Amazon da un paso más: monta peonadas de familias que reparten en su propio coche

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Amazon da un paso más: monta peonadas de familias que reparten en su propio coche

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Amazon Flex permite a los autónomos en España hacer de repartidores usando su propio coche. La realidad es que familias enteras trabajan (de forma ilegal) para el gigante. 

Antonio y Paula, su mujer, tienen 53 y 54 años, dos nietas pequeñas y un Citröen C3. Ella cuida de las niñas, que corretean por los alrededores del polígono industrial de Alcobendas, mientras él empaca el coche con paquetes de Amazon. Llevan poco tiempo en España: vinieron de Venezuela en julio y empezaron a trabajar para la multinacional hace un mes.

“Trabajamos cuatro horas cada día. A partir de los 50 años no te contrata nadie: es una buena opción”, indican. Por las cuatro de hoy, Antonio cobrará 56 euros (14 euros la hora), de los que tendrá que descontar el combustible, el mantenimiento, el seguro y la cuota de autónomos mensual. Paula no cobrará nada, porque solo le acompaña para ayudar en el reparto. Cuando terminan de llenar el maletero y de atar a las crías a sus sillitas en el coche, se despiden y se van a entregar.

Hace apenas seis meses, Amazon introdujo Flex en nuestro país: un modelo tipo Glovo o Deliveroo en el que repartidores hacen entregas de paquetes o bolsas de la compra (de Amazon Prime) en su coche y asumiendo todos los gastos derivados. Antonio y Paula (nombres ficticios, para proteger su identidad) son dos de ellos: como su Citröen C3, cada día a partir de las 10, filas y filas de coches particulares acuden a los almacenes de la multinacional para cargar y salir a repartir, como si de una peonada se tratara.

Hasta la llegada de Flex, Amazon solo trabajaba con las grandes paqueteras (MRW, UPS, Correos y SEUR) y con otras más pequeñas (OTL, Tipsa, Ara Vinc e Instapack, que reparten bajo marca Amazon Logistics), subcontratadas a raíz de que las primeras se hartaran de sus condiciones abusivas (mucho volumen a poco precio) y redujeran sus contratos con Amazon. Así, y a base de imponer a sus repartidores jornadas eternas pagadas a 5,38 euros la hora, las pequeñas se hicieron con su parte del pastel.

Ahora, a estas empresas les ha salido competencia, más barata y menos profesional: los autónomos de Flex. Las asociaciones de autónomos consideran la maniobra un claro ‘dumping’, una bajada de precios para eliminar la competencia.

Colas de coches particulares, a la espera de recibir sus paquetes para repartir. (A. P.)

Colas de coches particulares, a la espera de recibir sus paquetes para repartir. (A. P.)

“Obviamente, ha afectado a nuestros volúmenes: todo lo que Amazon reparte por sus medios no lo repartimos nosotros”, explican desde SEUR. “Pero su tarta es tan grande que no nos excluye. Solo quita un trocito a cada uno”. Sus repartidores han pasado de salir con unos 90 paquetes a 40. En Instapack —la paquetera pequeña que más volumen se llevaba— también lo han notado. “A nosotros nos ha afectado a mejor”, cuenta un empleado. “Ya no salimos con la barbaridad de paquetes de antes. Aunque el sueldo sigue siendo bajo, tenemos rutas normales: podemos cumplir nuestro horario y no regalar horas”

Flex va dirigido a autónomos, pero muchas familias trabajan en el mismo coche para ir más deprisa y vigilar los paquetes cuando el otro no está

Amazon no da datos sobre cuántos autónomos se han apuntado hasta la fecha a Flex. Tampoco en qué almacenes ha implantado el programa, aunque los repartidores indican que trabajan en tres de los de Madrid (Getafe, Alcobendas y Las Rozas, con Prime), dos de Barcelona (Zona Franca y Martorell), otro en Sevilla y otro en Valencia.

El sistema es el siguiente: la empresa, que recluta a través de portales de empleo y de su web repartidorautonomo.com, ofrece a “autónomos que quieran ampliar sus ingresos” varias horas de reparto semanales: solo es necesario tener coche, bajarse una ‘app’, pasar un control de antecedentes penales y empezar a trabajar. Una vez más —recuerda los casos de Glovo y Deliveroo—, la fantasía del ‘elige tu propio horario’ es falsa. “Coger bloques de horas es difícil: tienes que estar continuamente con los dedos sobre la aplicación, porque somos muchos y salen pocos”, explica Susana a las puertas del almacén. “Tienes que ser muy rápido, porque vuelan. Te tiras muchas horas así”.

Reparto en familia: uno entrega, el otro vigila

Susana está fuera del recinto de Amazon en Alcobendas, que ya tiene su propio logo de Flex. Son poco más de las 10 de la mañana y espera a su marido, que está dentro con el coche. Él es el único que pertenece al programa y que puede pasar a cargar. Llevan desde enero repartiendo juntos: aunque Flex va dirigido a autónomos, son muchas las familias que trabajan en el mismo vehículo para ir más deprisa y vigilar los paquetes cuando el otro no está.

“Tenemos otros trabajos, esto es algo adicional. Repartimos juntos porque los paquetes se ven desde fuera del coche: dejarlos ahí es muy peligroso, pueden romperte los cristales, llevárselos y es tu responsabilidad”, explica. “Y en los sitios donde te toca, no siempre puedes aparcar. Tienes que dejarlo en segunda fila, así que él entra y yo me quedo en el coche. O, si en una urbanización tiene 10 entregas, entro con él y le ayudo a llevarlos, porque yo no puedo repartir”.

Otra imagen de las colas de autónomos en los almacenes de Amazon. (A. P.)

Otra imagen de las colas de autónomos en los almacenes de Amazon. (A. P.)

El afiliado a Flex es, a todos los efectos, su marido: él ficha con la ‘app’, recoge los paquetes y cobra semanalmente, aunque el trabajo lo hagan los dos. El caso de Sandra y Laura (nombres ficticios), que acompañan a su padre en el reparto, o de Jennifer, que también aguarda a su marido en la puerta, es similar. “Vengo de vez en cuando para facilitarle la entrega. Si no encuentra aparcamiento, me quedo con el coche y lo muevo. También por seguridad: es un riesgo llevar tantas cosas que no se sabe qué valor tienen porque van empaquetadas. Entre los repartidores se avisan de zonas que pueden ser peligrosas, de ‘tened cuidado aquí, porque me han reventado las lunas”.

Un particular no puede llevar paquetes por ahí, el vehículo puede ser propio, pero necesita una autorización administrativa

La responsabilidad de lo que pase en el coche (accidentes si llevas a tus nietas o robos de paquetes) es uno de los aspectos que más dudas legales generan: Amazon no solo no se hace responsable, sino que no cuenta a quienes se apuntan que para repartir mercancía en coche en España necesitas una autorización administrativa. “Cumplir con la normativa será en todo momento tu responsabilidad”, explican desde la asesoría Txerpa, que ha analizado el contrato de Flex. “De hecho, tú exonerarás de toda responsabilidad y mantendrás indemne a Amazon frente a cualquier demanda relacionada con pérdidas o daños que hayas cometido. Vamos, que tú eres el total responsable de lo que suceda con los paquetes”.

“Es uno de los principales problemas. Un particular no puede llevar paquetes por ahí”, afirma Celia Ferrero, vicepresidenta de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). A diferencia del reparto de mensajería (el que hacen Deliveroo y Glovo en bici o moto), el de mercancía “está sujeto a una autorización administrativa: el vehículo puede ser propio, pero necesita esa autorización. La manipulación de ciertos objetos conlleva un riesgo y debe estar cubierta por un seguro especial. Si es un vehículo particular no afecto a la actividad económica, no podrán deducírselo aunque sea su herramienta de trabajo. Si llevan acompañantes, tendrían que estar dados de alta como autónomos colaboradores. Y si tienen un accidente, el seguro del vehículo rechazaría la cobertura por estar realizando una actividad económica”.

El maletero lleno de paquetes.

El maletero lleno de paquetes

Eso por un lado. Por otro, los medios de trabajo: además de la paquetería —que sale de Alcobendas y Getafe—, Flex opera con Amazon Prime en Las Rozas, con repartos de bolsas de la compra en las franjas de dos horas que prometen al consumidor y que todos los repartidores intentan evitar, porque Amazon no les proporciona carros.

Repartir bolsas de mercado es matador. Pueden ser 10 bolsas con botellas de litros: no dan carros y es muy incómodo”, explica Severio, un repartidor que ha reducido su jornada en otra empresa para coger horas en Amazon y aumentar su salario. “Intento evitarlo, pero si no hay más, lo cojo”. Los trabajadores de Amazon Prime subcontratados en Instapack también estuvieron meses dejándose la espalda antes de que su empresa les pusiera carros para cargar.

El sector ve dos riesgos: Amazon no advierte de los riesgos que conlleva el trabajo y contribuye a la devaluación del trabajo de repartidor

Preguntados varias veces por las condiciones, desde la empresa solo responden que “Amazon Flex ofrece a los participantes la oportunidad de descargar la aplicación, ser evaluados y comenzar a entregar paquetes de Amazon como socios de entrega independientes, utilizando la tecnología de Amazon para apoyar sus servicios de entrega ganando 14 euros por hora. Para más información, por favor, visita la página sobre Amazon Flex aquí”.

“Se sacan unas pelillas: 672 euros al mes”

El precio por hora de Amazon es superior a la media del sector, pero en ningún caso Flex es el trabajo principal de nadie. Amazon se desliga así del problema de falsos autónomos que tienen Glovo o Deliveroo: en teoría, no hay límite de horas, pero “más de tres o cuatro jornadas a la semana no te sacas”, explica Julián, otro repartidor. “Se sacan unas pelillas. Pon que tenga tres horas durante cuatro días: son 12 a la semana, 168 euros, 672 al mes. Lo combino con otros trabajos, porque si no no podría pagar autónomos”.

Foto: Reuters.

Foto: Reuters

Que Amazon venda Flex como actividad complementaria es una maniobra, continúan desde ATA, “para curarse en salud. Es el gran debate de estas plataformas: habrá de todo, autónomos puros, falsos autónomos y gente TRADE [trabajador autónomo económicamente dependiente]. Si no trabajan en exclusiva no son falsos autónomos, pero si no puedes rechazar un servicio ni negociar los precios, hay un problema. También con las facturas: si eres autónomo, tienes que emitirla tú”. La aplicación de Amazon paga directamente, además de calificar a los repartidores en función del servicio y la puntualidad de sus entregas para asignarles más o menos horas o desconectarles del programa si no cumplen.

Las principales reticencias del sector vienen por dos sitios: uno, no advertir de los riesgos que conlleva el reparto de mercancías y, dos, la progresiva devaluación del trabajo de repartidor. “No es lo mismo una persona que tiene un vehículo que un profesional”, reconocen desde ATA. “Pero desde el punto de vista del cliente, tener una red tan amplia lo que hace es rebajar sus costes: si negocian con grandes empresas, los precios serán más elevados que si contratan individuales”.

“El sentir general del sector es que es normal que aparezcan otros actores, pero que compitamos todos con las mismas reglas“, concluyen desde SEUR. “Lo que subyace es el precio: al final, contratar un autónomo y facilitarle la rotulación, el uniforme, el GPS y la PDA conlleva unos gastos, que no son los mismos de contratar a un señor que se busca la vida”. Fuente original: elconfidencial.com

 

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