El camionero es la primera imagen que ven los clientes de las empresas de transporte. "El diván del transporte". Opinión

El camionero es la primera imagen que ven los clientes de las empresas de transporte. “El diván del transporte”. Opinión

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   Xavi Navarro. Director de  www.transportenewsradio.com

Cuando el camionero o el repartidor llegan a su punto de entrega o recogida de mercancía este es la imagen de marca de la empresa, con su sola presencia representa a la misma. Las empresas de transporte no deben obviar este hecho ya que sus clientes esperan, no solo la eficacia del servicio, sino que este se realice desde una empresa seria y formal. Pero no siempre se cumple con este estándar básico de las relaciones entre empresa y cliente, por lo que el grado de satisfacción se ve defraudado. Pero, ojo, la culpa no es del profesional de la carretera, no, la responsabilidad ha de ser repartida entre la empresa de transportes y el cliente final. No se debe matar al mensajero y menos aún cuando se conocen todas las circunstancias.

Imagen y condiciones de trabajo del transportista

El profesional del transporte, el conductor, ya sea asalariado o autónomo sufre de una presión constante en su trabajo, con horarios inhumanos y realizando labores que no le competen (como la carga y descarga de sus vehículos). Con lo mal pagados que están no pueden descansar en áreas de servicio donde puedan mantener cierta higiene personal y lavar su ropa. Se sienten a su vez camioneros y vigilantes jurados de la mercancía y del vehículo, con lo que deben olvidarse de otras actividades de ocio en sus horas de descanso. Mal comen, mal duermen, en fin, que con unas condiciones de trabajo mucho más mejorables podrían dar esa imagen que desea ver el cliente final cuando le entregan su mercancía.

Ellos, los clientes, esperan ver en sus instalaciones, oficinas o naves de carga a un conductor con uniformidad impecable, limpio, educado, cortés y conocedor de su trabajo. Lamentablemente no siempre es así, debido a las penosas condiciones en las que se encuentra el profesional a la hora de realizar su labor. Sin embargo y habida cuenta de que esta sociedad cada vez es más voraz con sus exigencias la mayor parte de clientes que reciben al conductor no tienen en cuenta ciertos aspectos en las relaciones entre ellos y sus proveedores de servicios de transporte.

El cliente debe cumplir la Ley

Casi ningún cliente cumple con el protocolo de Coordinación de Actividades Empresariales, exigido por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, ni en lo más básico: ningún intercambio de documentación en materia de prevención de riesgos, deficiente o nula información y formación al conductor sobre recursos preventivos en el centro de trabajo del cliente, de sus instalaciones y riesgos inherentes mientras realiza su actividad entre él y la empresa principal o contratista, además de la concurrencia con otras empresas en ese mismo centro de trabajo. La información que se intercambia debe ser real, actualizada, suficiente y por escrito cuando alguna de las empresas genere riesgos calificados en la evaluación de riesgos como graves o muy graves; riesgos que ya se contemplan en el propio proceso de carga y descarga de la mercancía.

Además, la empresa principal, el cargador, debe disponer de instalaciones suficientes para evitar penosidad en las condiciones de trabajo del conductor, tales como confort de temperatura, servicios con total higiene y puntos de espera cómodos y protegidos donde realizar las esperas si las hay. El trato que debe recibir el profesional de la carretera en las instalaciones del cliente debe ser cordial y educado, son tan personas como los trabajadores de la empresa principal. Bueno, pues algo que parece tan básico y que debería ser la norma se incumple con total impunidad, así que los transportistas sufren todo tipo de vejaciones a diario y con muy poco respaldo por parte de la empresa de transporte para la que trabaja o de las autoridades competentes. Estas últimas no reciben casi ninguna denuncia al respecto, aunque desde estas líneas quede mi propuesta de realizar inspecciones frecuentes y sin avisar a las instalaciones de los cargadores, se llevarían más de una sorpresa.

Dirigido a las empresas de transporte y operadores logísticos

En resumen, si se quiere apostar por la calidad del servicio (y no solo por la incesante rebaja de costes que ineludiblemente abocan al cierre de las empresas) se han de mejorar los derechos y condiciones de trabajo del profesional de la carretera y, por supuesto, incrementar sus beneficios económicos. Después se podrá exigir ciertas pautas, tales como las de buena presencia y uniformidad. Lograr la excelencia en el servicio que tanto predican los gurús de los foros de logística pasa por tratar con respeto y humanidad a los que sostienen la imagen y el propio servicio de las empresas de transporte. (Foto: Archivo Diario de Transporte)

 

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