que a mi me habian llegado via terceras personas, y su supuesta profesionalidad y maestría que relataban andanzas que nunca me terminé de creer.

Llegó a la empresa en cuestión con apenas dos meses de experiencia previa con trailer en su primera empresa. A los dos días ya tuvo una primera bronca con el más veterano de la empresa porque pretendía darle lecciones equivocadas, de cómo se tenía que soltar una plataforma. El “camionero dios de la carretera” sostenía que la mejor forma era bajar las patas, levantar la suspensión, soltar la quinta rueda, volver a bajar las patas y si estaba con mucho peso bajar la suspensión de la plataforma y sacar la cabeza tractora. Esto provocaba que el peso de la plataforma consiguiera que las patas se doblaran, pero para nuestro protagonista esa era la manera acertada y por lo tanto estaba dispuesto a pelarse con quien hiciera falta.

Otra de sus andanzas. era dar lecciones magistrales al resto de compañeros de cuál era la mejor ruta, la más corta, la más rápida, las mejores trampas con el tacógrafo que nunca detectaba la Guardia Civil, y toda una serie de supuestas lecciones que hacían que el resto de conductores de la empresa parecieran unos novatos. A esto se unía esa supuesta e inquebrantable amistad con encargados y jefes. Una confianza de la que no dudaba públicamente en hacer gala. Pero que en realidad no eran otra cosa que su conversión al lado oscuro del transporte, haberse convertido en el chivato oficial de la dirección a la que mantienía puntualmente informado del trabajo de los compañeros.

Sé que a estas alturas habrá más de un lector loco por conocer tu nombre, pero publicarlo solo serviría para que te colgaras una medalla, entraras al barro y de paso te causaría, a pesar de todo, muchos más problemas. Como tengo mucho respeto por las amistades que tenemos en común, después de comentar con ellas la idea de publicar tus andanzas, me han pedido por favor que no ponga tu nombre. Pero te confieso Victorino, que no he podido resistirme, es más estoy tentado de poner también los apellidos. Dame tiempo, sigue así como vas, que yo pediré a la providencia que la carretera haga que nos encontremos cara a cara. Después de ese encuentro ya veremos.

Pero, “machito”, llevas muy mal camino, vas de “camionero matagigantes”. Es más, me cuentan que afirmas desayunarte cada dia un par de guardias civiles, dos encargados, tres camioneros y de postre presumes de liarte con más de una camarera de restaurante. Vamos que eres “la reostia”, el “número uno de las nuevas generaciones”, el representante ideal de una nueva generación de camioneros. Esa que a los veteranos en esto nos llama viejos, que afirma que tenemos que retirarnos ya de la carretera porque somos un estorbo y nuestras andanzas del pasado os suenan a batallitas tipo “abuelo cebolleta”.

Parece ser que los que son como tú; nunca los jóvenes que acceden a la profesión con admiración, respeto y dispuestos a seguir aprendiendo, que también los hay, y muchos afortunadamente; los que son como tú, decía, habéis llegado dispuestos a mandar, con malas formas, con adelantamientos arriesgados, maniobras peligrosas, incapaces de ayudar a otro compañero y todo lo demás. Vamos que vais a “vuestra bola” que se dice ahora. Por lo que estoy seguro que tendré material para otro editorial. Así que como siempre, para los profesionales del volante: ¡¡¡¡BUENA RUTA!!!!. (Foto: Archivo Diario de Transporte)

 

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