Camiones perdidos por Galicia: los peores fallos del GPS

Camiones perdidos por Galicia: los peores fallos del GPS

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El caso de Laza, en el que un tráiler polaco quedó atascado en una comarcal orensana, es el último de una larga lista de estropicios ocasionados por conductores que confiaron demasiado en su navegador.

Confiarse en exceso a la pericia del GPS a veces es un riesgo en Galicia, donde en paralelo a la red principal de carreteras surge un laberinto de vías provinciales, comarcales y pequeñas pistas que, si bien tienen pocos secretos para los vecinos, acaban convirtiéndose en trampas para los menos avezados, y entre estos, los camioneros se llevan la palma. Según datos oficiales de 2015, en la Comunidad gallega hay más de 4.300 kilómetros de carreteras de menos de cinco metros de ancho, trazados titularidad de las diputaciones provinciales y los ayuntamientos, que sirve principalmente para conectar los núcleos de población del rural. Pero eso el GPS, a veces, no lo sabe.

Que se lo digan si no al conductor polaco que este lunes atascó su trailer en una pequeña carretera de Laza, en la comarca orensana de Monterrei, cuando siguió las indicaciones del navegador para llegar hasta la autovía A-52. El tráiler, que venía de descargar materiales de construcción para las obras del AVE, optó por fiarse de la ruta más corta y acabó en una vía de apenas tres metros de ancho. En una de las curvas, el gigantesco camión que pilotaba directamente no podía girar, y ante el miedo a caer por la pendiente, paró y llamó a la Guardia Civil. Los trabajos de remolque no se pudieron llevar a cabo hasta este martes y se vieron dificultados por la nieve caída, por lo que el conductor decidió pasar la gélida noche en la cabina. Protección Civil se preocupó de atender las necesidades básicas del camionero, mientras que la Diputación cerró al tráfico el vial, que no dejó incomunicado a ningún núcleo de población por existir trazados alternativos.

En septiembre, los escasos vecinos de la parroquia de Pentes, en el concello orensano de A Gudiña, no daban crédito cuando vieron encajado en sus estrechas calles un tráiler cargado de pescado que, en teoría, cubría el trayecto Vigo-Valencia. Debido al cierre de un tramo de la A-52 para mejoras en su asfalto, el conductor tomó una salida equivocada y acabó por una carretera que poco a poco fue estrechándose, y cuando entró en el núcleo de Pentes e intentó dar marcha atrás, quemó el embrague, averiando la cabeza tractora del camión.

El camión atascado en Pentes, en septiembre de 2017-EFE/BRAIS LORENZO

Otro conductor fue igualmente víctima a comienzos de 2017 de su asistente cuando transitaba por una carretera en los alrededores del aeropuerto de Peinador, en Vigo. El navegador le indicó una carretera en el núcleo de Cabral sin tener en cuenta la debilidad estructural de un puente, que cedió ante el peso del trailer.

Tampoco volverá a fiarse a pies juntillas de su navegador otro conductor, de nacionalidad checa, que en las navidades de 2016, en plena noche, se desvió de la A-6 en dirección a una cantera de Guitiriz (Lugo). Su GPS le indicó la ruta más breve y acabó en una pista no recomendada para vehículos de más de 10 toneladas. Su camión superaba las 40. El trailer acabó atascado en el barro en mitad de un bosque. Necesitó de una grúa especial para salir del hoyo y llegar a su destino.

Errores humanos

En otras ocasiones, el error no es imputable al navegador. Otro transportista cometió un -aparentemente- insignificante error al introducir su destino. Él quería llegar a la villa marinera de Cedeira, en la comarca de Ferrol (La Coruña), pero en su lugar tecleó Cerdeira, y terminó atascado en otra pista estrecha en mitad de la provincia de Lugo. Tardó 72 horas en que las asistencias pudieran remolcar su tráiler y devolverlo a la red principal.

No se exige ser de fuera de Galicia para pifiarla en la elección del trayecto. En el verano de 2017, el camión de una orquesta que venía de actuar la noche anterior en Beariz (Orense) eligió las carreteras del interior de la provincia de Pontevedra para llegar a su siguiente destino. Pero con tan mala pata que se quedó atascado en un puente de la EP-7104, que unía las localidades de Forcarei y Cerdedo. La aparatosidad del accidente obligó a que dos grúas de gran tonelaje intervinieran para sacar el camión.

Los entornos urbanos también son escenario de accidentes de camiones por exceso de tamaño. El túnel de María Pita, en La Coruña, tiene larga experiencia en ver cómo se atoran trailers que no comprueban primero que cumplen con las limitaciones de gálibo.

Pero sin duda el error más emotivo fue el que cometió Mandy, un conductor alemán al volante de un trailer de 17 metros cargado de guías telefónicas y que debía llegar a Hamburgo. Sin embargo, sin saber cómo ni porqué, se vio en las sinuosas carreteras que desembocaban en el faro de Punta Candieira, en Cedeira (La Coruña). Cuando se dio cuenta, la carretera terminaba en el faro. Aún hoy nadie se explica cómo fue capaz de girar el camión, pero su mala fortuna fue la rotura de un eje en la primera curva. Quien le prestó asistencia fueron Miguel y Fusa, el matrimonio encargado del faro, que acogieron al despistado transportista durante una semana, hasta que se pudo reparar la avería. Fuente original: abc.es

 

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