¡Una madre se muere solo una vez nada más!. "El camionero García". Opinión

¡Una madre se muere solo una vez nada más!. “El camionero García”. Opinión

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Cada día pierde uno mayor capacidad de asombro en nuestro oficio, un todo vale para que nuestra cuenta de resultados no sea de color rojo y nos ponga al borde del abismo. Para ello hay que engañar, mentir, poner a perros de presa en la puerta de las reclamaciones, enviar al infierno a aquel que se revele a la tiranía salvaje de algún que otro desalmado, amenazar con despidos o represiones varias para apartarte del rebaño.

Un todo vale ante la impotente indefensión a la que muchos se ven abocados. Que las jornadas son interminables, lo aceptamos, que somos guardia y custodia del camión y de la mercancía mientras dormimos, también lo aceptamos, que nos desprecian y arrinconan en cualquier almacén, también, de mala gana, lo aceptamos, que nos apalean en cualquier aparcamiento, asumimos que puede ocurrir, incluso asesinarnos.

Aceptamos lo que sea por no manchar la buena imagen de nuestra empresa, por una práctica honrosa de hacer nuestra labor, para que nuestra empresa no se vea afectada por una mala decisión que tomemos, al fin y al cabo para que quien nos mal paga, no pierda el cliente o su cuota de mercado.

En alguna de esas que se llaman empresas, por poner su patrimonio en riesgo, ofrecer trabajo y crear riqueza para su comarca, digo en alguna, donde los conductores se dejan la vida en ello, alguna hay que abandona a sus trabajadores en la estacada cuando surge el mínimo problema. Conocemos quien habiendo sufrido un accidente con muertos, por desgracia, se les llena la boca con poner abogados y lo que fuera necesario y que nunca llegó, escondieron la cabeza cual cobarde avestruz bajo la tierra, pero ya no se acuerdan cuando exigían el tira, tira que hay que llegar como sea.

Los hay, personas, porque la empresa es una persona jurídica, que siempre encontrará un cabeza de turco que se coma el marrón. Los hay tan viles que no reconocen el valor de las personas a su cargo y niegan cualquier asistencia al médico u hospital que sea necesaria, que para ellos no tienes derecho a compaginar trabajo y familia, que se pasan la norma por el forro de los cojones y son el rey en su castillo. Muchos de ellos ni siquiera son la empresa, sino los sicarios enviados para asesinar cualquier demanda de derechos y alguno, si la empresa supiera del trato vejatorio que da a sus conductores, quizás estaría en la cola del paro.

Lo que raya lo indecente y lo inmoral son los casos, y los hay, donde estos hijos de puta, priorizan la carga o descarga a la muerte repentina de un familiar cercano al conductor, ¡¡¡SI, LOS HAY!!! PORQUE UNA MADRE SE MUERE SOLO UNA VEZ, UN PADRE, UN HIJO, LA PAREJA O UN HERMANO O HERMANA, hijos de puta que después de darte el pesame te dice que en cuanto cargues te bajas para casa, aunque te cueste cuatro días llegar y cuando llegues solo te encuentres la desolación y la tristeza, donde se necesitaba tu presencia para compartir y soportar el dolor, solo quedará la soledad y el eterno remordimiento de no haber llegado a tiempo, sabiendo que no te lo perdonarás nunca.

Hemos puesto nuestra vida en manos de canallas sin alma, sin corazón y todo ello por ayudar a quien te paga y pone en tus manos una mal llamada confianza que no es recíproca y si avariciosa y esclavista.

No voy a hacer proclamas a favor de la unidad y en contra del abuso, sabemos que tenemos lo que merecemos como colectivo, pero sí me gustaría decir desde mi experiencia, que no solo pregunteis por el salario a cobrar, sino por el tipo de bienestar que ofrece la empresa a cambio de nuestro trabajo. A nadie le dan tres mil por ocho horas y a casa. Sabemos lo que es el camión en su máxima expresión y quien no lo sepa que se ponga a ello, porque desde el “desde” hasta el “hasta” hay un espacio tiempo que les pertenece a ellos y donde tú solo eres una pieza más del camión.

Quiero desde aquí, solidarizarme con ese compañero que perdió a su familiar cercano últimamente y la empresa primero le dio orden descargar y cuando llegó a nuestra querida y amada España le dijo, “cuando dejes el camión cargado, puedes ir a casa” ¡¡¡QUE POCA VERGÜENZA!!!

Estas y otras cosas están pasando, algunas se denuncian, otras por desconocimiento, no. Nos han perdido el respeto y nos va a costar ganarlo otra vez. Nos sometemos a la tiranía de los mercados y somos la pieza más débil del camión, porque no somos de acero, somos de carne y hueso y algunos sentimos emociones y tenemos sentimientos, por eso amamos este oficio. Pero también amamos a nuestras familias y a nuestros amigos y queremos regresar cuando sea posible para estar con ellos en las alegrías y también en las tristezas. El camión no dicta estos comportamientos, los dictan empresarios y subalternos tiranos y dictadores que no ven más allá de su cuenta de resultados. (Foto de archivo)

Camionero García

 

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