Se cierra el reparto de la millonaria herencia de la «gran dama de BMW»

Se cierra el reparto de la millonaria herencia de la «gran dama de BMW»

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Dos años y medio después de la muerte de Johanna Quandt, la matriarca de la familia más rica de Alemania, también apodada como la «gran dama de BMW», por fin se ha cerrado el reparto de su fortuna. Sus dos herederos, sus hijos Stefan Quandt, de 51 años, y Susanne Klatten, de 55, se dividirán el control y las acciones de BMW de forma que él se queda con el 25,8% y su hermana con el 20,9%.

La estructura accionarial del consorcio automovilístico no se modifica y el 46,7% de sus acciones queda en manos de la familia Quandt. Ambos han hecho saber que no tienen intenciones de vender o desprenderse de su participación, que supone solamente una parte de la fortuna familiar. Los dos hermanos Quandt figuran en la lista de multimillonarios de la revista «Forbes»; el puesto 38 para Sussanne con 25.000 millones de dólares y el 47, para su hermano Stefan con 22.000 millones.

La historia de la riqueza familiar estuvo estrechamente relacionada con la jerarquía nazi, tal y como la propia familia se ha encargado de ventilar abriendo su archivo a historiadores que así lo han constatado. Harald Quandt, hijo del primer matrimonio de Magda Goebbels con Günther Quandt, sobrevivió a la guerra y heredó las empresas que habían producido armas, misiles antiaéreos y submarinos para las tropas de Hitler; las mismas en las que trabajaron unos 50.000 «trabajadores forzados», procedentes en su mayoría de los campos de concentración. Sus participaciones en las compañías Bayerische Motoren Werke (BMW) y Daimler AG fueron multiplicando su valor a lo largo de las décadas.

Johanna Quandt

Johanna Quandt-EFE

La familia ha vivido durante esas décadas en la más absoluta discreción. Johanna Quadt ingresó en la empresa con casi 30 años como secretaria y en menos de cinco, en 1960, se casó con Herbert Quandt, hermano de Harald. En los alrededores de su mansión en Bad Homburg, un exclusivo barrio residencial cercano a Francfort, los dependientes de tiendas de comestibles la conocían como clienta habitual porque le gustaba cocinar personalmente para los suyos y, cuando falleció su marido, asumió la vicepresidenta de la Junta de Vigilancia de BMW y del gigante químico Altana.

Rara vez conceden entrevistas, pero Susanne acudió a la prensa en 2008 para denunciar que estaba siendo víctima de un extorsionador. «Era cariñoso, fascinante y cortés», confesó entonces sobre Helg Sgarbi. Había caído en sus brazos y estaba siendo chantajeada para evitar que llegasen a los medios de comunicación fotos y vídeos sobre sus encuentros amorosos. Tras pagar más de 7,5 millones de euros y tras hacerlo público, presentó una denuncia.

Excepto ese caso, los herederos Quandt han mantenido el anonimato como un sello de identidad. Stefane estudió ingeniería comercial y ha trabajado en Hong Kong y en Estados Unidos. Se casó en 2005 y tiene un hijo. Tiene fama de temperamental, mientras Susanne es considerada una profesional competente y sumamente disciplinada. Tras estudiar en Estados Unidos, trabajó como aprendiz en la planta de la sede de BMW en Múnich bajo el seudónimo de Susanne Kant. Ahí conoció a su marido, Jan Klatten, con quien tiene tres hijos. Fuente original: abc.es

 

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