La noche, la carretera, la radio y yo. Editorial

La noche, la carretera, la radio y yo. Editorial
EXCLUSIVA

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@Camioneroleones.- Como una reflexión, como lo que escribí en su momento despues de una de esas noches que tenemos, de carretera, cigarrillos, café, radio, compañeros por la emisora para aliviarnos mutuamente el sueño, aunque no nos volvieramos a ver, sin conocernos en “vertical”. En definitiva, que esta reflexión, sea un HOMENAJE a todos los compañer@s del transporte, ya sea por carretera, ferrocarril, avión o barco.

También a los de la logística, trabajadores que nos sufren y que -a su vez- también padecen esa presión incomprendida de aquellas personas que solo conocen el mundo cuando lo ven en la pantalla del ordenador y creen que los camiones tienen alas, los barcos carreteras, los aviones vías de tren, los autobuses van por las vías del AVE y la comida de los supermercados para esta noche llega para ellos en “exclusiva” por helicóptero a las estanterías de los supermercados, los regalos que han comprado por Internet, se los traen para ellos en “exclusiva”.

Sencillamente porque han hecho la compra número 2 desde un teléfono movil “elppa” y están esperándolo como “agua de mayo” para mandar su mensaje de Feliz Año Nuevo -sin admiraciones-. En definitiva, que me lio, para tod@s l@s que pasaran esta noche fuera de sus casas, lejos de sus familias y entre lagrimas contenidas o, no tanto, echaran de menos a los suyos. A ELL@S van estas letras mal-juntadas:

La noche, la carretera, la radio y yo:

“Son desde hace muchos años mis dos compañeras más fieles, la noche y la carretera, es más, la primera me acompaña desde que tengo memoria, de niño, alla en mi amado pueblo leonés. Yo era un niño de esos que en los pueblos llamaban “raro”, travieso e inquieto de dia, tal vez porque era una especie de burro de carga, el intermedio, o casi, sexto por línea de nacimiento, (¡Un beso Maria del Carmen que estás en el Cielo!), de ocho; el de los recados, el de los palos por arriba y por abajo.

Tímido en la soledad, con la noche como aliada, traumado porque un hermano mayor capullo impuso su criterio, cuando el maestro y un fraile agustino vinieron a casa para llevarme a estudiar diciendo: “No va a vivir él como un rey y nosotros trabajando en el campo”. Aquella fue su sentencia para que yo no pudiera estudiar. El resultado fueron tres semanas o más llorando desconsolado por los rincones. Hasta que me juré a mi mismo en aquella soledad-carcel, tendría poco más 7 años: “Vale, pues lo hare por mi cuenta”.

A partir de ese momento, ese fué mi único objetivo. me escondia en mi sitio favorito, siempre con uno de aquellos libros que me pasaban los otros chicos del pueblo que si tuvieron la suerte de no tener un hermano mayor CENUTRIO y CATETO. ¿Quien con 10 años ha leído Ética y Psicoanálisis de Erich Fromm? Yo, mi primer libro, que tenía que guardar para que nadie lo encontrara antes de devolverlo a mi amigo Miguel del Valle Huerga, ahora profesor de universidad en Venezuela.

La noche como aliada, para pensar, llorar y siempre soñar con salir algun dia de aquella cárcel. Mas feliz que unas castañuelas cuando mi tío-padrino Julio, que ahora estará en el Cielo con el autobús repartiendo Ángeles, me llevaba con él en aquel Avia verde a la fruta a la zona del Levante, ¿Entendeis ahora el porque de la otra aliada, la carretera?.

Esa era para mi la libertad, la aventura, conocer tierras y gentes nuevas, hablar con ellas aunque no supiera su idioma, disfrutar -dentro de lo posible- los viajes, para sentirme el hombre más feliz sobre la tierra, sin miedo, solo curiosidad y que sea lo que el buen Dios quiera. ¡¡Ay la noche y la carretera!! mis dos amigas, complices, fieles como ellas solas, únicas y siempre diferentes.

La noche para refugiarme entre sus oscuros brazos, encontrarme a mi mismo en esa búsqueda inquieta e imparable, pensar, siempre pensar, reir y llorar en soledad, con la radio de fondo- se me olvidaba mi otra amiga incondicional, ¡Perdón! -y alla al fondo siempre diferente a cada centímetro, la carretera.

Confieso que inmerso en mis pensamientos, más de una vez me pasé caminos harto conocidos, aún me sigue pasando, esta mañana mismo sin ir más lejos, a pesar de llevar un gps de camión de 7 pulgadas. Otras veces sin mirarlo, como un autómata y parar.

Como lo hacía la mula de Braulio, “El cisquero” que repartía carbón vegetal para los braseros por mi pueblo mientras él dormitaba tumbado en el carro la borrachera y la mula siempre se paraba delante de los clientes de toda la vida.

Echar el freno de mano del Mercedes 460 y quedarme atónito, alelado, mirando a un lado, justo a la puerta del destino, que es etapa, y preguntarme ¿Cómo coño he llegado aquí si tenía la mente a cientos de kilómetros?

Esto último le habrá pasado a muchos de los compañe@s que lean esto. La mente y el corazón lejos, en la casa, en el banco…. ¿Que se yo? Pero siempre fieles las tres, incondicionales, sin pedir nada a cambio y dándolo todo. Como son l@s amig@s de verdad, que nunca te fallan por mucho que les pidas, ausentes en presencia física, pero que siempre estarán cuando les grites ¡¡Auxiliooo!!. Aunque solo sea para oír su voz y saber cómo les va esta vida.

Si, amigos, esta es la solitaria vida que llevamos los que nos dejamos horas de sueño, de fatiga, de cafés y cigarrillos. Esos momentos de conversación con el compañero que va atrás o en cabeza por la emisora. Esos que tal vez nunca vuelvas a ver, o sí, ¿Quién sabe? Pero que ahí están. Sencillamente porque son una como una prolongación de ti, como un hermano gemelo. Ell@s también tienen tus mismas e inquebrantables amigas. La noche, la carretera y la radio.

Luego, a solas, estará siempre el mejor amigo de todas las personas, el silencioso, el que nunca pide nada, ni siquiera que le quites el polvo que le oprime, el otro, el libro, con mayúsculas o como quieras. En silencio recordar antes de dormir los versos de Don Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos, conocido como Francisco de Quevedo, cuando encarcelado en la Torre de Juan Abad escribió: “Retirado en la paz de los difuntos, con pocos pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos, y escucho con mis ojos a los muertos”.

En fin, hoy tengo el dia sentimental y blandorro. Será porque se termina un año cargado de emociones, disgustos y dificil.  ¡Perdonadme por el rollo!. Pero lo necesitaba y despues de todo este blog no es mas que mi particular sillón de psiquiatra. Asi que, lo dicho, para l@s del principio, pero también para el resto: ¡¡¡¡BUENA RUTA!!!!”.

P.D.: Dedicado a Abel Eufrasio Gómez Fuertes, mi padre que está en el Cielo. A Hipólito García Cerezal que le acompaña Allí, jugando al dominó y sabemos que juntos, en las pausas para mover las fichas, nos guian, para ellos son y serán siempre las flores de nuestro jardín, que con mimo cuidamos. A Sonia por todo lo que solo ella y yo sabemos, a Leticia e Isabel. ¡Gracias!. Les dedico este vídeo-canción.

 

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