Reacciones en contra de la política de inmigración de Trump - Diario de Transporte

Reacciones en contra de la política de inmigración de Trump

Una jueza de Nueva York bloquea el decreto del gobierno estadounidense que suspende la llegada de refugiados. Miles de manifestantes rechazan la política de Trump; en Europa la condena es casi unánime. “Estados Unidos necesita fronteras fuertes”, afirma Trump.

Una situación que ha provocado que hoy se estén celebrando manifestaciones en Estados Unidos en contra de la decisión del gobierno de Trump y que ha desencadenado reacciones de rechazo a la media en otros países, principalmente en los directamente afectados.

Reacciones de rechazo alrededor del mundo

Ann Donnelly, jueza federal de Brooklyn, Nueva York, pasará a la historia como la primera mujer que puso un alto, parcial, al 45 presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Donnelly impidió al gobierno estadounidense expulsar a varios pasajeros que habían llegado el sábado al aeropuerto Kennedy de esa ciudad, convertidos en personas non gratas a ojos de la administración por ser originarios de alguno de los 7 países que incluye el decreto firmado por Trump, que suspende la acogida de refugiados musulmanes durante 4 meses. La Unión estadounidense de libertades civiles (ACLU por sus siglas en inglés), interpuso con carácter de urgente una demanda judicial el sábado contra el decreto. La jueza les concedió parcialmente razón.

Ninguna persona que llegue a Estados Unidos con su visado en regla podrá ser deportada como consecuencia del polémico decreto. Su suspensión estará en vigor hasta el 21 de febrero, anota la decisión de la jueza Donnelly. Diversos analistas estiman que una larga batalla judicial se perfila en el horizonte. Otra jueza federal de Virginia anunció también una resolución similar, en este caso en favor de pasajeros del aeropuerto de Dulles, cerca de Washington, D.C.

Apenas conocerse el contenido del decreto del viernes por todas partes brotaron declaraciones de desaprobación. No porque el gobierno estadounidense, como cualquier otro, no tenga derecho a regular el ingreso a su territorio, sino y por su carácter sesgado, claramente discriminatorio, pues sólo se refiere a los habitantes de siete países: Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen a quienes se les niega el derecho de ingresar a Estados Unidos, en principio durante 4 meses. Tras las declaraciones de condena o inquietud de Francia, Alemania o la ONU emitidas el sábado, este domingo la indignación se generalizó.

Irán decidió aplicar el principio de “reciprocidad” por lo que ahora prohíbe la entrada a su territorio de ciudadanos estadounidenses. El embajador de Suiza en Irán que representa los intereses estadounidenses (Washington y Teherán no tienen relaciones diplomáticas desde 1980), fue convocado por las autoridades para “entregarle una protesta por escrito contra el reciente decreto del presidente estadounidense”, afirmó el portavoz del ministerio de relaciones Exteriores iraní. El responsable de ese ministerio, Mohamed Javad Zarif, dijo que el decreto Trump “pasará a la historia como un gran regalo para los extremistas y sus protectores”.

Otros países afectados por el decreto también reaccionaron. En Yemén, el gobierno conducido por los chiitas -no reconocido por la comunidad internacional- dijo que es “ilegal e ilegítimo” clasificar el país y sus ciudadanos como terroristas o fuente de extremismo. En Irak grupos paramilitares aglutinados en la coalición Hachd al-Chaabi (Movilización Popular), que trabajan estrechamente con soldados estadounidenses para recuperar la ciudad de Mosul, en manos de los yihadistas del autoproclamado estado islámico (EI), pidieron la salida de los estadounidenses del país y que se prohiba la entrada a otros.

Es en Europa donde la reacción de rechazo al decreto es casi generalizada. Además de Alemania y Francia, este domingo se sumaron Italia, Bélgica, Suiza, Holanda, la República Checa. Incluso la Primer ministro de Gran Bretaña, Theresa May, quien ayer eludió condenar la medida generando una ola de protestas en su país, condenó hoy la medida; “No estamos de acuerdo con este tipo de enfoque”, dijo.

El gobierno de Canadá decidió por su parte abrir las puertas a los refugiados rechazados por Washington; “A quienes huyen de la persecución, el terror y la guerra, sepan que Canadá los recibirá independientemente de su confesión religiosa”, escribió en su cuenta twitter el Primer ministro Justin Trudeau.

Desorden y resistencia

El decreto Trump generó innumerables escenas de caos y desesperación en el territorio estadounidense. Decenas de personas originarias de alguno de los 7 países blanco de la medida que estaban llegando a Estados Unidos quedaron bloqueadas en los aeropuertos. Entre 100 y 200 pasajeros, según el matutino New York Times fueron detenidos al llegar a ese país. En respuesta a esa acción miles de personas manifestaron en el aeropuerto Kennedy de Nueva York, pero también en los aeropuertos de Los Angeles, San Diego, San Francisco, Dallas, Seattle, Filadelfia, Chicago, Washington, Boston y Minneapolis.

De acuerdo con diversas fuentes, en Austria, Egipto, Irán, Holanda, Suiza y Francia varias compañías de aviación que viajan a Estados Unidos impidieron a los pasajeros de los 7 países incluidos en el decreto Trump abordar su vuelo. Ante la condena internacional el presidente Trump twitteo este domingo un escueto mensaje que dice “Nuestro país necesita fronteras fuertes y verificaciones extremas AHORA”. Reuters.

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